Cultura más-IVA

Hace exactamente una semana, la cultura era 13 puntos más barata. La entrada en vigor de la nueva subida del IVA se ha cebado especialmente en este sector, que ha visto aumentado del 8 al 21% su impuesto sobre el valor añadido. Una decisión económica que puede conseguir que a…

Cultura más-IVA

Hace exactamente una semana, la cultura era 13 puntos más barata. La entrada en vigor de la nueva subida del IVA se ha cebado especialmente en este sector, que ha visto aumentado del 8 al 21% su impuesto sobre el valor añadido. Una decisión económica que puede conseguir que a partir de ahora nuestra sociedad sea 13 puntos más inculta.

Butacas vacías Foto: Dustin Jamison

Butacas vacías, un panorama sombrío sobre todo para los pequeños promotores culturales. Foto: Dustin Jamison.

Desde ahora, de cada diez euros que gastemos en ir al cine, al teatro, a un concierto, a la opera, al circo o incluso a los toros, que también están catalogados dentro de esta clasificación, el Estado se llevará 2,10 euros en concepto de IVA, en lugar de los 80 céntimos de hace siete días.

El objetivo final de esta medida está fuera de toda duda: aumentar la recaudación del Estado a través de un sector que, según la Sociedad General de Autores genera 503.700 empleos y supone el 4% de nuestro Producto Interior Bruto. Se trata de una medida económica que puede suponer una estocada mortal para un sector que ya se encontraba desde hace años viviendo en un frágil equilibrio en la cuerda floja.

Un error de concepto

Las palabras del Ministro de Economía Luís de Guindos considerando que actividades como el cine, el teatro o la danza “no son cultura, sino entretenimiento”, son una buen indicador de cuál es el origen del problema. Prácticamente todos los sectores económicos se han visto afectados de una u otra manera con estas subidas impositivas, pero quizá el error más grave en este caso sea el de tratar a la cultura como cualquier otro bien o servicio.

Esta situación ha provocado que el mundo cultural se haya puesto en pie de guerra y hayan proliferado por todo el país asociaciones, plataformas y movimientos que piden un replanteamiento de la política económica aplicada a la cultura. Este es el caso de la Plataforma Valenciana por la Cultura, que auna a un gran número de asociaciones, artistas y profesionales de distintos ámbitos que apoyan un manifiesto común por la cultura en España. Para su portavoz, el músico Manolo Tarancón, es necesario reconsiderar esta medida. «Pensemos que la subida no ha sido de dos o tres puntos, han sido trece puntos de golpe, es una barbaridad. La cultura no es un lujo, es una necesidad y como tal deben replantear esta situación o nos exponemos a un país ‘desculturizado’”.

Cómo afecta en la práctica

Pese a que la medida lleva ya una semana en vigor son muchas las salas de teatro de la Comunitat Valenciana, que han decidido no repercutir en sus precios esta subida de cara al consumidor durante estas primeras semanas. Una situación que difícilmente podrán mantener mucho tiempo. Según Tarancón, “si se mantiene la calidad de las producciones y los espectáculos al mismo precio, obviamente el primer perjudicado será el promotor”, es decir la empresa que paga a actores, actrices, cantantes, técnicos, tramoyistas, et…Pero este es solamente el primer eslabón de la cadena. Un empresario no puede asumir durante mucho tiempo una subida de este tipo sin que acabe repercutiendo en el resto del proceso de creación: “Sueldos más bajos, despidos, trabajar menos horas, y en el peor de los casos, la quiebra de esa empresa al no poder cubrir los gastos” comenta Tarancón.

El caso del cine, pese a estar en manos de empresas mucho más potentes es igual de crítico. El sentido común nos hace pensar que para un ciudadano medio, pagar entre 7,4 y 9 euros por ver una película en el cine, cada día más comienza a suponer un lujo, del que no dudará en prescindir en caso de necesidad. Las cifras no son nada optimistas, la Federación de Distribuidores Cinematográficos y la Federación de Cines de España han hecho públicos los resultados de un informe en el que afirman que este aumento del IVA podría suponer un descenso de espectadores que provocaría, entre otras cosas, el efecto contrario al esperado por Hacienda, que dejaría de ingresar en sus arcas 8,2 millones de euros y provocaría el cierre de 859 salas de cine. Si pensamos que esto supondría a su vez el despido de 3500 empleados, el panorama se vuelve cada vez más sombrío.

Cambio de mentalidad

Achacar únicamente a la subida del IVA la frágil situación del sector cultural español sería oportunista e injusto aunque, evidentemente, no parece que vaya a ayudar. Tarancón es consciente de ello. “De alguna manera la crisis ya venía salpicando a este sector desde hace tiempo. Más allá de la subida del IVA, parece que institucionalmente la cultura no interesa demasiado. Hay una gran salud a nivel de creatividad y propuestas, pero sin el suficiente respaldo como para concienciar a la sociedad de la importancia, de la necesidad de la cultura desde el punto de vista público y privado. A partir de ahora costará remontar a un sector que ya se encontraba herido de gravedad. Será el fin para pequeñas compañías, galerías, productoras…el fin de la oferta cultural”.

En este sentido la demanda de la Plataforma es sencilla y clara: Una sociedad sana y que progrese debe llevar de la mano una gestión de la cultura inteligente y que no se rija solamente por criterios de rentabilidad. “La cultura es necesaria, y se trata de concienciar al consumidor de que él también es un damnificado con esta medida. Una sociedad sin cultura es algo terrible. Una sociedad sin cultura se traduce en una sociedad más vulnerable, más manipulable, con menos criterio. La cultura es necesaria, no es un lujo, y es necesario que esté al alcancede todos».