«La música es una caricia»

El Cedro no es sólo un buen lugar para tomar algo, es uno de los barrios de Valencia donde más música en directo se programa. Salas como la Wah Wah o bares como Let’s go, en el que me he citado con el grupo Nanai, sirven de escenario, ya sea…

«La música es una caricia»

El Cedro no es sólo un buen lugar para tomar algo, es uno de los barrios de Valencia donde más música en directo se programa. Salas como la Wah Wah o bares como Let’s go, en el que me he citado con el grupo Nanai, sirven de escenario, ya sea en directo o en diferido, a grupos emergentes cada semana.

Pilar McCarthy, a quien le gusta que la llamen Pi, es la cantante del grupo. Saúl Vanaclocha, voz y guitarra, y Luijo Argemi al piano, coros y percusión conforman un trío que en pocos años se ha consolidado en la escena alternativa de la ciudad. Muestra de ello es que, mientras esperamos a que llegue Saúl, son muchas las personas que se acercan a saludar a Pi y a Luijo. Si queréis escuchar su música, el próximo concierto será el 26 de octubre en el auditorio de la Casa De La Cultura en Burjassot junto a los grupos La Pegatina y Mafalda.

Su próximo concierto el 26 de octubre en el Auditorio de La Casa De La Cultura en Burjassot junto a los grupos La Pegatina y Mafalda. Foto: Nanai.

Su próximo concierto el 26 de octubre en el Auditorio de La Casa De La Cultura en Burjassot junto a los grupos La Pegatina y Mafalda. Foto: Nanai.

¿Cómo surge Nanai?
En 2007 Pilar y yo -arranca Saúl- ya teníamos en mano algunas letras y ganas de montar un grupo, era nuestro ‘sueñico’ desde hacía un tiempo. De esa unión, de poner en común nuestras canciones, empezamos a llamar a gente y en unos meses éramos más de diez personas en el local de ensayo. Un grupo que al final se redujo a tres.

Y eso de Nanai ¿de dónde os lo habéis sacado?
Es una expresión que usamos habitualmente -explica Pi- es muy sonora y nos gustaba un montón. Es como decir que no, pero además suena reinvidicativo y gracioso. Además, hace poco hemos descubierto que ‘nanai’ en Chile significa mimo y caricia, y nos ha gustado la idea. En nuestra opinión la música es una caricia.

¿Cómo lográis fusionar el reggae, con la rumba y el funky, Luijo?
Realmente tú puedes hacer un tema reggae y meter un ritmo de rumba y caminará exactamente igual. De ahí viene la fusión, del mestizaje. Al final puedes mezclar lo que quieras, el concepto musical es muy amplio.

Con tantos tipos de música, serán muchos vuestros referentes.
Cada uno venimos de escuchar cosas diferentes, también coincidimos en muchos grupos. Por ejemplo adoro y me flipa Macaco -apunta Pi- es un grupo del que me he fijado desde que era muy pequeñita, y es un referente para mí. Pero luego me gustan un montón de estilos musicales, me gusta el jazz, el soul, el reggae o cantautores como Jorge Drexler y me fijo en grupos en que las letras y la voz me muevan mucho.

Habéis vendido 600 discos este verano, una cifra muy a tener en cuenta. ¿Qué os conozcan es el objetivo que os habéis marcado en vuestra gira por España?
Nos apetecía viajar, salir de Valencia, no podíamos quedarnos a la espera de que las oportunidades vinieran a nosotros, había que ir a buscarlas. Hemos aprendido a hablar euskera, francés, pero también que a la gente les gusta nuestra música y nos apoya –comenta Saúl-.

Venga Luijo, cuenta alguna anécdota.
Recuerdo con cariño que estando en un barrio bastante alejado de La Concha pasamos por una frutería y cuando estábamos escogiendo algunos productos la dueña de la frutería le dijo a la cajera que ni se le ocurriera cobrarnos, que llevábamos toda la semana en La Concha currándonoslo y liándola un montón, que éramos majísimos y muy buenos. Al final, no nos cobro la fruta.

También apostasteis por el crowdfunding.
Sí y gracias a nuestro público pudimos sacar adelante ‘Sonideros’. Está muy bien el sistema porque es una manera de que la gente que de verdad cree en tu proyecto apueste por él. Hay interés en generar cultura, y aquí es donde realmente se ve que hay hambre de arte- explica Pi-. Casi cuatrocientos mecenas- apostilla Saúl.

¿Cómo os veis en un futuro no muy lejano?
Si todo va bien, nuestra idea es volvernos a ir. Tenemos mucha conexión con Latinoamérica y nos gustaría ir a Argentina, Colombia, Chile y hasta Brasil, si llegamos. Queremos ir cuando tengamos el espectáculo montado y hayamos organizado la forma de ir. En eso está Nanai.