Ciudades virtuales para cambiar la publicidad

Tres hermanos de Novelda buscan revolucionar la publicidad online con Tendollarcity, un portal de compraventa de ciudades virtuales. La simpleza aplastante de la idea es la simiente de su potencial. Qué le pregunten a Alex Tew, el estudiante británico que consiguió más de un millón de dólares para costear sus…

Ciudades virtuales para cambiar la publicidad

Tres hermanos de Novelda buscan revolucionar la publicidad online con Tendollarcity, un portal de compraventa de ciudades virtuales. La simpleza aplastante de la idea es la simiente de su potencial. Qué le pregunten a Alex Tew, el estudiante británico que consiguió más de un millón de dólares para costear sus estudios vendiendo pixeles como espacios publicitarios en una página web.

¿Alguien se acuerda de Alex Tew? El estudiante que, en agosto de 2005 (y con 21 años) se vio tan angustiado por las deudas que le iba a reportar su ingreso en la universidad, escribió en un papel: «¿cómo me convierto en millonario?». La premisa para conseguir la respuesta al acertijo era engendrar, según dijo, una idea «simple de ejecutar y de comprender». Así nació The Million Dollar Homepage (la página del millón de dólares). Tew cuenta que, tras escribir esta pregunta, la bombilla no tardó en iluminarse más de 20 minutos y dio como resultado un cuadrado con un millón de pixeles en espera de anunciantes. Es decir, una página en blanco: metáfora que representa a la perfección el origen de una idea. El resto de la historia es una bola rodando por una pendiente nevada.

Jaime, Lorenzo y Rubén Miralles promocionando TenDollarCity

Jaime, Lorenzo y Rubén Miralles promocionando TenDollarCity.

Lorenzo, Jaime y Rubén Miralles, con una premisa diferente («pensamos en una inversión rápida, que no costara mucho», comenta Rubén) pero con la esencia de esas ideas locas que de tanto en tanto conquistan a los internautas y se convierten en un fenómeno en la red, han ideado Ten Dollar City. El funcionamiento es sencillo: por diez dólares (unos siete euros) se pueden adquirir en exclusiva los derechos virtuales de la ciudad del mundo que uno elija (si está libre) y subir a la etiqueta correspondiente una fotografía o un logo para que la imagen personal o corporativa permanezca asociada a dicha ciudad.

Según Rubén Miralles, el mayor de los hermanos, las razones para comprar una ciudad de su mapamundi son varias. En primer lugar, la visibilidad y reclamo publicitario que se puede obtener si se propaga la iniciativa basada en la tecnología de geolocalización de Google Maps. Algunos de los empresarios que invirtieron en el mosaico de pixeles de Tew declararon un incremento de sus ventas durante la explosión de la página del millón de dólares.

The million dollar homepage, una cápsula de nuestro tiempo.

The million dollar homepage, una cápsula de nuestro tiempo.

Otro motivo sería la inversión. Al ser uno titular exclusivo, se puede revender la ciudad al mejor postor cuando su precio de mercado, en consonancia con la popularidad de este escaparate virtual, se haya duplicado, triplicado, etc. Por último, estarían los motivos sentimentales que llevan a regalar ciudades en las que se ha vivido algún acontecimiento o viaje especial. O simplemente el lugar donde se ha nacido.

Desde su lanzamiento, en septiembre, ya tienen nombre unas 600 ciudades del planisferio de Ten Dollar City. Uno de los objetivos de Alex Tew, según explicó antes de subastar los últimos mil pixeles para completar el puzzle publicitario, era «crear una pieza de arte por internet que reflejase lo que sucede actualmente en la red, una cápsula que dure muchos años». Los hermanos Miralles también vislumbran un destino mayor para su mapamundi de origen alicantino y horizonte internacional. Reflejar el «quién es quien» del mundo.