Medicinas secuestradas por patentes



Cada año mueren en el mundo alrededor de diez millones de personas por causas evitables relacionadas con un acceso deficiente a medicamentos esenciales básicos. La mayor parte de estas muertes tienen que ver con malos sistemas de distribución de productos farmacéuticos, falta de instalaciones o personal cualificado, baja inversión en…

Medicinas secuestradas por patentes

Cada año mueren en el mundo alrededor de diez millones de personas por causas evitables relacionadas con un acceso deficiente a medicamentos esenciales básicos. La mayor parte de estas muertes tienen que ver con malos sistemas de distribución de productos farmacéuticos, falta de instalaciones o personal cualificado, baja inversión en el sector sanitario pero, sobre todo, con unos precios elevados que rozan el esperpento.

“El problema estructural es que todo el sistema está basado en la búsqueda a ultranza del mayor lucro posible. Han llegado a crearse unos monstruos económicos y financieros en la industria farmacéutica que los Estados no tienen capacidad de controlar”, avanza Germán Velásquez, ex director del secretariado de Salud Pública, Innovación y Propiedad Intelectual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y uno de los protagonistas del documental ‘El medicamento, un derecho secuestrado’, que el pasado 22 de junio se preestrenó en los cines Babel de Valencia.

El documental, producido y coordinado por la organización no gubernamental Farmamundi, se integra en la campaña de la ONG de concienciación sobre el acceso a medicamentos básicos y ha coincidido con la celebración esta semana en Valencia de las Jornadas Internacionales Esenciales para la vida: Investigación, Calidad y Uso Racional, que se clausuraron el pasado 23 de junio. A lo largo de poco más de 40 minutos, expertos de todo el mundo en la investigación, desarrollo, comercialización y acceso de fármacos esenciales para el ser humano muestran un sistema corrupto y pervertido por los sistemas internacionales de patentes.

El medicamento está secuestrado por la propiedad intelectual. La mayor parte de la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) en el sector farmacéutico proviene del sector privado, que se gasta cada año medio trillón de dólares en descubrir nuevos fármacos y que espera que el retorno de la inversión llegue de alguna manera. Este punto de partida conlleva una situación casi perversa: el 90% del esfuerzo de las multinacionales se fija en los problemas médicos del 10% de la población, que es quien puede pagar el precio que necesitan para seguir teniendo beneficios, ya sea directamente o a través del sistema de salud pública de sus países. “Las industrias son transnacionales y los Estados tienen dificultad para regular este tipo de industria”, recuerda además Velásquez.

Según un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 2009 el 85% de la población mundial estaba fuera del acceso al medicamento. Y lo estaba fundamentalmente por el precio abusivo que se pone a los productos en determinadas zonas del mundo. Un retroviral para paliar los efectos del VIH, tal y como se ve en el documental dirigido por Yasmina Solanes, puede costar cuatro veces más en Colombia que en Perú únicamente porque el sistema público no esté alerta de las subidas arbitrarias de la empresa que lo produce. El trasfondo lo pone sobre la mesa Velásquez: “En los países europeos, para asegurar la viabilidad del sistema, existen controles de precios de los medicamentos. Mientras, en países en vías de desarrollo, entre otras cosas por exigencias del Banco Mundial, hay que liberalizar los precios de todo, incluidos los de los medicamentos. La industria llega a países como Brasil, solo le interesa la clase alta que tiene capacidad de pagar de su bolsillo el medicamento y fija precios altos para hacer lucro”.

La solución pasa, según se vio en la mesa redonda que Farmamundi preparó tras la proyección del documental, por cambiar por completo el sistema de patentes que rige actualmente la industria farmacéutica. La empresa que desarrolla hoy en día un medicamento es dueña de esa fórmula hasta 20 años después y la mayoría de ellas se encargan de buscar resquicios legales para continuar pasado ese tiempo. El propio Velásquez, como la mayoría de los expertos que participaron en la grabación del documental, apuestan por nuevos modelos de inversión basados en el dominio público.

La solución pasa por desvincular la I+D farmacéutica del proceso de patentes y conseguir que los estados entren como actores en el sector. El cambio en las reglas del juego podría tener su arranque en la Unión Europea. Sus sistemas de salud, “basados en la redistribución, con un financiamiento público, donde el acceso a la salud y al medicamento es un derecho del ciudadano”, tal y como pronostica Germán Velásquez pueden entrar en una seria crisis de financiación en los próximos años. “Si mañana en la Unión Europea la I+D se hace con fondos estatales, el medicamento se pondrá inmediatamente en dominio público, no va a ser patentado, va a ser más barato y los países pobres que importan van a tener acceso en el mercado internacional a medicinas muchísimo más baratas”.