Descubriendo historias en cinco minutos

Un tiempo limitado, nada de artificios y mucha curiosidad envuelven a Ignite en un aura que mezcla conocimiento y diversión. Valencia acoge la tercera cita de ‘su’ Ignite, el único de estas características que se celebra en España, el próximo día 27 de febrero en La Rambleta. Se celebra en…

Descubriendo historias en cinco minutos

Un tiempo limitado, nada de artificios y mucha curiosidad envuelven a Ignite en un aura que mezcla conocimiento y diversión. Valencia acoge la tercera cita de ‘su’ Ignite, el único de estas características que se celebra en España, el próximo día 27 de febrero en La Rambleta.

Ignite Valencia parte de la base del respeto a la audiencia, a la que intenta sorprender con presentaciones originales y preparada. Foto: Marina Gil / Inclós Foto.

Ignite Valencia parte de la base del respeto a la audiencia, a la que intenta sorprender con presentaciones originales y preparada. Foto: Marina Gil / Inclós Foto.

Se celebra en un centenar de ciudades en todo el mundo y la estructura es sencilla: una presentación que debe durar cinco minutos, sin pasarse y sin quedarse corto; debe estar apoyada por 20 transparencias, ni una más ni una menos, que avanzarán cada 15 segundos; y el tema no está de más que sea curioso. Es el espíritu de Ignite, un evento con el que se pretende “encender” a la audiencia con experiencias de todo tipo.

En España, solo Valencia ha acogido hasta ahora eventos Ignite. El formato recuerda mucho a presentaciones como Pecha Kucha o TED, pero salva las distancias. Todo está organizado por voluntarios, sin ánimo de lucro y con el objetivo primordial de dar pie a descubrir cosas nuevas. “La diferencia que le hemos dado en Valencia al evento es que no queremos que se utilice como plataforma de venta. Muchas conferencias tienen dos fundamentos: el organizador está interesado en perfilarse como promotor y el que habla está interesado en publicitarse. Pero nadie está interesado realmente en la audiencia”, señala César Gómez-Mora, coordinador de la organización y el primer responsable de importar la marca a la ciudad.

José Carlos Vaqué, uno de los participantes en la segunda cita de Ignite Valencia. Foto: Lucía Gorostiza / LGA Events.

José Carlos Vaqué, uno de los participantes en la segunda cita de Ignite Valencia. Foto: Lucía Gorostiza / LGA Events.

Descubriendo Ignite

César conoció Ignite como se suelen conocer estas cosas, de casualidad y por internet. Buscando información sobre la curiosa polémica entre el humorista gráfico estadounidense Matthew Inman y la web FunnyJunk, encontró un vídeo en el que Inman contaba su historia en un evento Ignite. Lo demás fue tirar del hilo hasta engancharse al formato. Vio que no se estaba haciendo ninguna cita de estas características en España y, casi sin darse cuenta, ya tenía el primer Ignite Valencia en marcha.

Los primeros pasos fueron en Ópera, un local valenciano que les dio apoyo desde el primer momento pero que se ha quedado pequeño. Ahora se mudan a La Rambleta, donde el día 27 de febrero, de 19 a 21 horas y con entrada libre, habrá espacio para que El Tío Ger, uno de los creadores de Cabanyal Z, desarrolle el concepto de ‘Vademécum Geriátrico’; para que Dianne Stronks presente la ciencia de la sonrisa; para que David Martínez ‘venda’ el jugger como deporte; para recibir consejos sobre la autopublicación de libros en internet y sobre cómo fabricar cerveza casera; o para escuchar al medallista paralímpico David Casinos describir cómo se desenvuelve un invidente con un ‘smartphone’. Son solo algunas de las propuestas. “Hay montones de inquietudes que mostrar a la gente”, destaca César a la vez que apuesta porque este tipo de eventos sirvan para dar valor a las inquietudes de cada uno, para dar importancia a lo que parece que pasa desapercibido, intentando «animar para crear un ambiente propicio a medio plazo y conseguir que se inspiren otros proyectos”. Se carga de razón cuando llega a la conclusión de que “es lo contrario de sentarse a ver la tele”.

Respeto a la audiencia

“El formato está pensado para evitar lo que se llama ‘muerte por Power Point’, que es el vicio actual de la gran mayoría de presentaciones”, aclara. Ignite, por su propia naturaleza, impide la saturación de transparencias y que el ponente no vaya al grano. “Leer una presentación es un insulto a la inteligencia de la audiencia y además es antididáctico que estés leyendo y escuchando lo mismo. Cuando haces una presentación necesitas ensayar y con este formato se obliga un poco a preparárselo, a tener un poco de respeto a la audiencia ensayando y logrando un resultado bueno”, destaca.

Por ese trance tuvo que pasar Gonzalo Fuster, más conocido por su alter ego musical El Ser Humano, que presentó en el primer Ignite Valencia ‘El evangelio según el Flying Spaghetti Monster’. La motivación no era ni más ni menos que “poder hablar de lo que me dé la gana y además exigirme a hacerlo en un formato dinámico y muy divulgativo. Además tener que captar la atención sin más recursos que el tema elegido”. Preparar el evento ya es más complicado: “desde el primer día te crees que lo vas a hacer genial, hasta que te encuentras con tus compañeros y te das cuenta de que te falta o sobra tiempo, que olvidas mencionar detalles… Lo más complicado: controlar el tiempo. Articular el texto a decir con la rigidez de las presentaciones y ser impermeable al ‘feedback’ del público, o al no ‘feedback’”.

La preparación es, de hecho, bastante exigente. “Hacemos dos sesiones de práctica y un ensayo general”, aclara César. “Lo hacemos para dar calidad al evento, porque la gente que viene no suele ser oradores profesionales. Nos reunimos y pulimos lo básico: estructura, mensaje, lenguaje corporal, etcétera, lo básico”.

A partir de ahí es el participante quien pone todo de su parte. “Lo más complicado es conseguir explicar algo lo más simple posible para que todo el mundo lo entienda, pero con la suficiente profundidad para que los oyentes se lo lleven a casa y no sea una anécdota”, explica José Carlos Vaqué, que se atrevió en el segundo Ignite a desmontar algunos ‘Mitos de la medicina’ ante “un público muy variado y con diferentes bagajes. Casi ninguno va a que le den una lección de ciencia, hay que mostrársela interesante y cotidiana. ¡Y todo en cinco minutos!”.

A José Carlos, le gustó el video de ‘El Ser Humano’ y se zambulló en el proyecto. Así han llegado la gran mayoría de colaborares, voluntarios y patrocinadores, que, como insiste César, son “patrocinadores en especie”: “tenemos una necesidad y buscamos un patrocinador para ese gasto. Intentamos que la gente que nos patrocine se interese por el proyecto. Queremos evitar lo que pasa con otros eventos en los que hay personas que tienen intereses personales separados y participan en función de sus propios intereses y no del interés común. Al organizador le suele dar igual la calidad de la charla, a nosotros es lo primero que nos preocupa”.