Creacentive, red social o gestor de talentos

Las dos cosas. Creacentive ofrece las prestaciones de una red social pero también permite a sus usuarios generar ingresos por contenidos. Se premia la calidad y la originalidad. Aquí uno de sus lemas: «los usuarios de redes sociales somos los freelance peor pagados del mundo». Jaime Goig, uno de sus…

Creacentive, red social o gestor de talentos

Las dos cosas. Creacentive ofrece las prestaciones de una red social pero también permite a sus usuarios generar ingresos por contenidos. Se premia la calidad y la originalidad. Aquí uno de sus lemas: «los usuarios de redes sociales somos los freelance peor pagados del mundo». Jaime Goig, uno de sus creadores, desvela en Nonada.es el por qué de esta afirmación.

Una vez más la simbiosis entre un ‘hack’ y un ‘hacker’, es decir, entre un periodista, Jaime Goig, y un programador, Alberto González Quintanilla (ambos de Puerto de Sagunto, Valencia), da lugar a una herramienta para desenmarañar los hilos de una web que todavía se mueve entre dos mundos: competir o colaborar. El segundo mundo, el de la nueva economía de colaboración (dos conceptos de difícil conjunción hasta hace poco), se está imponiendo en la red al de las monolíticas corporaciones tradicionales. Para entenderlo mejor, basta con una simple pregunta: ¿compartirías con millones de personas las coordenadas que marcan la ubicación de una mina de oro?.

Jaime Goig, cofundador de Creacentive. Foto: Rafa H.

Jaime Goig, cofundador de Creacentive. Foto: Rafa H.

Esto mismo se cuestionó Rob McEwen, presidente ejecutivo de Goldcorp, empresa canadiense de explotación de minas de oro, quien obvió uno de los dogmas más sagrados del negocio minero y optó por divulgar entre los internautas los datos geológicos de su yacimiento de Red Lake (Ontario, Canadá) con la intención de que éstos colaboraran en la búsqueda de nuevos depósitos a cambio de una recompensa. «En marzo de 2000 se ponía en marcha el desafío de Goldcorp con un premio en metálico de 75.000 dólares para los participantes que ofrecieran los mejores métodos y estimaciones», según cuentan Tapscot y Williams en el aclamado libro ‘Wikinomics: La nueva economía de las multitudes inteligentes’. Internautas especialistas de todo el mundo inundaron de propuestas la sede de Goldcorp. «De hecho, desde que se inició el desafío se ha descubierto la impresionante cifra de 200 millones de gramos de oro», remarcan Tapscot y Williams. Esto convirtió a una pequeña empresa del norte de Ontario de 100 millones de dólares, angustiada por las huelgas y las deudas, «en un gigante de 9.000 millones».

La economía de colaboración se basa en la «sabiduría de las masas», en organizar a una multitud de cerebros para que colaboren en un proyecto. El término acuñado, crowdsourcing, forja los cimientos de las redes sociales y, sobre todo, de fenómenos como Wikipedia. En términos empresariales, crowdsourcing significa externalizar o subcontratar a una comunidad (masa) para que realice una tarea que antes se encomendaba a un empleado. Es un modelo de resolución de problemas. Es exactamente lo que hizo Rob McEwen con el ‘desafío de Goldcorp’.

Aquí entra en juego Creacentive. Esta red social ha nacido para cuestionar a gigantes como Facebook y su forma de entender el crowdsourcing. “Suministramos contenido, suministramos nuestros datos personales, sin saber a quienes van a llegar y el uso que van a hacer de ellos, transmitimos información de forma mucho más rápida y ágil que muchas agencias de prensa. ¿Y que recibimos a cambio?”, se preguntó Jaime Goig, en las jornadas de Social Media organizadas por Llavoretes en Valencia el pasado 24 de septiembre.

Imagen corporativa de Creacentive.

Imagen corporativa de Creacentive.

La respuesta no se hizo esperar: «el gran secreto de las redes sociales es que sin los usuarios no son nada». A millones de usuarios entusiasmados con estas plataformas parece no importarles que se utilice su contenido para enriquecer a un pequeño número de personas. Pero a los creadores de Creacentive sí. «Los usuarios de redes sociales somos los freelance peor pagados del mundo y en la mayoría de ocasiones no nos damos cuenta de que trabajamos para ellos», explica Goig.

Por esta razón, el programador Alberto González Quintanilla empezó a construir una red social que permite a los usuarios generar ingresos a través de la gestión de su propio espacio publicitario y de los premios económicos que Creacentive ofrecerá a los contenidos de mayor calidad. Además, el posicionamiento SEO en Creacentive mejora con relación a otras redes, ya que no se bloquean los enlaces (el linkbuilding o construcción de enlaces es una de las estrategias claves para optimizar el posicionamiento), al contrario de lo que hace, por ejemplo, Facebook.

De momento, Creacentive cuenta con unos 500 usuarios y un crecimiento que fluctúa entre los cinco y los diez nuevos usuarios al día. «Lento pero continuo», admite Goig. «No queremos dar un pelotazo sino llegar a gente creativa que quiera promocionar sus páginas webs y blogs», ya que «para los creativos en general, solo existen dos opciones: o nos unimos o nos hundimos». Aquí reside la fuerza de esta red social que genera plataformas de trabajo al tiempo que se transforma en «un contenedor de talento». «Y lo bueno es que si Creacentive no te gusta», dice Goig, «le das a un botón y desaparecen todos tus contenidos». Sin más.