Alicante, más cerca del arte



El sueño de todo artista es que su obra se vea: el primer paso para valorarla, admirarla y, por qué no, adquirirla. Internet ha abierto una vía de autopromoción para artistas emergentes, pero un cuadro de dos por dos metros no impresiona igual a través de una pantalla. Alicante cuenta…

Alicante, más cerca del arte

El sueño de todo artista es que su obra se vea: el primer paso para valorarla, admirarla y, por qué no, adquirirla. Internet ha abierto una vía de autopromoción para artistas emergentes, pero un cuadro de dos por dos metros no impresiona igual a través de una pantalla. Alicante cuenta ya con un espacio pensado para exhibir su arte.

Es viernes por la tarde y las terrazas de la Calle Castaños están repletas. Risas, cervezas y tiempo libre. En la paralela, a tan sólo unos pasos, en la poco transitada calle Quevedo, la oferta es bien diferente aunque igual de refrescante y llena de color. Se llama Parking Gallery. Allí nos encontramos con ALC II, una exposición colectiva que muestra obras de 25  jóvenes artistas. Excepto tres, todos alicantinos.

Algunas de las obras de la muestra ALC II de la Parking Gallery.

Algunas de las obras de la muestra ALC II de la Parking Gallery.

La ciudad es la temática que busca un punto en común entre la diversa y divertida obra de estos creadores. Hay fotografía, escultura y cuadros trabajados con diferentes técnicas. Las abraza un espacio que resulta acogedor, con una estética muy alejada de la frialdad habitual de otras galerías de arte que, en muchos casos, son como cementerios en los que  da miedo entrar. Aquí no, todo lo contrario. De hecho, el 600 rojo, el oso vestido de Bobby y el click gigante que acompañan a las obras te hacen sentir cómodo de inmediato.

Alicante adolecía de un espacio para la gente que empieza. Para un artista emergente, las salidas eran Valencia o Barcelona. “Aquí las galerías son más tradicionales, buscan al artista consagrado, de renombre”, afirma Agustín David, uno de los autores. “Su objetivo es vender, para vender hay que llegar al público, y la manera que hay de llegar al público es a través de galeristas y ferias importantes. Es muy difícil”.  Por este motivo, la mayoría han hallado en internet y las redes sociales un espacio virtual de exhibición.

Así pues, la apertura hace un año de Parking Gallery fue como un soplo de aire fresco. Una galería que funciona, podríamos decir, por amor al arte, pero del de verdad. El factor económico no es lo que prima. “Si vendo bailo una jota aragonesa”, bromea su propietaria, Chini Manero. Su compromiso es firme, con el arte joven y de Alicante, aunque cabe todo. Libertad para el artista.

Un enorme 'click' vigila la Parking Gallery. Foto: J. Carreño.

Un enorme 'click' vigila la Parking Gallery. Foto: J. Carreño.

“Somos nuevos y aprendemos mucho de ellos. Su creatividad es alucinante, plantean ideas y las llevan a cabo. La intención es que estén como en casa, aquí vienen con sus amigos, con los amigos de sus amigos… nunca imaginé que en Alicante había tantos artistas”. La prueba está en que la primera edición de ALC reunió a 5 autores, este año a 25. A unos los conocían, a algunos los buscaron, otros sencillamente se presentaron allí con su dossier bajo el brazo.

Una oportunidad para gente como la fotógrafa Laura Medrano para quien la iniciativa “es muy valiente, hecha con cariño, poquito a poco. Para la época en que vivimos se trata de un proyecto muy atrevido, pero que funciona y funciona bien. Una apuesta por la cultura muy de valorar. Es un éxito porque se vende arte, porque llega al público y permite establecer contactos”. Después de un año, parece existir una sinergia entre autores, público y espacio. Paloma Blanco lo define como “un punto de encuentro, pasar por aquí engancha”.

Objetivo: crear coleccionistas

Aunque en ocasiones lo parezca, el artista no pasa del aire, y el galerista tampoco, así que vender nunca está de más. Pero no se puede querer -ni comprar- lo que no se conoce. “Lo que queremos es crear coleccionistas en Alicante”. Por delante, tienen un trabajazo: hacer que la gente le pierda el miedo al arte. Chema ya lo ha hecho, él ya ha comprado. “Lo que ves aquí no lo ves en otro sitio. Vienes sin pretensiones, lo compras porque te gusta, no porque se vaya a revalorizar. La gente se compra una lámina de Ikea, la enmarca y, al final, se puede estar gastando el mismo dinero que aquí, cuando esto es único. Es arte al alcance de la gente”.

Los artistas de ALC II han marcado sus precios. Los más económicos cuestan 50 euros, 30 sin marco. Luego la cosa sube: 150, 220, 800 euros. Es algo bueno que tiene para los neófitos, los precios están marcados debajo de cada obra, con lo cual te ahorras el mal trago de preguntar. Nunca habrá malas sorpresas.

Parking Gallery, un espacio alternativo en Alicante. Foto: J. Carreño.

Parking Gallery, un espacio alternativo en Alicante. Foto: J. Carreño.

Hay quien gasta un dineral en unos zapatos que luce una o dos temporadas o en una comida que concluye en dos o tres horas. Cada uno invierte en lo quiere. En un tarde de viernes, la muestra ALC II puede hacernos ver que también se puede invertir en una obra de arte, pues está mucho más a nuestro alcance de lo que pensamos y, además, permanece.

Aunque vayamos sin un euro, el sitio bien merece una visita. Lo que Chini Manero y Jaime Pérez Zaragozí pensaban utilizar como garaje -de ahí el nombre- se ha transformado en un lugar para ver y para estar.

Por una pared se enrosca lo que parece una pata de pulpo gigante forrada en espolín de alicantina, Mickey se sube a lomos de un caballo, mientras la mirada tierna de unas muñecas contempla la nueva vida de algunos objetos reciclados. Fantasía y creatividad desbordantes. Hasta el 27 de mayo, se complementará con otro tipo de actividades paralelas, como una instalación audiovisual interactiva, una sesión de work shop o un desfile.

Las cervezas, de momento, quedan en la calle de al lado aunque pronto las podremos tomar mientras contemplamos un cuadro. El espacio se ampliará para contar con librería y café. No hay duda de que la escena cultural alicantina se mueve. Y en horario joven. Parking Galley abre jueves y viernes a partir de las 19 horas. Una advertencia: después de charlar un rato con los propietarios se sale de allí con unas ganas locas de comprar un cuadro.