Huérfanos de Campus Party

Nació en 1997 como una reunión de aficionados a los ordenadores. En su primera edición participaron alrededor de 250 personas con velocidades de navegación de las que hoy se reiría cualquier ADSL doméstico. 15 años después, la Campus Party está considerada el mayor evento de entretenimiento electrónico en red del…

Huérfanos de Campus Party

Nació en 1997 como una reunión de aficionados a los ordenadores. En su primera edición participaron alrededor de 250 personas con velocidades de navegación de las que hoy se reiría cualquier ADSL doméstico. 15 años después, la Campus Party está considerada el mayor evento de entretenimiento electrónico en red del mundo, y en su decimosexta convocatoria ha decidido abandonar Valencia.

La Campus Party es más que jugar en red. Foto CPV

La Campus Party es más que jugar en red. Foto CPV

Visto sin perspectiva puede parecer que la Campus siempre ha sido un evento valenciano. Pocos recuerdan que su origen lo encontramos en el sur, concretamente en Málaga. Allí se celebraron las primeras ediciones de este encuentro de curiosos y locos de la informática cuyos adeptos no dejaban de crecer cada año.

Se trataba de la evolución de la iniciativa de la Asociación Juvenil EnRed de Benalmádena, que dio los primeros pasos para crear modestas ‘LAN parties’ entre sus socios y conocidos. Su unión en el plano comercial con Paco Ragageles y Belinda Galiano dio como fruto las primeras ediciones de la Campus Party.

La gran repercusión que alcanzó la segunda edición provocó desavenencias entre los propios organizadores y propició que se replanteasen el rumbo que debía tomar el evento. Es por ello que, a partir de 1999, EnRed se desvinculó del proyecto y nacería la asociación E3Futura, encargada de dar forma a la Campus hasta el día de hoy.

Un acontecimiento a gran escala

Sin duda fue en el cambio de siglo cuando la Campus Party comenzó a adquirir sus verdaderas proporciones. En 2000, la recién inaugurada Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia sirvió por primera vez de marco para albergar un encuentro en el que la afluencia de participantes creció de manera espectacular. Se pasó de los 250 de la primera edición de 1997 a los 1.600 ‘campuseros’ (un término que ya se ha hecho un hueco propio en el castellano) que participaron en 2000.

A partir de ese momento, la Campus Party pasó a formar parte por derecho propio del rosario de grandes eventos que tenían como telón de fondo a la Comunitat Valenciana. En sus posteriores ediciones, Feria Valencia y la Ciudad de las Artes y las Ciencias fueron testimonio de un crecimiento exponencial de la Campus, tanto en participantes como en contenido. En 2008 participaron 8.973 personas que disfrutaron de un ancho de banda de 7,5 gigabytes, algo al alcance de muy pocos hace cuatro años.

En todos estos años la Campus Party ha pasado de ser un evento lúdico a convertirse en una muestra tecnológica y formativa de primer nivel. Por sus distintos espacios han impartido talleres y conferencias personajes de la talla del cosmonauta Neil Amstrong, Steve Wozniack (inventor del PC) o Kevin Mitnick (considerado uno de los hackers más influyentes del mundo). Por si no fuera suficiente, el sello Campus Party se ha ido extendiendo fuera de España y ya se han celebrado ediciones en países como México, Ecuador, Colombia, y cada año se amplía a lugares como Brasil o el mismo Sílicon Valley estadounidense.

¡Adiós, Valencia!

Presentación tecnológica en la Campus Party 2010. Foto CPV

Presentación tecnológica en la Campus Party 2010. Foto CPV

Pero como viene siendo habitual en la Comunitat Valenciana, lo que antaño se consideraban importantísimos eventos clave para el desarrollo y la prosperidad de nuestra región, hoy se ha convertido en un pesado lastre para una administración autonómica endeudada hasta las cejas. La crisis ha desplegado su manto recortador y se ha extendido como una mancha de aceite a cualquier tipo de iniciativa que no tenga como objetivo hacer dinero. En pocas palabras, Valencia no está dispuesta a seguir financiando la Campus.

Según cuenta en su blog su fundador, Paco Ragageles, “a pesar de que la voluntad tanto nuestra como de Generalitat sería que la Campus continuara en Valencia, no podemos obviar la cruda realidad. Desde hace meses estamos negociando cómo ‘romper’ de mutuo acuerdo el convenio que nos vinculaba a Valencia por los próximos 4 años de una manera razonable para todos».

Un convenio que se firmó en abril de 2011 en el que la administración valenciana se comprometía a financiar la Campus Party con una cantidad que rondaría los seis millones de euros a lo largo de cuatro años. Dadas las circunstancias, la Generalitat no se ve en condiciones de mantener el acuerdo.

Ahora la Campus busca nuevo anfitrión, pero no es una empresa fácil. Encontrar administraciones dispuestas a apostar por los grandes eventos se puede convertir en misión imposible, aunque Ragageles es optimista. “Ojalá podamos volver a hacer la Campus en Valencia pronto. ¿Dónde ir ahora? Pues tenemos varias puertas abiertas y en negociación, no debo dar datos exactos que pudieran poner en peligro las negociaciones, pero como poco tenemos dos opciones muy interesantes y en ciudades aún mas grandes que Valencia. En ambos casos, la posibilidad de hacer Campus está muy avanzada, y también espero que en el plazo máximo de un par de semanas se sepa a ciencia cierta cuál será la ciudad sede para la próxima Campus Party en España».