«La crisis pone en evidencia el desencanto»

Hablar de la vida imaginaria es hablar de la vida en general, de lo que piensas y de tus expectativas mientras que la vida va pasando… Es una de las reflexiones que deja en la mente Mara Torres, el rostro conocido de ‘La 2 Noticias’, tras charlar con ella sobre…

«La crisis pone en evidencia el desencanto»

Hablar de la vida imaginaria es hablar de la vida en general, de lo que piensas y de tus expectativas mientras que la vida va pasando… Es una de las reflexiones que deja en la mente Mara Torres, el rostro conocido de ‘La 2 Noticias’, tras charlar con ella sobre su primera novela, finalista del Premio Planeta. Siempre le marcó la realidad y el deseo de Cernuda, y así lo plasma en ‘La vida imaginaria’, un relato que cree en el amor. Y eso incluye la dificultad de olvidar a alguien.

La periodista Mara Torres pasó para Valencia hace unos días para presentar su primera novela de ficción, ‘La vida Imaginaria’, finalista del Premio Planeta. Foto: B. D.

La periodista Mara Torres pasó para Valencia hace unos días para presentar su primera novela de ficción, ‘La vida Imaginaria’, finalista del Premio Planeta. Foto: B. D.

¿Cómo te sentiste tras recibir la noticia de ser finalista del Premio Planeta?
Fue el momento más feliz de mi vida. Un momento en el que se junta vida real y la imaginaria, y en el que tienes la oportunidad de dar las gracias a la gente que te ha apoyado y me ha aguantado durante el tiempo que he estado escribiendo. A todos mis amigos los tenía fritos con las aventuras y desventuras de Fortunata, la protagonista de la novela. Estas cosas pasan nunca o una vez en la vida.

‘La vida imaginaria’ es tu primera novela de ficción que se aleja del mundo del periodismo. ¿Cómo llegaste a este punto de inflexión?
Empecé a escribir este libro porque lo necesitaba. Me sentía sola en un momento de mi vida en el que había mucha gente alrededor. Me inventé a la protagonista, Fortunata, un domingo por la tarde para que me hiciera compañía, y empecé a escribir a partir de este personaje. Las primeras 30 páginas que escribí las titulé ‘Los domingos de mierda’, y las guardé en un cajón cuando cambió mi vida. Muchos amigos que habían leído esas historias no paraban de preguntarme que cuándo sacaba a la luz a Fortunata. Así que cuando encontré tiempo, empecé a sacar la trama de Fortunata Fortuna.

¿Por qué ese nombre para un personaje que no parece muy afortunada?
En la novela se comenta que es para compensar un apellido tan pretencioso… En mi realidad, porque me fascina el personaje de ‘Fortunata y Jacinta’ de Pérez Galdós, el gran personaje femenino de la literatura española.

«Empecé a escribir este libro porque lo necesitaba, me sentía sola en un momento en el que había mucha gente alrededor»

La mente de Fortunata es capaz de volar muy alto para evadirse. ¿Alguna vez has volado tan alto como ella?
Muchísimas veces. Vuelo mucho con la literatura, sobre todo. Estamos viviendo periodísticamente unos años muy duros y repetitivos con noticias dramáticas. Hay un desencanto generalizado en la sociedad y de alguna manera las dos horas de la mañana que me dedicaba a imaginar a Fortunata me liberaban.

Hay también un momento en la novela para analizar la situación de crisis. Uno de los personajes habla de la culpabilidad de los bancos. En tu opinión, ¿quiénes son los culpables?
Esta crisis ha puesto patas arriba un sistema que nos han dado. Valores que nos decían que eran los relacionados con el éxito se ha demostrado que están vinculados al fracaso más profundo. La crisis ha puesto en evidencia un desencanto con la clase política y con la manera de hacer las cosas. No sé quiénes son los culpables, lo que sé es que no somos nosotros. La gran mayoría de la gente paga sus impuestos y cumple con el sistema democrático que tenemos, y es la que paga los platos rotos del que no lo hace.

Muchos dicen aquello de «hemos vivido por encima de nuestra posibilidades»…
Me hace mucha gracia cuando dicen eso. Hemos pedido créditos a los bancos que nos obligan a devolver multiplicados por siete u ocho durante el resto de nuestra vida. Eso no es vivir por encima de nuestras posibilidades, eso es que alguien te pone la zanahoria y te dice que así vas a vivir mejor, con casa, un coche y el apartamento. Hay una generación entera que no está de acuerdo con esa idea. En la crisis nos han metido, porque yo no tomo decisiones para mover un país. No soy ni política ni banquera.

«La tendencia desde hace unos años en los informativos es priorizar las noticias de impacto, de golpe visual que aportan poco»

¿Cómo ves el tratamiento de las noticias en los telediarios?
La tendencia desde hace unos años en los informativos es priorizar las noticias de impacto, de golpe visual que aportan poco. Hemos perdido el pudor a enseñar imágenes muy dramáticas, cadáveres en primer plano que antes no se mostraban. Por su supuesto hay que dar las noticias de los conflictos puesto que tienen repercusión en nuestra vida cotidiana.

Volviendo a Fortunata, veo en ella una mujer un poco depresiva y con miedos, pero con fuerza para sobrevivir y con un toque muy gracioso. ¿Algo de ella que te gustaría tener?
Lo que más me gusta de ella es el sentido de humor que no tengo. Yo soy mucho más seria. Además ella tiene mucha fluidez en el lenguaje y yo mido mucho mis palabras cuando hablo. Me gustaría heredar esa manera de relacionarse con el mundo. Aún siendo dramática y analítica, ella sabe parar. Yo suelo embarrarme.

¿Ves a Fortunata en la gran pantalla?
Veo dificultades en reflejar en el cine la vida imaginaria de Fortunata, pero sé que hay propuestas y directores interesados en ello. Ya veremos… De momento editoriales extranjeras se han interesado por ella. Les parece un personaje muy español y la comparan a una mujer tipo Amélie o Bridge Jones.

Entonces, ¿ya te has animado con esto de escribir ficción?
A día de hoy no tengo nada guardado en la nevera, tampoco literalmente (risas). Voy a vivir la promoción y disfrutar este momento. Me incorporo a las noticias ya, así que tengo que encontrar tiempo para pensar e imaginar. Ya veremos qué pasa.