Corredores de pies sucios



Como cada mañana a las siete en punto Rafa baja a la calle y echa a correr. Está preparándose para participar en su primera media maratón, y por eso el entrenamiento debe ser lo más constante posible. Todos los días intenta correr como mínimo siete kilómetros. Cuando corre, a veces…

Corredores de pies sucios

Como cada mañana a las siete en punto Rafa baja a la calle y echa a correr. Está preparándose para participar en su primera media maratón, y por eso el entrenamiento debe ser lo más constante posible. Todos los días intenta correr como mínimo siete kilómetros. Cuando corre, a veces la gente se gira y le miran. Rafa corre descalzo.

Lo que a primera vista puede parecer una excentricidad, forma parte de una corriente deportiva que cada día tiene más adeptos y que, según aseguran quienes lo practican, es la forma más natural de correr sin perjudicar al cuerpo. Se trata del barefoot running, o como diríamos aquí, correr descalzo.

Pies sucios, después de correr descalzo. Foto: Nonada.es

Pies sucios, después de correr descalzo. Foto: Nonada.es

Rafa lo practica desde hace menos de un año por las calles de Castellón y conoció este método casi por casualidad. “Todo empezó con una conversación casual con unos amigos aficionados a correr, les dije que no entendía a las personas que disfrutaban corriendo ya que yo, cada vez que salía a correr, no hacía más que pensar en parar. ¡Disfrute cero, vamos! Ellos, me animaron a que probara a entrenar poco a poco y así fue como charlando del tema decidimos apuntarnos juntos para correr la media maratón de Goteborg” en mayo de 2012.

A través de la aplicación runkeeper empezaron a entrenar cada uno por separado pero el resultado seguía siendo el de siempre: “Yo salía a correr, con los auriculares a tope y con mis flamantes zapatillas de marca. Al principio todo iba bien hasta que a partir del segundo kilómetro siempre empezaban a dolerme las rodillas y la espalda hasta el punto de no poder soportarlo. Así que un día les comenté a mis amigos que ya no podía más y que tiraba la toalla”.

Ese fue el punto de inflexión. Sus amigos le animaron a que probara a correr descalzo. “Al principio pasé de ellos y volví a correr otro día, por supuesto con zapatillas. La historia se repetía. Después de cuatro kilómetros y quedando todavía uno para llegar a casa el dolor se volvió insoportable, así que me dije: ¡A tomar por culo!. Me quité las zapatillas, los calcetines e intenté correr… Y a partir de ese momento empecé a alucinar. A los cuatro pasos el dolor de espalda y rodillas desapareció. ¡Como lo oyes, cuatro pasos! ¡Imagínate! De la euforia que me entró corrí descalzo por el asfalto hasta casa con las zapatillas en la mano. Cuando llegué me quedé dándole vueltas al tema: ¿Quieres decir que los dolores de espalda y rodilla me los estaban causando las zapatillas?”.

Investigando a los “pies sucios”

Su historia es muy parecida a la de tantos otros que bien por casualidad o aconsejados por alguien, hacen la prueba y se hacen esta misma pregunta. Buscando la respuesta a su constante dolor de pies, el corredor estadounidense Christopher Mac Dougall, comenzó a investigar y plasmó sus conclusiones en el libro ‘Nacidos para Correr’, que hoy en día se ha convertido en la biblia de los aficionados al barefoot running. Mac Dougall estudió el comportamiento de los indios Tarahumaras, una tribu mexicana cuyos miembros son capaces de correr distancias de cientos de kilómetros sin necesidad de descansar, con los pies descubiertos y sin padecer ningún tipo de lesión.

Miles de años de evolución han ido modelando la anatomía de nuestros pies para convertirlos en el principal punto de anclaje del cuerpo y en nuestro método de transporte. Unas modificaciones que, desde la aparición del calzado, nos hemos ido encargando de inutilizar.

En este sentido las investigaciones del equipo del profesor Daniel Lieberman de la Universidad de Harward, apuntan a que nuestro cuerpo está diseñado para correr apoyando primero las puntas de los pies. Según sus estudios la gran mayoría de las zapatillas deportivas producen el efecto contrario y nos obligan a dar zancadas apoyando el peso con el talón. De esta manera, según Lieberman, “las zapatillas facilitan una forma de correr que parece ser diferente del modo en el que lo hacen los que van descalzos y esto podría tener ciertas implicaciones a la hora de ayudar a algunas personas a evitar lesiones”.

"Five fingers" KSO, un modelo de calzado minimalista. Foto: Nonada.es

"Five fingers" KSO, un modelo de calzado minimalista. Foto: Nonada.es

Las zapatillas minimalistas

Aunque todavía son muchos los escépticos con este tipo de práctica, y los expertos no se ponen de acuerdo sobre sus beneficios o desventajas, la gran familia de corredores descalzos aumenta de forma exponencial cada día. En nuestro país existen varias comunidades de aficionados a correr descalzos que comparten sus experiencias. Un buen ejemplo es el portal que se edita desde la Comunitat Valenciana, www.piessucios.com.

Se trata de un deporte sencillo y barato, basta quitarse los zapatos y salir a correr, aunque no siempre es así. “Nuestro principal problema es que si corres descalzo haces el ridículo y también hay cosas que pinchan”, aclara Rafa. Por eso el mundo del calzado deportivo les echó un cable y así nacieron las zapatillas minimalistas. Existen multitud de modelos, aunque las más conocidas son las five fingers. Una especie de calcetines con dedos que se adaptan al contorno del pie y que son lo más parecido a no llevar nada.

Aunque en esto también existen corrientes dentro de los propios corredores. Los hay que piensan que por muy ligera que sea, cualquier tipo de barrera entre el pie y el suelo desvirtúa este deporte. Rafa no entra en ese debate. “Ya sea descalzo o con las five fingers ahora es cuando de verdad he empezado a disfrutar corriendo, he dejado de ponerme música, y he pasado de correr un kilómetro descalzo a los siete que estoy corriendo ahora. En realidad, lo único que he hecho al descalzarme es cambiar la forma de correr, haciendo que el ejercicio ya no sea tan dañino para el cuerpo”.