Series bajo el luminol

¿Quién no ha soñado con ser un investigador, desenmarañar crímenes complejos gracias a nuestro cerebro privilegiado y encerrar a asesinos y violadores? Hoy echamos mano del luminol para determinar a quién pertenecen la sangre de las series policiacas, desde ‘Se ha escrito un crimen’ a ‘CSI’, pasando por ‘Canción triste…

Series bajo el luminol

¿Quién no ha soñado con ser un investigador, desenmarañar crímenes complejos gracias a nuestro cerebro privilegiado y encerrar a asesinos y violadores? Hoy echamos mano del luminol para determinar a quién pertenecen la sangre de las series policiacas, desde ‘Se ha escrito un crimen’ a ‘CSI’, pasando por ‘Canción triste de Hill Street’ o ‘Bones’.

El éxito de una serie entorno a equipos de investigación forense como 'CSI' influyó en varias producciones como ‘Bones’ o ‘NCIS’.

El éxito de una serie entorno a equipos de investigación forense como ‘CSI’ influyó en varias producciones como ‘Bones’ o ‘NCIS’.

El luminol es un compuesto químico que se ha hecho famoso gracias a las series policiacas. Su naturaleza química hace que este líquido transparente emita una luz azul cuando entra en contacto con el hierro que contiene la hemoglobina de la sangre. Es un chivato de los crímenes, un elemento casi mágico que afina la sospecha sobre dónde ha pasado algo grave. Hoy echamos luminol sobre las series policiacas, un género prolífico y variado que ha dado personajes y momentos míticos, y también algún fracaso.

En este tipo de series hay mucho donde elegir. Sólo nombrar los títulos de producciones que narran la vida de policías, de investigadores privados o de cualquier cuerpo de seguridad cuya última función es la de resolver crímenes, atracos, robos, asesinatos o misterios daría para llenar dos artículos. El argumento de este tipo de series tiene generalmente una estructura sencilla: introducción, desarrollo y desenlace. Lo habitual es que al comienzo se ofrezcan al espectador los antecedentes de un grave crimen y el propio acto criminal. A partir de ahí, empieza la investigación.

Pero no todos los crímenes son iguales, ni la forma de resolverlos tampoco. Todo depende de la producción en la que nos fijemos. En algunas hay que resolver asesinatos con móviles complejos, mientras que, en otras, el robo de un coche puede llegar a dar tanto juego que se rueda todo un capítulo sobre tan insignificante hecho y sus derivaciones.

La gran mayoría de series policíacas tienen nexos en común. Puede variar el grado de la vida privada de los personajes protagonistas al que se tiene acceso, así como sus preocupaciones y el enorme dilema moral al que se enfrentan los policías: la línea que separa el bien y el mal, otro de los elementos fijos en esta clase de producciones.

'Canción triste de Hill Street' fue un referente en los ochenta para las series policiacas que vendrían a continuación.

‘Canción triste de Hill Street’ fue un referente en los ochenta para las series policiacas que vendrían a continuación.

‘Canción triste de Hill Street’, con casi 150 episodios en seis años, fue un referente para muchas de las series que vendrían a continuación. De hecho, ‘NYPD Blue’, (‘Policías de Nueva York’ en España) es una clara muestra de influencia de esta serie grabada en los ochenta. A su manera, ‘The Wire’ y ‘Homicide: Life on the Street’, ambas con Baltimore como escenario, también transmiten esa sensación de imperfección en los personajes, que hace que sintamos incluso más empatía por ellos.

¿Por qué imperfección? Porque otra de las características de este género es que normalmente si el protagonista es demasiado correcto, listo, honrado, cabal y educado, la serie pierde interés. El mejor ejemplo de esta perfección insoportable es el teniente Horatio Cane, de ‘CSI: Miami’, interpretado por David Caruso (que ya había trabajado en ‘NYPD Blue’), quien siempre encuentra la manera de decir la última frase que hará recapacitar al criminal atrapado. La serie ‘Blue Bloods’ sobre una familia de policías de Nueva York estrenada en 2010, con Tom Selleck y Donnie Wahlberg, también desprende ese aroma a que todo es demasiado bonito y acaba saliendo siempre bien.

Aunque también hay personajes que, desde el primer momento, dejan claro que no tienen ningún tipo de problema en traspasar la línea que separa el bien del mal. El mejor ejemplo de este caso es Vic Mackey, en la serie policíaca ‘The Shield’ (‘Al margen de la ley’).

Escritores, médicos, ladrones y transtornados como ayudantes

Otro subgénero de las series policiacas es el que incluye personajes que no están dentro de la plantilla de la policía, pero ayudan a resolver los crímenes. El protagonista principal de ‘El Mentalista’, interpretado por Simon Baker, se ajusta perfectamente a este prototipo. Otros casos de ayudantes externos al cuerpo son el escritor de best-sellers en ‘Castle’, un ex ladrón de arte y estafador en ‘Ladrón de guante blanco’, un asesor con trastorno obsesivo-compulsivo y un sinfín de fobias en ‘Monk’, una escritora simpatiquísima en ‘Se ha escrito un crimen’, o un doctor en ‘Diagnóstico asesinato’.

El teniente Horatio Cane, de 'CSI Miami', siempre encuentra la manera de decir la última frase que hará recapacitar al criminal.

El teniente Horatio Cane, de ‘CSI Miami’, siempre encuentra la manera de decir la última frase que hará recapacitar al criminal.

En el género policial habría que destacar también la modalidad de «fantástico», aunque haya pocas producciones que se acoplen a este subgénero. Una de ellas es la excelente serie inglesa ‘Life On Mars’ (2006), que narra las aventuras de un detective que, tras sufrir un accidente, despierta en el mismo sitio, con el mismo trabajo, pero sorprendentemente ha retrocedido en el tiempo 33 años.

La búsqueda de un asesino, la adaptación a las costumbres y los métodos de investigación de la época, además de intentar averiguar la razón de su viaje en el tiempo, la convierten en una de las mejores series inglesas de policías. La ABC americana produjo dos años después de su estreno en Inglaterra la adaptación a Estados Unidos con escaso éxito.

Las series policiacas también han dado lugar a muchos spin-offs y, entre las más prolíficas, está ’Ley y Orden’, la segunda serie con mayor tiempo de emisión tras ‘Los Simpsons’, que tiene ni más ni menos que cuatro secuelas: ‘Unidad de víctimas especiales’, ‘Acción criminal’, ‘Juicio con jurado’ y ‘LA’. Por su parte, ‘CSI: Las Vegas’ se reprodujo en dos ciudades más con sus propios protagonistas, pero con esquemas prácticamente calcados: ‘CSI: Miami’ (2002) y ‘CSI: Nueva York’ (2004), en torno a los equipos de científicos forenses de dichas capitales. El éxito de este estilo de serie influyó en varias producciones posteriores relacionadas con la investigación criminal, como ‘Bones’ o ‘NCIS’.