“Está en peligro de muerte todo lo público”

El veterano periodista y escritor Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947), vinculado durante más de veinte años a la radiotelevisión pública, considera que los medios de comunicación públicos se enfrentan a un futuro “demasiado incierto”. Delgado, que ha sido director de Radio Nacional y ha formado parte del consejo…

“Está en peligro de muerte todo lo público”

El veterano periodista y escritor Fernando Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1947), vinculado durante más de veinte años a la radiotelevisión pública, considera que los medios de comunicación públicos se enfrentan a un futuro “demasiado incierto”.

Fernando Delgado, durante la entrevista en el Hotel Astoria de Valencia. Foto: Ana Crespo.

Fernando Delgado, durante la entrevista en el Hotel Astoria de Valencia. Foto: Ana Crespo.

Delgado, que ha sido director de Radio Nacional y ha formado parte del consejo de administración de Televisión Española, considera que “haber retirado la publicidad de televisión favorece al espectador pero pone en peligro la permanencia de una televisión pública”, según explica en una entrevista con motivo de la presentación de su nuevo libro. “Si están en peligro de muerte la sanidad y la educación públicas, si está en peligro de muerte todo lo público, no digamos ya la televisión y la radio”, puntualiza.

El periodista, vinculado también a la Cadena Ser desde 1996, ha convertido a la radio en un personaje más de su última novela, ‘También la verdad se inventa’ (Editorial Planeta), en la que el hilo conductor de la historia es un programa de radio nocturno en el que todo tipo de personas confiesan sus secretos y obsesiones. “Al principio no pensé en la radio, pero buscaba un espacio público apto para la confesión y este es un medio más intimista que incita más a la imaginación”, dice.

“He querido situar la novela en una radio antes de internet, que es una radio más pura”, puntualiza. “El otro día escuché que el director de una empresa de comunicación celebraba que la radio ahora se viera, y pensé que eso es una tontería, a mí me gusta más la que no se ve, porque precisamente su naturaleza es esa, no verse”.

Portada de la última novela de Fernando Delgado. Editorial Planeta.

Portada de la última novela de Fernando Delgado. Editorial Planeta.

Máscaras e identidades

La novela y sus personajes sacan partido de ese anonimato que brinda el medio. El programa que conduce la locutora Almudena Farizo recibe múltiples llamadas en la que los oyentes comparten sus insatisfacciones, deseos y preferencias sexuales. Entre ellos destaca Alma, una mujer con voz de hombre cuyas intervenciones (en las que llega a insinuar un posible delito) estimulan la audiencia del programa.

A partir de las especulaciones sobre la identidad de Alma y de la propia locutora, así como de otros de los personajes que intervienen, se establece un juego de máscaras e identidades diversas. El modo en que las plantean sugiere el miedo que existe a la forma en la que los demás perciben otras formas de vivir la sexualidad.

“Hay una posición pública que es la políticamente correcta y otra subterránea que sostiene viejos prejuicios”, dijo el autor al respecto. “De todos modos, el hecho de que pueda ser alcalde de París o de Berlín un homosexual, o de que en España puedan casarse, ha favorecido una cierta pedagogía sobre el tema”, añade.

Delgado siempre ha tenido “el deseo de hacer una novela periodística” y explica que ahora está trabajando en proyectos muy diferentes. “El que tengo más cercano es una historia de amor entre Santa Teresa de Jesús y un fraile joven y guapo que se llamaba Jerónimo Gracián. Se basa en hechos ciertos testificados por la propia Santa Teresa pero que naturalmente tiene el vuelo libre de la novela”, señala.

El escritor publicó su primera novela, ‘Tachero’, en 1973 y es autor también de ‘Háblame de ti’ (1993) o ‘La mirada del otro’ (Premio Planeta 1995), entre otras. Si le preguntan por su favorita entre las que ha escrito, responde sin dudar que es ‘Exterminio en Lastenia’, por la que ganó el premio Pérez Galdós en 1979. “Era la novela más experimental, la más arriesgada desde el punto de vista literario, hasta el punto de que quizá hoy no se publicaría, porque todo está más comercializado”, aclara.