Huertos urbanos contra el gris ciudad

Devolver espacios a la naturaleza, recuperar usos y costumbres o simplemente dar respuesta a la sana curiosidad. Son sólo algunas de las razones por las que los huertos urbanos se han puesto de moda en los últimos años. Pero, ¿qué hace diferente un huerto en medio de una ciudad? Un…

Huertos urbanos contra el gris ciudad

Devolver espacios a la naturaleza, recuperar usos y costumbres o simplemente dar respuesta a la sana curiosidad. Son sólo algunas de las razones por las que los huertos urbanos se han puesto de moda en los últimos años. Pero, ¿qué hace diferente un huerto en medio de una ciudad?

Tomates madurando en un pequeño huerto urbano creado en el balcón de un edificio de viviendas. Foto: Jaula de Ardilla.

Tomates madurando en un pequeño huerto urbano creado en el balcón de un edificio de viviendas. Foto: Jaula de Ardilla.

Un huerto urbano no es más que el reflejo del interés por plantar algún tipo de verdura (o incluso fruta) en un ambiente que podría parecer poco propicio. Terrazas, balcones, patios soleados, azoteas, solares abandonados, jardines… Cualquier espacio es bueno, siempre y cuando haya sol y un grifo cerca.

En los últimos diez años este tipo de iniciativas se han puesto de moda en muchas ciudades, sobre todo en zonas en las que la meteorología da una oportunidad al microcultivo. En el arco mediterráneo, sobre todo en Valencia, los huertos urbanos han germinado a medio camino entre la reivindicación y el gusto por cultivar. Zonas como el barrio valenciano de Benimaclet se han convertido en todo un referente de la lucha por recuperar espacios urbanos para las patatas, tomates, lechugas o cebollas. Para más inri, en barriadas en las que hace no muchos años la huerta era protagonista del día tras día.

Huerto y urbano

Conseguir que crezcan hortalizas y verduras en la ciudad no tiene truco. No se diferencia mucho de la agricultura tradicional. Sólo hay que tener en cuenta una serie de cuestiones básicas como el sol, el agua o la tierra. Una vez estén claros estos elementos, habrá que saber escoger qué cultivo viene mejor para cada emplazamiento.

Para plantar en la ciudad «hay cosas que no cambian», explica Iñaki Melgosa, uno de los dos responsables de Llevamealhuerto.com, programa de televisión online centrado en «enseñar a cultivar en el balcón». Sólo hay que saber «elegir bien el sustrato y las semillas en función de las macetas y respetar los ciclos, estos no cambian. Al final, es crear vida a partir de una semilla» igual que en el campo, señala el presentador. La iniciativa surgió de la guionista y realizadora Julieta Beltza, quien casi por casualidad se encontró con Melgosa, divulgador y agricultor, y de ahí fue expandiéndose un original formato audiovisual que ha encontrado su hueco en la red.

Pimientos madurando en un pequeño huerto urbano creado en el balcón de un edificio de viviendas. Foto: Jaula de Ardilla.

Pimientos madurando en un pequeño huerto urbano creado en el balcón de un edificio de viviendas. Foto: Jaula de Ardilla.

El proyecto encierra un espíritu muy similar al de la agricultura que predican: independiente, autogestionado, casi sin recursos y hecho con mucho mimo. Iñaki se dedica a impartir cursos sobre huertos urbanos y agricultura sostenible, y esa temática es la que se traslada a cada programa. «Cada vez más, la gente está interesada en saber de dónde viene la comida que compra en los supermercados», cuenta Iñaki. Es un buen momento, por tanto, para “enseñar a cultivar en la ciudad, pero también se interesa mucho la gente por cultivar en pequeños jardines”, advierte.

Uno de los principales atractivos de este tipo de espacios de vida robados al gris ciudad es la ilusión con la que se ve crecer algo natural. «La gente se ilusiona mucho con lo que cultiva. Sobre todo con los críos. Eso de poder enseñarles que unos tomates salen de una semilla y que las patatas salen de la tierra, no tiene precio», presume Iñaki. De hecho, la pedagogía es una parte importante de movimiento y son cientos las páginas de referencia que te echan una mano con el tipo de cultivo a escoger, los cuidados que necesita o trucos para recoger una cosecha casera. El Balcón Verde y Horturbà, donde proponen la mesa de cultivo como alternativa urbana de huerta, son dos buenos ejemplos. Arriates, macetas y jardineras también sirven.

Comida con alma

Los huertos urbanos parten con un buen número de beneficios y, a priori, ni una sola desventaja. En su versión más amplia han servido para revitalizar espacios abandonados, recuperar zonas verdes e incluso crear programas terapéuticos y de inserción social. Varios estudios hablan, además, de los beneficios de estos espacios para mitigar las llamadas islas de calor de las ciudades, masas urbanas en las que la acumulación de urbe y polución hacen subir la temperatura varios grados, según el distrito.

Sólo en la Comunitat Valenciana, una decena de huertos urbanos comunitarios se han abierto paso en localidades como Elche, Xàbia, Valencia, Altea o Benifaió. Hay quien incluso los alquila, y se han desarrollado proyectos urbanísticos como Sociópolis, en los que la agricultura urbana era uno de los ejes sobre los que pivotaba el proyecto.

En su versión más casera, el alma viene más marcada. «Entre comillas hay que darle las gracias a la crisis», bromea Iñaki: «volvemos a lo de antes, a esos conocimientos del abuelo. Muchos se preguntan ahora por qué tienen que pagar un euro en una gran superficie por un trozo de brócoli, si lo puedo plantar yo». Hasta de la necesidad se puede sacar virtud. Los chicos de Llevamealhuerto.com lo tienen claro: en un momento como éste, «hacer grupo y hacer comunidad es importantísimo, y la tierra agrupa social y familiarmente».


Uno de los programas de Llevamealhuerto.com, con Fito Cabrales como invitado.