Hacer y pensar no es tan fácil

Una sesión de ‘running’ autobiográfica, una quedada para cocinar y compartir teorías conspiratorias, una liguilla de futbolín en la que puntúan los goles pero también los argumentos teóricos… Son algunas actividades paralelas que plantea en esta edición el festival Russafa Escènica. Una propuesta, en la que acción y pensamiento interactúan,…

Hacer y pensar no es tan fácil

Una sesión de ‘running’ autobiográfica, una quedada para cocinar y compartir teorías conspiratorias, una liguilla de futbolín en la que puntúan los goles pero también los argumentos teóricos… Son algunas actividades paralelas que plantea en esta edición el festival Russafa Escènica. Una propuesta, en la que acción y pensamiento interactúan, se complementan y/o se excluyen.

Una muestra de alguna de las actividades paralelas de esta edición de Russafa Escènica. Vídeo: ErrequeErre.

El lema que guía a todas estas actividades está claro: hacer, hacer y hacer. Pero sobre todo combinar algo práctico con algo teórico. Tal y como señala Sandra Gómez, la coordinadora de todas ellas, el punto de partida es ver cómo se relaciona e influye una acción determinada con un pensamiento y/o discurso. Por eso todas van acompañadas de una actividad física: una partida de futbolín, correr, cocinar, habilidades manuales o una visita guiada.

Lo demás no está tan claro. Incluso al ver que se trata de acciones más o menos lúdicas dentro del contexto de un festival de teatro, uno puede sospechar que esconden algo mucho más complejo y profundo. Una filosofía de fondo o, al menos, un fondo. ¿Quiere decir esto que vivimos en una sociedad donde prima el agotamiento físico sobre la reflexión teórica?. Tal vez, ¿actuar nos ofrece perspectivas y vivencias que la teoría no puede?. Tal vez, ¿no fue Hume el que dijo que “saber lo que hay no implica saber lo que hay que hacer”? Tal vez. Porque si algo caracteriza a las actividades es su carácter experimental. Nadie sabe lo que ocurrirá. No hay foro posterior ni ninguna base donde se analicen resultados para sacar conclusiones. La actividad se hace y se deja hacer.

El pensador de Rodin no sabe si elegir entre supinadoras o pronadoras

El pensador de Rodin no sabe si elegir entre supinadoras o pronadoras.

Experimental/Experimentar/Experiencia

“Lo interesante es que abra posibilidades y genere pensamiento y diálogo entre la gente”, señala Sandra. Sobre el origen de esta iniciativa se mezclan circunstancias profesionales y hasta biográficas. De ahí que la actividad que ella misma dirija vaya por ahí: la autobiografía. ‘MP3’ es una sesión de ‘running’ en la que cada participante deberá aportar una ‘playlist’ con diez temas musicales que hayan sido importantes en su vida o que simplemente le gusten y los intercambiará con otra persona. Luego cada participante podrá hablar con los demás y ver si se establecen conexiones o afinidades por medio de la música que han escuchado. Una vez sueltas las endorfinas, claro, y ver lo que pasa.

Después cada uno se lleva la experiencia a casa. Fin. “Pienso sobre todo en que estas actividades sean un espacio para experimentar; para reflexionar… para el encuentro”, destaca Sandra. No hay guión ni charla magistral. La actividad la configura el director, pero sobre todo la gente que participa en ella, que es la que decide por dónde y hasta dónde quiere llegar. La que organiza Hipólito Patón constituye un claro ejemplo. ‘Cocinar y conspirar’ es un grupo de personas que se reúnen a cocinar y compartir teorías conspiratorias. Los temas pueden ir desde la industria agroalimentaria, a los medios de comunicación o las versiones no oficiales del 11S. Hipólito ya ha tratado sobre ellos en el programa de radio ‘Expediente Malva’, que codirige. Sin embargo, su intención es que la propia gente valore sus inquietudes y sugiera los temas. Para no desentonar, sólo se cocina con productos biológicos, con lo que se fomenta el comercio justo local y se mantiene cierta oposición al sistema (capitalista). Que es, en fin, lo que pueden mantener vivas a las teorías conspiratorias.

Goles argumentales

Otras actividades que incluye la edición de este año son, por ejemplo, ‘Intercambiar, Interbiarcam, Intermacriba’, que dirige Vicente Arlandis. Ésta consiste en intercambiar habilidades o destrezas entre los participantes. Pueden ser de cualquier tipo: recetas de cocina, silbar con los dedos, juegos malabares… La única condición es que se pueda traspasar al otro en unos 20 minutos. Otra es ‘Visita guiada’. Isaac López Jerez, guía profesional, ofrece un itinerario por los diferentes espacios culturales del barrio de Russafa.

Por último, sábado tarde, toca deporte rey: liguilla de futbolín. Con la particularidad de que, además de los goles, puntúan los argumentos teóricos o razonamientos, discursos, etcétera, que ofrezca el jugador sobre temas como pueden ser la competitividad y la ética; el circo y el fútbol; o la economía, la religión y la política. Aquí el componente crítico es más claro. Marc Martínez dirige esta actividad llamada ‘¡Peligro en la Condomina!’. Se trata de una versión micro del espectáculo hoy en día más mediático y espectacular. La tristeza de Cristiano ocupando más espacio en los noticiarios que los bombardeos en Libia. De ahí su elección. Pero también es interesante porque implica concentración. “Elegí el futbolín por la propia naturaleza del juego, por la dificultad de pensar al mismo tiempo que el juego está en marcha, y eres incapaz de pararlo, está fuera de control”, aclara Marc.

Alguno de los vídeos con los que Marc ha ido calentando el encuentro del sábado. Las celebraciones también puntúan.

El componente lúdico, como en el resto de actividades, es muy efectivo. Pero incluye por debajo una mirada y un discurso. Se valorará al jugador que mete goles. Pero también al que piensa y habla. El propio fútbol servirá de tema de análisis. Por ejemplo, cómo está dentro de la educación, la religión o la política. ¿Después? Es la primera vez que se hace, así que no se sabe cuál puede ser el resultado. Habrá gente que simplemente se lo habrá pasado bien, habrá temas de los que no se haya podido hablar. “Pero creo que habrá temas que después del juego sí que se puedan desarrollar y hablar”, señala Marc. “Y puedas seguir hablando; y seguir pensando”.