Memorias de un zombi en Londres

Estás en la calle y ves como un grupo de gente viene hacia ti. Parecen perdidos. Sales de una esquina cojeando, fingiendo ser un zombi. Se paran, se quedan mirándote y empiezas a gruñir, la gente comienza a asustarse y tú caminas más y más rápido. No es un sueño,…

Memorias de un zombi en Londres

Estás en la calle y ves como un grupo de gente viene hacia ti. Parecen perdidos. Sales de una esquina cojeando, fingiendo ser un zombi. Se paran, se quedan mirándote y empiezas a gruñir, la gente comienza a asustarse y tú caminas más y más rápido. No es un sueño, todo es real y forma parte un juego.

Los zombies y actores de '2.8 Hours Later' pasan un proceso de adiestramiento. Foto: Andrew Molyneux.

Los zombies y actores de '2.8 Hours Later' pasan un proceso de adiestramiento. Foto: Andrew Molyneux.

Se trata de ‘2.8 Hours Later’, un nuevo concepto de actividad de entretenimiento que va más allá de los clásicos juegos de rol. El objetivo es tan sencillo como llegar del punto A al punto B. El terreno de juego es la ciudad de Londres y el obstáculo al que nos deberemos enfrentar es una manada de zombies de carne y hueso que no dudarán un instante a la hora de darnos caza. A lo largo de este fin de semana ha tenido lugar esta impresionante experiencia en la que han participado 500 jugadores cada una de las tres noches que ha durado la actividad. Paco Molina es de Santa Pola pero vive en el Reino Unido por motivos de trabajo. Es uno de los fundadores de Lunatic-Films, y posiblemente ha visto más películas de zombies en su vida de las que es capaz de recordar. Quizá por eso no se lo pensó dos veces cuando le dieron la oportunidad de meterse en la piel de un zombi durante exactamente 2,8 horas.

¿Qué se siente al convertirse en zombi, aunque sólo sea un ratito?
Ponte en mi lugar. Te encuentras con un grupo de 50 personas en un callejón y de repente sales despedido aullando y los acorralas, empiezas a esprintar y flipas al ver como todos, absolutamente todos, corren como locos gritando y desperdigándose. Es un gustazo la experiencia, e increíble ver como tíos que te pasan dos cabezas se mueren de miedo al verte.

Pero comencemos por el principio. ¿En qué momento decides que vas a convertirte en zombi?
Una amiga me pasó un vínculo por Facebook y ahí descubrí la magnitud del evento. Bristol y Londres son algunas de las ciudades donde se realiza, con un coste de 28 libras (unos 35 euros) por persona. Está bastante publicitado, y no era extraño ver en mi trabajo gente con las pulseras de participannte a diario. Era genial preguntar ¿Eres zombi o humano? Dependiendo de la respuesta, devolvías una sonrisa cómplice o una malvada.

¿Y porqué elegiste estar en el bando de los infectados?
Fui como zombi porque la apertura de venta de participaciones se abrió a las 18 horas, y en 45 minutos se agotaron las entradas. Así que la opción que me quedaba para poder participar era la de hacerme zombi voluntario.

¿Y eso cómo se aprende. Os llevaron a una escuela de muertos vivientes?
Un par de semanas antes nos emplazaron a un grupo de zombis en un cine y nos mostraron un par de escenas de películas para explicarnos los dos tipos que habría en el juego, los Marshal y los zombis normales. Los Marshal los ejemplificaron con una escena de la película ‘Shaun of the Dead’ (‘Zombies Party’ en España), zombis lentos que solo asustan (estos están en las zonas de eventos para momentos puntuales), y los zombis normales (emplazados en la calle listos para correr a por los participantes), con una escena de ’28 semanas después’. Tras esto jugamos a un juego de captura la bandera entre un parque y una calle, para aprender a capturar al enemigo y tener cuidado con el tráfico, puesto que el juego transcurre en zona urbana y necesitan una seguridad mínima… cualquiera que realizase tres fallos en este juego no podría participar.

Durante el juego, los zombis acechan por cualquier rincón de la ciudad. Foto: Andrew Molyneux.

Durante el juego, los zombis acechan por cualquier rincón de la ciudad. Foto: Andrew Molyneux.

Y una vez llega el gran día…
A zombis y actores nos congregaron en diferentes puntos llamados «zonas verdes». Había personajes de todo tipo, barmans, conejitas playboy, un señor muy obeso vestido de carnicero etcétera. Nos dividieron por zonas y nos dieron unos mapas con la zona marcada, calles, callejones, eventos… nuestra misión era la de desviar a los participantes por las calles marcadas, sin que se diesen cuenta, pero sobretodo mantenerlos a raya. Después nos caracterizaron como pacientes de hospital zombis, pasando además por cada una de las zonas de maquillaje dividida en cuatro secciones: piel, sobras, ojeras y sangre. Después salimos a la calle, y con mermelada y gelatina nos rociaron cara, cuerpo y espalda.

Eso son restos de cerebro y lo demás tonterías. ¿Y una vez os dejan sueltos qué pasa?
Hay diferentes eventos dispuestos a lo largo del trayecto. Por ejemplo, vais huyendo y de repente veis un mendigo en el suelo que se levanta y os dice: «¡Rápido entrad aquí!». El grupo entra en el edificio y aparece un carnicero, lleno de sangre y vísceras, y os cuenta una historia, una pista o cualquier cosa que os ayude a encontrar la salida. Después de varios sustos ahí dentro decidís salir y es entonces cuando el Marshal actúa saliendo de la oscuridad asustando al grupo, que huye en estampida entre gritos y lloros.

¡Pero aquí no acaba la cosa!
Así es. Lo que no saben es que yo mismo, con otros compañeros, esperamos en la esquina de la salida para desviar al grupo hacia otra calle… En este momento absolutamente épico te das cuenta de cómo es la naturaleza humana. La gente girando 90 grados para esquivarnos. Los primeros caen al suelo, los demás saltan por encima, dejando a los que caen atrás. Nosotros corremos detrás de ellos y es espectacular ver las caídas, dolorosas hasta para un zombi sin sentimientos como somos nosotros. Todavía me duele la barriga de reírme y aún me pregunto cómo permiten que el realismo llegue hasta ese punto.

Un zombi persigue a los jugadores dentro de un aparcamiento de Londres. Foto: Andrew Molyneux.

Un zombi persigue a los jugadores dentro de un aparcamiento de Londres. Foto: Andrew Molyneux.

¿Y si un zombie te marca?
Al final, cada participante pasa por una zona de desintoxicación debidamente escenificada como en las ‘pelis’. Allí son rociados con un líquido que deja en evidencia las marcas del rotulador de tinta invisible. Si tienes más de cinco has sido infectado y la siguiente vez que juegues serás zombi. El tercer día debe quedar solo un grupo vivo y sin infectar.

Parece que ha sido un fin de semana movidito. ¿Ha merecido la pena?
Después de la experiencia como zombi tengo claro que el próximo año pagaré las 28 libras con mucho gusto. No sé si en España se realizan cosas parecidas o de esta magnitud, pero estaría bien que se tomara nota para cambiar un poco las noches de Halloween [este pasado sábado hubieron concentraciones zombis en Valencia y en diciembre en Alicante]. Y si no, ¡el año que viene todo el mundo a Londres!