El secreto de los pantanos olvidados



Nuestra historia va ligada al uso que hemos dado a través de los siglos al agua de los ríos. En Alicante existen algunas de las obras de ingeniería hidráulica más antiguas y fascinantes de España. Presas y embalses con siglos de antigüedad y que hoy, pese a seguir conteniendo agua,…

El secreto de los pantanos olvidados

Nuestra historia va ligada al uso que hemos dado a través de los siglos al agua de los ríos. En Alicante existen algunas de las obras de ingeniería hidráulica más antiguas y fascinantes de España. Presas y embalses con siglos de antigüedad y que hoy, pese a seguir conteniendo agua, permanecen prácticamente en desuso. Son los pantanos olvidados.

En su día fueron importantes obras de ingeniería que esperaban acabar con los eternos problemas de abastecimiento de agua. Pero hoy en día, bien sea porque se han dejado perder o porque la calidad de sus aguas no lo permite, permanecen en desuso como enormes monumentos del pasado. Únicamente en en la provincia de Alicante existen cinco buenos ejemplos: las presas de Relleu, Tibi, Isbert, Elche y Elda.

Vista de la pared del pantano de Relleu, construido en 1689. Foto: F. Antón.

Vista de la pared del pantano de Relleu, construido en 1689. Foto: F. Antón.

En 1689 se terminó de construir el pantano de Relleu. Fueron los regantes de Villajoyosa los que impulsaron una revolucionaria obra de ingeniería que les permitiría almacenar las aguas del río Amadorio y utilizarlas para el riego. Se trata de una de las primeras presas que utilizó la técnica de la bóveda, que permitía construir paredes mucho más altas y delgadas con lo que se aumentaba la capacidad del pantano. Según jaime Berenguer, ingeniero jefe del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, se trata de una joya arquitectónica que “actualmente está sin uso y totalmente aterrada. Sus aguas inicialmente las usaba la Comunidad de Regantes de Villajoyosa, propietaria del mismo, pero desde que se hizo el Embalse de Amadorio en 1957 perdió gran parte de su utilidad como depósito”. Hoy, pese a que aún conserva su pared en perfectas condiciones, no se utiliza para nada.

Pantano de Tibi, presa en uso más antigua de España. Foto: F. Antón.

Pantano de Tibi, presa en uso más antigua de España. Foto: F. Antón.

Una situación parecida es la del pantano de Tibi, que tiene el honor de ser la presa en uso más antigua de toda España. Fue construída en 1594 con el objetivo de dar servicio a la huerta de Alicante canalizando las aguas del río Monnegre. Según el Sindicato de Regantes de la Huerta de Alicante, que continúa siendo el administrador de lo embalsado, “se trata de unas aguas que se han utilizado para el riego, prácticamente desde su construcción”, hace ahora más de 400 años. “El pantano recoge las aguas provenientes de la Foia de Castalla y además de aprovecharlas para el riego destina un caudal ecológico para el mantenimiento del cauce del río”. Pese a todo la situación del embalse dista de ser la más deseable. La constante acumulación de lodos reduce la calidad del agua y provoca que su uso para el riego se vea limitado a aquellos cultivos más resistentes y como recurso de emergencia. De esta manera, mientras el pantano acumula estas aguas de baja calidad, el mayor porcentaje del agua que utilizan los regantes proviene de otras fuentes como la depuradora de Orgegia o el trasvase Jucar-Vinalopó.

Pantano de Elche, considerado como la primera presa de arco contruida en toda Europa. Foto: F. Antón.

Pantano de Elche, considerado como la primera presa de arco contruida en toda Europa. Foto: F. Antón.

En el transcurso del río Vinalopó se encuentran dos ejemplos más de pantanos ‘olvidados’. El primero de ellos es el de Elda, una modesta pared atestada de vegetación y sedimentos que, unidos a la mala calidad de las aguas que arrastra el río a esta altura, le hacen casi inservible para el riego. A punto de llegar a su último tramo, el Vinalopó se vuelve a encontrar con la mano del hombre. Se trata del pantano de Elche. Otra construcción histórica de 1632, que está catalogada como la primera ‘presa de arco’ construída en toda Europa. Otro monumento de nuestra historia hídrica, que continúa almacenando agua pero que tampoco se emplea para el riego. Según Francisco Antón, de Geoelx, “aprovechando la ruptura de su compuerta, después de más de 13 años, se realizaron ciertos trabajos de limpieza de lodos en el vaso y se volvió a llenar de agua. El problema es que el agua que trae el río Vinalopó es muy salina, además de llegar muy contaminada por residuos urbanos e industriales. Por tanto no es apta para el regadío, ya que tan solo de vez en cuando las palmeras y poco más son capaces de soportar un riego con ese agua”.

Presa de Isbert, que contenía las aguas del río Girona en Alicante. Foto: F. Antón.

Presa de Isbert, que contenía las aguas del río Girona en Alicante. Foto: F. Antón.

La última de nuestras presas olvidadas la encontramos en la Marina Alta. En La Vall de Laguar se construyó un pequeño dique en 1944. Se trata de la Presa de Isbert. La intención principal era aprovechar el estrechamiento de las paredes del barranco para intentar embalsar las aguas del río Girona.

El problema fue que no se tuvieron en cuenta las especiales características geológicas del terreno, que es extremadamente permeable, lo que produce que el agua embalsada se filtre muy rápidamente perdiendo totalmente su utilidad inicial, que era la de utilizarse para el riego. Según Antón, aún así “en la actualidad ejerce unas funciones distintas a las originales, pero igual de importantes, como son frenar el caudal en caso de riada y cargar el acuífero de Orba con el agua que, de otro modo, se perdería en el mar”.

Contemplando sus impresionantes paredes o las aguas tranquilas y calmadas, que muchos aún conservan, estos cinco enclaves naturales siguen siendo hoy en día auténticos tesoros que conviene preservar.