“Cuanto antes mueran los partidos, mejor”



Las cosas ya no serán como antes. La crisis ha abierto una brecha entre dos mundos. En su último libro, ‘La hoguera del capital’, Vicente Verdú, uno de los más lúcidos ensayistas españoles, analiza los males de un mundo que se resquebraja y reconoce, en el horizonte, las bondades que…

“Cuanto antes mueran los partidos, mejor”

Las cosas ya no serán como antes. La crisis ha abierto una brecha entre dos mundos. En su último libro, ‘La hoguera del capital’, Vicente Verdú, uno de los más lúcidos ensayistas españoles, analiza los males de un mundo que se resquebraja y reconoce, en el horizonte, las bondades que traerá consigo el cambio de época.

Vicente Verdú ha sido jefe de Opinión y de Cultura de El País. Foto: Rafa Honrubia.

Vicente Verdú ha sido jefe de Opinión y de Cultura de 'El País'. Foto: Rafa Honrubia.

No encuentro en el rostro de Vicente Verdú (Elche, 1942) el optimismo que desprende ‘La hoguera del capital’ (Temas de Hoy, 2012). El futuro solidario, empático y cooperador que el columnista de ‘El País’ augura en el libro se antoja algo utópico (‘Abismo y utopía a la vuelta de la esquina’, reza el subtítulo). Acudo a la cita, en la cafetería del Hotel Astoria de Valencia, algo desconcertado porque ‘La hoguera del capital’ transmite esperanza, pero en las periferias del libro, en la calle, en el mundo, el color no parece que vaya a dejar de ser negro.

Parece acatarrado, trae ojos cansados. Aún así se muestra amable y atento a mis peticiones. Él también es periodista y comprende. A medida que transcurre la entrevista, en la que no deja títere con cabeza, me viene a la cabeza que quizá los ojos de Verdú están cansados de la iniquidad de una historia que se está acabando y que ese optimismo en la “otra historia” es más una terapia, una pulsión que nace del instinto de supervivencia. Parece necesaria una revolución silenciosa para seguir siendo libres, pienso para mis adentros cuando termina la conversación.

Primero publicaste ‘La vida en el capitalismo de ficción’ (Anagrama, 2003), luego ‘El capitalismo funeral’ (Anagrama, 2009), ahora ‘La hoguera del capital’. ¿Está el capitalismo en las últimas?
No. El capitalismo se encontraba amenazado cuando existía una alternativa, el comunismo. Todos estamos inmersos en el capitalismo donde quiera que mires. Esto no es una situación que vaya a destruir el capitalismo, pero le obliga a metamorfosearse.

“Habría que ver el comportamiento de Repsol en Argentina y si, de alguna manera, era merecedor de un castigo”

Es un libro optimista. Quizá demasiado…
Hay una cosa básica que podría servir para pensar que el optimismo no es un consuelo de tontos y es que la especie humana ha pasado por situaciones de mucha adversidad y las ha resuelto cooperando. Necesitamos la relación con los otros. La felicidad no va relacionada ni con la religión, ni con la inteligencia, ni con la estatura, sino con la buena comunicación con los otros. Además, creo que la mujer, además de reclamar su igualdad tiene mucho derecho a reclamar su diferencia por la aportación que supone un modelo distinto al masculino, más propenso a mantener relaciones. Es la mujer la que mantiene lazos con los otros. Esa presencia femenina en la sociedad le da color a la sociedad y la hace menos monocroma. Las mujeres son más empáticas.

¿Son los poderes públicos quienes pueden dar un papel protagonista a la mujer en la resolución de conflictos?
Yo de los poderes públicos no me fío nada. Todas las instituciones están desacreditadas. La gente se fía más del boca a boca que del juicio de un crítico. Se fía más del agricultor que del intermediario. Y los políticos se han convertido en esos parásitos, como los malos intermediarios de otros sectores.

Se habla en el libro del 15M ¿Crees que puede tener un papel importante en el cambio de época que propones?
Fue una explosión emocional, que cristalizó públicamente el malestar. Pero un movimiento que no tiene organización ni objetivo definido ni programa acaba siendo efímero.

“No creo que estemos en la época en la que estos grandes conglomerados, como la Unión Europea, sean territorios propicios para la democracia”

“La democracia es una comedia donde se finge el otorgamiento del poder a la población”. ¿Crees que la situación política puede cambiar a corto plazo?
Irá cambiando paralelamente al poder de las redes sociales. Tengo mucha esperanza en eso porque esta revolución no es industrial sino interpersonal, de las tecnologías de la comunicación. Esto es de una naturaleza muy diferente a todos los cambios revolucionarios anteriores y confío en las redes sociales porque son el motor de esa transformación. No hay confianza en estos gángsters que dominan el mundo a través de las instituciones bancarias. La expropiación de Repsol YPF en Argentina no es simplemente un gesto nacionalista, aunque también. Habría que ver el comportamiento de Repsol en Argentina y si, de alguna manera, era merecedor de un castigo. En España se ha convertido en una cuestión patriotera y se ha simplificado todo lo que ocurre debajo, cuando lo que prima es el interés del dinero a través de sobornos y complicidades con el poder político.

Cubierta de 'La hoguera del capital' (Temas de Hoy)

Cubierta de 'La hoguera del capital' (Temas de Hoy)

¿Internet puede ser una herramienta para la participación política?
Creo que sí. No creo que estemos en la época en la que estos grandes conglomerados, como la Unión Europea, sean territorios propicios para la democracia. Creo que la democracia será, cada vez más, la que se produce en comunidades más pequeñas, entre 50.000 y 60.000 habitantes, donde la gente se pueda conocer y donde, más que elegir a un partido político, se elija a personas, como en la Antigua Grecia, que sean profesionales de sanidad, educación o economía. Escoger a un partido político, o a un candidato, y que después haga de su capa un sayo, eso es de un nepotismo insoportable. Ya han desaparecido las ideologías fuertes y los partidos son intercambiables. Tiene muy poco sentido pensar que una opción se opone a otra. Lo que ahora hace el PP, lo haría el PSOE si estuviera en el Gobierno. Esta clase de representación política es del siglo XIX. Ahora mismo es una farsa.

¿Ya no tiene sentido hablar de derecha e izquierda?
Dicen que quien afirma que es lo mismo la izquierda que la derecha es de derechas, pues yo creo que es al revés. Es más progresista pensar que los partidos políticos cumplieron su papel y que ahora están corruptos y descomponen el sistema democrático de representación y que cuanto antes acabemos con ellos, mejor.

También escribes que “aprobar unas oposiciones y echarse a dormir crea fácilmente una sociedad sonámbula”. ¿Qué dirían los sindicatos?
No lo sé. La idea de funcionario es muy antigua, es el modo de producción asiática. Los mandarines en China tenían un trabajo para toda la vida y desde ahí dirigían mientras los demás estaban a expensas de sus deseos. Lo mismo ocurre con el político que gana unas elecciones y se establece por cuatro años como mínimo. Es otro método vetusto de organizarse.

El País anunció el martes pasado un ERE. ¿Cómo ves el periodismo en el futuro?
El periodismo en papel estará acabado en muchos menos años de lo que imaginamos. Si queda algo en papel será testimonial. Además, no tiene sentido. Las noticias están presentes en todos los medios audiovisuales, el periódico no sabe qué función tiene si las noticias ya están dadas. Además, la gente no lee. La gente se forma con algo diferente a los libros. Antes los libros eran los contenedores de todo el saber, ahora cada vez hay menos porcentaje de saber en los libros.