La música está de moda

“¿Por qué limitarse a reproducir un disco cuando también puedes vestirlo?”. Así suena el eslogan de Playbutton, una chapa de las clásicas, con imperdible incluido, que a su vez es un reproductor de audio con auriculares, cuyo contenido pregrabado no puede modificarse ni descargarse. Es decir, un dispositivo que trae…

La música está de moda

Playbutton. Imagen sacada de la página web del gadget

“¿Por qué limitarse a reproducir un disco cuando también puedes vestirlo?”. Así suena el eslogan de Playbutton, una chapa de las clásicas, con imperdible incluido, que a su vez es un reproductor de audio con auriculares, cuyo contenido pregrabado no puede modificarse ni descargarse.

Es decir, un dispositivo que trae de vuelta el tacto, el color y el diseño a la música, como sus antepasados los discos de vinilo, las cintas magnéticas o los discos compactos. Con un agregado más: la moda.

Ahora surgen las lógicas preguntas. Acostumbrada la gente al reproductor de MP3 donde la cantidad de canciones tiende a infinito, ¿por qué regresar a la prehistoria (hablando en términos de formato musical)? Si Playbutton carece del romanticismo del vinilo rodando a 33 o 45 revoluciones por minuto; con ese rumor de la aguja que rasga las canciones y las envejece (con toda la belleza que eso conlleva). Si además, su reducido tamaño no permite fastos con el diseño de la portada, ¿cómo reaccionará el público ante este nuevo formato? ¿habrá demanda comercial?

La respuesta es una incógnita. No es fácil predecir las tendencias. Llegó la estética retro en la década de los 90 porque los jóvenes añoraban las modas pasadas y se inspiraron en lo antiguo para diseñar. Lo retro perdura actualmente en forma de vintage. Por cierto, ¿hay algo más vintage que una chapa?

Hace mucho que las chapas de vestir dejaron de ser un objeto publicitario para convertirse en un indicador portátil que marcaba las tendencias políticas y culturales de los jóvenes. Los movimientos estudiantiles de los 60 empleaban las chapas como corazas contra el orden establecido. Resurgieron algunos años después para promocionar a las bandas de punk.

Playbutton aspira a eso. A convertirse en una pequeña bandera de cada individuo. Un objeto diferenciador que no pretende sustituir al CD, como explica su creador, el británico de origen español Nick Dangerfield, quien percibe que la gente está “cansada del CD” y que las descargas digitales “no satisfacen completamente”. Así que Playbutton viene a cubrir este espacio aprovechando el renacimiento del vinilo y el gusto por la música tangible, con su tacto y diseño evocador.

Aunque parezca extraño, en la década de los 70 ya surgió un dispositivo con el que se podría establecer un paralelismo: un flexidisc con un estrecho gramófono de cartón incorporado, que sonaba tras situar la aguja en el borde del disco y rotarlo con el dedo. Se usó, sobre todo, en la promoción de grupos de música. Puede que Playbutton adopte un papel similar, el de un simpático gadget, idóneo para difundir las canciones de una banda en lanzamientos y promociones o para regalar en Navidad. Porque ahora, como siempre, la música está de moda.