Carnaval de Villar, puro espectáculo popular

Mañana empieza uno de los carnavales más arraigados de la geografía valenciana, el de Villar del Arzobispo. La vela de la morca precederá a la salida de las botargas, el concurso de murgas, el multitudinario desfile del carnaval, la quema del chinchoso y, por último, el entierro de la morca….

Carnaval de Villar, puro espectáculo popular

Mañana empieza uno de los carnavales más arraigados de la geografía valenciana, el de Villar del Arzobispo. La vela de la morca precederá a la salida de las botargas, el concurso de murgas, el multitudinario desfile del carnaval, la quema del chinchoso y, por último, el entierro de la morca. Una fiesta pagana, popular, con un lenguaje propio.

La morca o morcilla es todo un símbolo en Villar del Arzobispo, y en el carnaval se le rinde homenaje. Foto: Nonada

La morca o morcilla es todo un símbolo en Villar del Arzobispo, y en el carnaval se le rinde homenaje. Foto: Nonada

En Villar del Arzobispo a las morcillas se las llama morcas. Son uno de los elementos más tradicionales de su gastronomía, un símbolo, y en el Carnaval se les rinde homenaje como elemento central de una fiesta prohibida en tiempos del franquismo que resurgió a partir de 1981 por iniciativa de los vecinos. Progresivamente, el carnaval ha crecido, ha integrado a las mujeres, y se calcula que la fiesta de la pequeña localidad de Los Serranos llegó a congregar hasta 25.000 personas a finales de los ochenta, entre 10.000 y 15.000 en la actualidad, lo que supone multiplicar por cuatro su población de 3.500 habitantes.

Es la gente de Villar la que, con el paso de los años, ha hecho crecer este carnaval que, presumen, está a la altura de los más populares del País Valenciano. De un simple desfile, los actos se han ampliado hasta los tres días y tres noches de fiesta en los que las calles de la localidad se llenan de disfraces, hogueras y música, mucha música.

La morca es una morcilla gigante a la que también se disfraza. Foto: Nonada

La morca es una morcilla gigante a la que también se disfraza. Foto: Nonada

Todo empieza el jueves por la noche, con el velatorio de la morca, una morcilla gigante de cartón y madera que se encargan de construir los miembros de la comisión de fiestas. El velatorio se produce en el local de la comisión, mientras en la calle se celebra una verbena en la que se reparten congretes, un dulce tradicional, y cazalla, para templar el cuerpo. No hay que olvidar que Villar del Arzobispo se encuentra a 520 metros de altura respecto al nivel del mar, y el frío de febrero aprieta.

El viernes por la tarde será el turno del desfile de botargas, unos atuendos que se utilizaban antiguamente para disfrazarse hechos a base de materiales caseros, como sábanas, mantas, cestas de vendimiar y almohadas, y que sirven para ocultar la identidad de los que celebran el carnaval. Las botargas recorren las calles acompañadas de charangas y grupos de música callejera, y tratan de obligar a quienes miran desde las aceras a unirse a la fiesta. Según cuenta la tradición oral, las botargas se acercaban a quienes querían importunar con el grito gutural de “¡gurugurugurugu que no me conoces!”, e incluso enseñaban sus partes íntimas a los vecinos que se resistían al grito repetitivo de “¡vendemos puerquicos!”.

Existía otro personaje, el ‘Tío de la huigica’, que llevaba una caña con un higo seco atado a un extremo, y que invitaba a los más pequeños a comérselo. Cuando lo intentaban, les atizaba con la caña. En 1996 murió Miguel Antón Molina, quien encarnó tradicionalmente a este personaje, cuya presencia desde entonces ha sido intermitente, y que se ha recuperado en los últimos años.

El viernes se cierra con un concurso de murgas, un espectáculo inspirado por los carnavales de Cádiz y que, a través de canciones, narran con ironía y sorna de lo sucedido en el pueblo, en el país y en el mundo. Durante algunos años se celebró un certamen infantil de murgas, pero se ha perdido. Los componentes de las murgas hacen llegar las letras a los vecinos semanas antes para que puedan acompañarles en las interpretaciones.

Ramoncín fue elegido chinchoso hace unos años. En 2012 se quemará a Francisco Camps. Foto: Nonada

Ramoncín fue elegido chinchoso hace unos años. En 2012 se quemará a Francisco Camps. Foto: Nonada

Camps, chinchoso 2012

Recientemente se incorporó al desfile del sábado un personaje, el chinchoso, que encarna todo lo negativo en una figura a escala natural que representa al personaje nacional o internacional que más acciones negativas ha realizado a lo largo del año. El chinchoso de 2012 será Francisco Camps, encerrado en una jaula y llevado hasta la hoguera, donde será quemado entre gritos y música atronadora que se espera purifique sus malas acciones. Camps sucederá en el cargo de chinchoso a otros personajes de la talla de Ramoncín, Belén Esteban o George W. Bush.

Tras la quema de Camps, se servirán a todos los asistentes bocadillos de morca y vino. Las morcillas las prepararon las propias vecinas y vecinos de Villar semanas atrás, y las dejaron macerar en tinajas con el propio aceite en que se frieron. Las carnicerías del pueblo cedieron el embutido, un auténtico manjar de la serranía, y una bodega local regala también el vino que se repartirá

El carnaval se cierra con el entierro de la morca, en la noche del sábado. Se lleva a cabo una especie de procesión en la que los vecinos del pueblo llevan a hombros a la moriclla gigante hasta la hoguera. Les acompaña una banda de música que toca una adaptación de dos canciones, ‘Ximo’ y ‘Juana de Arco’. Se alterna la música lenta con otra al doble de velocidad. Cuando suena ésta última, los porteadores zarandean a la morca ante la locura del público asistente. Al amanecer, las cenizas de la quema de la morca se arrojan al balsón árabe del pueblo, justo antes de que la comisión de fiestas reparta chocolate caliente y bollería para los valientes supervivientes a tres días de carnaval.

En 2009, los encargados de organizar los carnavales de Villar del Arzobispo editaron un video, ‘Carnaval inside’, en el que se explican todos los actos de esta fiesta.