El rostro oculto tras ‘Urban Quilombo’

El festival de fotoperiodismo más prestigioso del mundo, Visa pour l’Image, ha galardonado al sociólogo y fotógrafo alicantino Sebastián Liste por su trabajo ‘Urban Quilombo’. Hablar del proyecto como una radiografía de la realidad marginal brasileña, desvelaría su contenido solo parcialmente; ahondar en sus demás características, significa descubrir a su autor.

El rostro oculto tras ‘Urban Quilombo’
'Urban Quilombo' retrata la comunidad Galpão da Araújo Barreto de Salvador de Bahía. Foto: Sebastián Liste.

‘Urban Quilombo’ retrata la comunidad Galpão da Araújo Barreto de Salvador de Bahía. Foto: © Sebastián Liste.

«Todo lo que hay en esta sala es comestible. Hasta yo lo soy. Pero eso sería canibalismo, mis niños, y está mal visto en la mayoría de las sociedades». Este es uno de los comentarios más celebres que el escritor británico Roald Dahl colocó en boca de Willy Wonka, uno de los protagonistas de su cuento infantil ‘Charlie y la fábrica de chocolate’. Sebastián Liste (Alicante, 1985), quien en la actualidad vive a caballo entre España y Brasil, parece haber querido atar con un cordel el antifaz que cubre la crueldad de esta frase. De hecho, los galardones que ha otorgado el Visa pour l’Image, aplauden «la correcta plasmación del miedo, la superstición y la irracionalidad».

Noemi. Foto: Sebastián Liste.

Noemi. Foto: © Sebastián Liste.

Frente al triángulo aristotélico de bien, verdad y belleza, ‘Urban Quilombo’ amanece como trifolia de esa otra triangulación. Para ello han hecho falta dos años en Salvador de Bahía, en la comunidad de Barreto, observando y fusionándose con la vida de 129 familias lastimadas por el abuso de drogas, la violencia y la marginalidad. Esas familias ocupaban (ya ha sido derruida) las instalaciones de una antigua chocolatería. En una entrevista concedida a la Universidad de Duke, Sebastián asegura que no sería un buen fotógrafo de estudio. Abordando la convivencia con los habitantes de Barreto como un experimento sociológico más que como un continuo fotográfico, Liste sostiene que cada una de las imágenes fue capturada desde lo espontáneo. La historia se fue tejiendo, conforme el disparador de la cámara ejecutaba; el resultado, una intención constante de resaltar el esperpento crónico, de retratar lo grotesco cotidiano.

Una puerta invisible

En sus fotos se espera bajo el umbral de una puerta invisible, se come, se juega a billar, se pasea, se besa y se viola. Existe un juego de cristal en dobles, múltiples visiones. Máscaras para niños que posan o montan en burro. La feminidad y la infancia en su versión más ancha y destruida; de un cumpleaños Disney, al sangrado masivo en las narices de los adolescentes. Todo en blanco y negro. La luz no era criterio suficiente para cercar el tiempo de las instantáneas y limitarlo al día o a la noche.

Debe costar mucho ganar la confianza que permita la inmersión en un lugar como Barreto. Para Sebastián, en cambio, cada cual es quien elige el espacio que ocupa. Después de graduarse por la UNED y desarrollar un Máster de Periodismo Fotográfico en Barcelona, visitó más de 20 países: Laos, Etiopía, México, Cuba, Nepal… Ya en ese tiempo, colgaba de su cuello el objetivo, cultivaba la cultura de la resistencia, entendiendo que esa resistencia consistía en comprender cómo el ser humano transforma su contexto inmediato para poder sobrevivir.

Foto: Sebastián Liste.

Foto: © Sebastián Liste.

Desde 2010, los premios no dejan de sucederse. Su trabajo ha sido internacionalmente reconocido y publicado por, entre otros, The Overseas Press Club of America, Paris PX3, Anthropographia Human Rights Award y ‘Time Magazine’. En los últimos dos años, su obra ha sido expuesta en numerosas ocasiones por festivales europeos, asiáticos y americanos en sus dos hemisferios.

Los que conocieron a Sebastián Liste durante su etapa en Valencia no se extrañan de esa precocidad. Aquí cultivó otras artes con idéntica rapidez. Compañeros de su taller de poesía lo apodaban «el niño Liste», apelativo que denota sin duda cariño, pero también la cara paralela en la que la inocencia rabia, se propulsa, hasta alcanzar tintes de ‘enfant terrible’.

El recientemente fallecido poeta chileno Gonzalo Rojas sostuvo en su texto ’80 veces nadie’ que «los verdaderos poetas son de repente: nacen y desnacen en cuatro líneas». Da la impresión de que a sus 27 años, Liste ha nacido y desnacido varias veces, queriendo obrar esa fugacidad en lo perpetuo que guarda un retrato. ‘Urban Quilombo’ multiplica sensaciones en el paladar visual. Volviendo a la locuacidad agridulce del personaje de Wonka, «la crema batida, no es crema batida si no bates bien la vaca. Eso lo sabe hasta un tonto».