Un sabueso evoca la Valencia del siglo XII



El matrimonio detective y novela ha dado muchos hijos insignes a la literatura. El sabueso es un personaje que funciona muy bien para establecer una lucha de inteligencias con el lector. Sebastián Roa es inspector de policía, pero de carne y hueso. También es escritor de novela histórica y presenta…

Un sabueso evoca la Valencia del siglo XII

El matrimonio detective y novela ha dado muchos hijos insignes a la literatura. El sabueso es un personaje que funciona muy bien para establecer una lucha de inteligencias con el lector. Sebastián Roa es inspector de policía, pero de carne y hueso. También es escritor de novela histórica y presenta en Valencia su último libro: ‘La Loba de al-Ándalus’.

Sebastián Roa, autor de 'La Loba de al-Ándalus'. Foto: Rafa Honrubia.

Sebastián Roa, autor de ‘La Loba de al-Ándalus’. Foto: Rafa Honrubia.

Sebastián Roa (1968) es aragonés, aunque trabaja en Valencia desde hace unos cuantos años. En la Jefatura Superior de Policía, en concreto. Compagina su labor en el sector público con la escritura. De carácter sobrio, dice las palabras justas en el interrogatorio que le propongo. Le pregunto cómo compagina ambas actividades porque ‘La Loba de al-Ándalus’ es un tocho de 800 páginas bien documentadas. “Muy mal. Trabajo todo el día y lo único que me queda es fines de semana y vacaciones. Quitarle tiempo a la familia y sacarlo de donde no hay”, responde.

Documentar la Valencia de mediados del siglo XII precisa de un carácter meticuloso, detectivesco, porque es una época poco conocida de la historia del mediterráneo peninsular. Corresponde al periodo que delimita la llegada de El Cid y el reinado de Jaime I. La última gran taifa de al-Ándalus se halla en su momento de mayor esplendor. Desde la desembocadura del Ebro hasta las costas de Almería, el rey Lobo, un musulmán descendiente de cristianos, gobierna un “estado del bienestar” con las complicidad de algunos reinos cristianos.

Pero para que la trama se desarrolle con cierto interés necesita un conflicto. Al otro lado del Estrecho de Gibraltar afilan sus cimitarras los integristas almohades, una poderosa máquina militar regida por el fanatismo que ha abandonado las montañas de El Magreb para erradicar a los adoradores de la cruz peninsulares, más pendientes de sus rivalidades que de unirse para defender sus tierras.

El rey Lobo y su favorita Zobeyda, a la que hace referencia el título de la novela, se verán envueltos en un trama acompasada por la profecía que la bruja Maricasca vaticina a la astuta reina mora: “Es la sangre de tu sangre la que unirá este lado con el otro”. El augurio es el primer síntoma de la decadencia de este reino próspero, acorralado por las hordas invasoras almohades al sur y los incautos reyes cristianos del norte. Los ingredientes: épica, poder, acción, romanticismo, intriga, traición…

Portada de 'La Loba de al-Ándalus'. Ediciones B.

Portada de ‘La Loba de al-Ándalus’. Ediciones B.

Paralelismo más que evidente

¿Un estado próspero que se fractura? Me suena. “Hay un paralelismo que es más que evidente. Es un estado del bienestar, el lema del reino es ‘la felicidad y la prosperidad’. Se vivía muy bien y la gente pensaba que eso iba a durar siempre. De repente se dieron de narices contra la realidad. Su estado del bienestar se resquebrajó con la llegada de los fanáticos musulmanes, lo que también tiene cierto paralelismo con la actualidad. Había que cambiar de vida, morir o adaptarse”.

El principal interés que encontró Sebastián Roa para ficcionar este reino es el carácter algo contradictorio del rey Lobo, un muladí vasallo del rey de León y Castilla. “Luchaba contra sus hermanos de fe, al lado de los cristianos”. Las dos novelas anteriores del escritor aragonés rozaban ya este siglo. ‘El caballero del alba’ (Delibrum Tremens, 2008) rememora la Valencia almohade de principios del siglo XIII y su tercera obra, ‘Venganza de sangre’ (Tropo 2009, Ediciones B, 2012), se sitúa en el reinado de Jaime II de Aragón, en el siglo XIV.

¿Por qué el Medievo?, le pregunto. “Era una época que no me llamaba mucho –reconoce–. A mí siempre me había gustado mucho más la Antigüedad. Grecia, sobre todo. Pero es entrar en el Medievo y te das cuenta de que no es tan oscuro como nos la han pintado. Es una época muy rica, con muchos matices. Una vez te metes y empiezas a bucear vas encontrando cosas. Es como entrar en un casa con muchas habitaciones y las quieres ver todas, y hasta que no termines sabes que no vas a salir. Creo que tengo para rato con la Edad Media”.

El también escritor de novela histórica Santiago Posteguillo ha puesto el libro por las nubes: “Un mundo olvidado. Un relato épico. Una novela magistral. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto leyendo”. Son tantas las alabanzas del exitoso escritor y académico valenciano que Sebastián Roa ya se ha dado por vencido. “Como me lo dice mucho creo que es verdad. Yo escribo lo que a mí me gustaría leer y a él le pasa lo mismo”. Bienaventurados sean los que rescatan mundos perdidos.