El fotoperiodismo reflexiona en Valencia

Ya es hora de reencuadrar el fotoperiodismo y de reivindicar sus capacidades. En 2011 nació el festival Photon en Valencia con la idea, precisamente, de promover la cultura fotográfica y aproximarla a la sociedad. Dejó una pregunta en el aire: ¿hasta qué punto el fotoperiodismo interviene en la construcción social…

El fotoperiodismo reflexiona en Valencia

Ya es hora de reencuadrar el fotoperiodismo y de reivindicar sus capacidades. En 2011 nació el festival Photon en Valencia con la idea, precisamente, de promover la cultura fotográfica y aproximarla a la sociedad. Dejó una pregunta en el aire: ¿hasta qué punto el fotoperiodismo interviene en la construcción social de la realidad? La segunda edición del festival sigue cuestionándoselo.

Adolescentes de camino a la prisión de Pademba (Sierra Leona). Foto de Fernando Moleres.

Adolescentes de camino a la prisión de Pademba (Sierra Leona). Foto: Fernando Moleres

Tras el éxito conseguido en 2011, el colectivo Documenta, integrado por seis fotoperiodistas de Valencia, presenta por segundo año consecutivo el II Festival Internacional de Fotoperiodismo Photon 2012. Su inspiración, según ellos mismos comentan, proviene de una célebre frase de la fotógrafa Gisèle Freund: “para convertirse en un buen fotoperiodista es necesario, ante todo, amar a los seres humanos”. Esta podría ser una de las múltiples respuestas a la interrogación del primer párrafo. El fotoperiodismo se aleja de los “instantes decisivos” de Cartier-Bresson, ya no pretende ser sinónimo de realidad, sino mantener su compromiso con la realidad (que ya es bastante). No es un complemento. Es un lenguaje. Y este festival, como otros tantos que inundan la geografía española, busca poner a la vista de todo el mundo los mejores atributos del fotoperiodismo: la comprensión y la compasión.

Haití. Foto de Ramón Espinosa

Haití. Foto: Ramón Espinosa

Xaume Olleros, uno de los integrantes de Documenta, reflexiona sobre la carencia de cultura fotográfica en la sociedad. “Nos bombardean con imágenes constantemente y, desde pequeños, nos enseñan a leer letras, pero no imágenes. Es importante saber discriminar y buscar la esencia de los trabajos”. Xaume no lo menciona, pero cabría destacar, para equilibrar la balanza, que una parte del mundo fotográfico se ha mantenido de espaldas a la sociedad enrocado en el hermetismo, en eso que los críticos llaman “hacer fotografías para fotógrafos”, y su proyección: «hablar de fotografía para fotógrafos». Muchos fotógrafos escrutan la imagen desde el microscopio de la técnica y olvidan un análisis más natural: dejar que sea la imagen la que hable. Es la sencillez del espectador curioso. Pero sin el artificio del espectador acrítico, aquél que sólo busca fotografías «bonitas». Y aquí Photon encuentra otra de las respuestas a la pregunta del primer párrafo porque, como dice Xaume, este festival es “para todos los públicos”.

Y para implicar a la sociedad, Photon disfraza esta semana algunos de los espacios más emblemáticos de Valencia (La Nau, el IVAM, la Fundación Bancaja, el centro fotográfico Doctor Nopo, el Mercado Central y la Sala Lametro) con exposiciones, conferencias, visionados de trabajos, proyecciones nocturnas al aire libre y una mesa redonda donde se analizará el fotoperiodismo como herramienta de transformación social. Las conclusiones de este debate, en el que participarán Jon Sistiaga, Ramón Espinosa, Susana Vera, Txema Rodríguez y que moderará el próximo sábado Marta Cambres, se retomarán en ediciones posteriores, a modo de mesa redonda acumulativa, para ir construyendo una visión cada vez más completa y global del fotoperiodismo.

Mongolia. Foto de Mikel Aristregi

Mongolia. Foto: Mikel Aristregi

Pero, volviendo al camino de la sencillez, la esencia del festival reside sobre todo en las fotografías que Fernando Moleres tomó en las cárceles de Sierra Leona a prisioneros adolescentes y que le han valido el XIV Premio Internacional de Fotografia Humanitaria Luis Valtueña. También reside en las imágenes que el corresponsal de Associated Press Ramón Espinosa expone en el Mercado Central sobre la realidad de Haití tras el devastador terremoto. El 14º Premio Internacional de Fotoperiodismo ‘Ciudad de Gijón’ le reconoció “su narrativa fotográfica y la magnífica cobertura de los distintos aspectos de la vida y la muerte tras la catástrofe”.

Pedro Armestre exhibe en La Nau el resultado fotográfico nacido del instinto que le llevó a darse cuenta de que Sol, la céntrica plaza de Madrid, no vivía una manifestación más durante el 15 de mayo de 2011. El fotoperiodista gallego vivió el 15M desde sus entrañas, y de aquella experiencia germinó el libro ‘Plaza Tomada’. Susana Vera capta, a través del objetivo de su cámara, la cotidianidad, las costumbres y la manera de vivir de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia) desplazados de sus tierras por el conflicto armado y víctimas de los intereses económicos y políticos de latifundistas, narcotraficantes, colonos y multinacionales. La Sala Lametro guarda estas imágenes.

Plaza del Sol, Madrid. Foto: Pedro Armestre.

Sol, Madrid, durante la acampada del 15M. Foto: Pedro Armestre

Samuel Aranda expone en La Nau la fotografía de una piedad con velo que abraza a un herido en las revueltas de Yemen.  Con esta imagen, publicada por el diario ‘The New York Times’, se proclamó vencedor del premio ‘World Press Photo 2011’, concedido al mejor trabajo de fotoperiodismo del año. Además, se podrá visitar en Doctor Nopo la sórdida realidad de Mongolia registrada por el joven fotoperiodista guipuzcoano Mikel Aristregi mientras que La Nau acogerá las fotografías del alicantino Miguel Candela, ganador de la primera ‘Beca Photon 2011’.

El excelente cartel del festival lo completan los talleres monográficos organizados por Efe de Photo, el visionado de porfolios, la beca dirigida a fotógrafos noveles y un ciclo de cine documental que versará sobre fotografía y derechos humanos. Tiene algo de “paradójico”, como dice Xaume Olleros, o quizá de causa-efecto, que precisamente en este momento de incertidumbre para la profesión, el fotoperiodismo bulla con más fuerza y dé lugar a iniciativas dispuestas a reivindicar el valor de contar una historia con imágenes.