30 años navegando por la paz

Desde 1983 el buque Oceanic recorre el mundo entero con el objetivo de promover la concordia, la fraternidad entre los pueblos y la acción social solidaria. Surgió en Japón como respuesta a la censura y hoy en día es una ONG flotante que permite a más de 900 personas viajar…

30 años navegando por la paz

Desde 1983 el buque Oceanic recorre el mundo entero con el objetivo de promover la concordia, la fraternidad entre los pueblos y la acción social solidaria. Surgió en Japón como respuesta a la censura y hoy en día es una ONG flotante que permite a más de 900 personas viajar por el mundo durante tres meses colaborando en proyectos sociales.

Vista aérea del Barco de la Paz, que está a punto de finalizar su viaje anual en Japón. Foto: Peace Boat

Vista aérea del Barco de la Paz, que está a punto de finalizar su viaje anual en Japón. Foto: Peace Boat

Su viaje número 74 partió el pasado 19 de julio desde el puerto de Yokohama (Japón). En el momento de escribir este artículo el barco se encuentra haciendo escala en Santo Domingo (República Dominicana), donde ha llegado después de visitar 16 países, entre ellos España.

Pese a todo y gracias a las nuevas tecnologías, que consiguen salvar cualquier distancia, podemos hablar con Rose Welsch, la coordinadora internacional de Peace Boat, para que nos cuente cómo se organiza la vida en esta auténtica aldea global. «Para entender el porqué del Barco de la Paz, es imprescindible entender el contexto donde se originó todo». Hablamos del Japón de principios de los 80, cuando el país se veía sometido a una fuerte censura y manipulación sobre la información que se daba sobre su historia política.

Welsch cuenta cómo empezó esta aventura. «La organización Barco de la Paz se creó en Tokio como respuesta a la situación social y política del momento. Los ejemplos de manipulación de libros de texto que Japón hacía para blanquear su historia de agresión hacia el resto de países asiáticos eran cada día más numerosos. Por ejemplo, en vez de decir que Japón invadió a China, suavizaban los hechos con un inocente Japón avanzó en China». Este tipo de manipulaciones políticas dieron lugar a muchas protestas y manifestaciones en otros países de Asia y fue en este momento cuando cuatro universitarios decidieron organizar un viaje a esos países para escuchar directamente los testimonios de aquellas personas que habían sido afectadas por la agresión de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy, 30 años después, Yoshioka Tatsuya, uno de esos universitarios sigue siendo la cabeza visible de este movimiento.

En sus inicios, el barco realizaba estos viajes a nivel regional, con el objetivo de fomentar la conciliación, la cooperación y la amistad entre los distintos países asiáticos. A bordo se realizaban foros, charlas, conferencias y todo tipo de campañas educativas. Poco a poco se fue extendiendo su campo de acción y desde 1990 el Barco de la Paz comenzó a organizar viajes globales de tres meses de duración en los que se atraviesan los cinco continentes para trabajar por la paz, la sostenibilidad, la cooperación y la protección del medio ambiente.

Según Welsch, la elección de un barco para desarrollar su actividad es idónea. «En el barco no hay fronteras, todos somos navegantes y conseguimos un espacio neutral que favorece la convivencia y el diálogo en pleno contacto con el medio ambiente. Esto en cualquier otro medio de transporte hubiera sido imposible».

Una víctima del agente naranja de Vietnam y una superviviente del bombardeo atomico de Hiroshima doblan juntos grullas de papel, simbolos de la paz. Foto: Peace Boat.

Una víctima del agente naranja de Vietnam y una superviviente del bombardeo atomico de Hiroshima doblan juntos grullas de papel, simbolos de la paz. Foto: Peace Boat.

Pero el trabajo de esta organización no se limita a lo que sucede a bordo. Allí donde atracan elaboran un completo programa de actividades dentro de lo que podríamos denominar turismo comprometido o solidario. Por poner algún ejemplo, «hemos desarrollado un proyecto para ayudar a la eliminación de las minas anti-persona en Camboya, y hasta la fecha ya hemos construido 6 escuelas sobre tierra que antes no se podía utilizar por el peligro de las minas. También invitamos a supervivientes de Hiroshima y Nagasaki a viajar con el barco para compartir sus testimonios con personas alrededor del mundo y hacer un llamamiento por un mundo libre de armas nucleares».

Otra de sus acciones más recientes fue durante el desastre nuclear de Japón. «Seis días después de la tragedia establecimos un proyecto de ayuda humanitaria que, hasta la fecha ha enviado más de 4.000 voluntarios japoneses e internacionales a la región que se han encargado de cocinar para las victimas, distribuir artículos de primera necesidad y quitar el lodo de las casas. Hasta el momento, han preparado 100.000 comidas y han ayudado a recuperar 1.200 casas».

Desde que el buque Oceanic iniciara su andadura se han realizado 74 viajes y más de 40.000 personas de todo el mundo han tenido la oportunidad de viajar y embarcarse en este curioso proyecto. Los viajes globales del Barco de la Paz están abiertos a todo aquel que lo desee. «Cualquier persona puede participar como pasajero en uno de los tres viajes globales que realizamos cada año (los servicios, charlas y actividades se ofrecen en inglés y japonés). A su vez también es posible participar como voluntario (enseñando el inglés o el español a bordo, o sirviendo como intérprete), y así viajar con el barco de manera gratuita».

El Barco de la Paz regresará a Yokohama el 27 de octubre y permanecerá amarrado el tiempo justo para volver a zarpar el 12 de enero de 2012 en su viaje número 75. En marzo volverá a hacer escala en nuestro país en Las Palmas y Barcelona. El lema de este nuevo viaje, ‘Navegar por una cultura de paz en el mundo’.