Coca-cola, la fábrica de la infelicidad



Tras 50 años produciendo su ‘felicidad embotellada’, la fábrica de Coca-cola en Alicante está a punto de ser una víctima más de ese hombre del saco moderno llamado ERE. Aunque la empresa obtiene unos beneficios que superan los 60 millones de euros anuales, se plantea el cierre de la planta…

Coca-cola, la fábrica de la infelicidad

Tras 50 años produciendo su ‘felicidad embotellada’, la fábrica de Coca-cola en Alicante está a punto de ser una víctima más de ese hombre del saco moderno llamado ERE. Aunque la empresa obtiene unos beneficios que superan los 60 millones de euros anuales, se plantea el cierre de la planta y la pérdida de un centenar de puestos de trabajo.

Instalaciones de Colebega en Alicante. Foto: Nonada.

Pancartas reivindicativas en las instalaciones de Colebega en Alicante. Foto: Nonada.

Es martes por la mañana y en las inmediaciones de la carretera de Ocaña en Alicante un camionero belga nos para y pregunta por el lugar donde debe hacer una entrega. Nos muestra un papel con la dirección y el nombre de la empresa ‘Compañía Levantina de Bebidas Gaseosas’, “pero debe haber un error”, chapurrea en inglés, “porque aquí únicamente hay una fábrica de Coca-cola, y además está cerrada”. Le informamos de que, efectivamente se encuentra en el lugar indicado, pero que hay en marcha una huelga, así que difícilmente podrá entregar su carga hoy.

El señor Coca-Cola

El incidente con este conductor, que no tendrá más remedio que volver con el camión lleno por donde había venido, es bastante ilustrativo de lo complejo que resulta entender el tejido económico en un mercado globalizado. Cuando hablamos de una marca multinacional tan conocida como Coca-cola, uno puede pensar que existe un ‘Señor Coca-cola’ que es dueño de las fábricas donde se producen sus bebidas. Sin embargo esto no es del todo así.

Hasta hace tan solo unos meses, existían ocho productores diferentes en España, empresas familiares en su mayoría, quienes pagaban a la empresa matriz ‘The Coca-cola Company’ en Atlanta (EE.UU.) por autorizarles a utilizar su fórmula y sus licencias de marca. De este modo cada una de las 8 empresas se repartía una zona de actuación y administraba su producción de la manera que mejor les convenía.

Para todo el levante español la fabricación del refresco por antonomasia corría a cargo de la ‘Compañía Levantina de Bebidas Gaseosas’ (Colebega), con plantas en Valencia, Alicante y Albacete y en manos de la familia Gómez-Trenor. Sin embargo a finales del pasado año ‘The Coca-Cola Company’ dio un ultimátum a sus licenciatarios españoles ‘invitándoles’ a fusionarse en una única empresa denominada ‘Coca-Cola Iberian Partners. De este modo, las distintas familias propietarias han pasado a ser meros accionistas de la nueva empresa y la gestión se realiza ahora de una manera global y centralizada.

1.253 afectados

La primera de las decisiones de la nueva compañía ha sido la de remodelar todo su sistema de producción, para aprovechar las sinergias y evitar duplicidades. Es decir, presentar un ERE que afecta a 1.253 trabajadores en toda España y que incluye el cierre de cuatro de sus fábricas, incluida la de Alicante.

Desde el lunes, los 160 trabajadores que forman la plantilla de Colebega en Alicante han iniciado una huelga en señal de protesta por un ERE que ha caído como un jarro de agua fría. “Dicen que se realiza el ERE para evitar duplicidades, pero eso no es cierto”, lamenta el presidente del comité de empresa, José Vicente Salinas. “Esta fábrica se había especializado en los envases de vidrio, que son los más rentables, y en Valencia se fabricaban otro tipo de formatos. No había ningún tipo de duplicidad”.

En muchos bares de Alicante han dejado de servir Coca-cola en señal de protesta

Junto a él decenas de trabajadores se mantienen concentrados en la puerta de una fábrica empapelada de pancartas contra el cierre. Hay corrillos que discuten sobre lo que está pasando, otros prefieren hacer bromas sobre el tema pero todos coinciden en lo mismo “¿cómo es posible que una empresa que da 60 millones de euros de beneficios al año haga un ERE y nos deje a todos en la calle?”.

Mientras hablamos no hay un solo minuto de silencio. Prácticamente todos los coches que pasan por la carretera de Madrid hacen sonar su claxon en apoyo a los trabajadores. “La gente está apoyándonos mucho porque saben que si una empresa que funciona bien como la nuestra puede hacer esto, se abre la veda para cualquier empresa de España”, comenta Salinas. “También el mundo de la hostelería está con nosotros, e incluso en muchos bares han dejado de servir Coca-cola en señal de protesta”, asegura.

En busca de una solución

Trabajadores de Colebega se concentran en la puerta de sus instalaciones de Alicante. Foto: Nonada.

Trabajadores de Colebega se concentran en la puerta de sus instalaciones de Alicante. Foto: Nonada.

La empresa ha argumentado que intentará llegar a la mejor solución posible reubicando al mayor número de trabajadores en otras plantas y que se fomentarán las prejubilaciones, aunque estas medidas no han conseguido convencer a nadie.

Carlos López Manchón, miembro de CC.OO. se lamenta de la situación porque es consciente de que “la mayoría de los trabajadores tiene una media de 45 a 50 años, con familia, hijos, hipotecas…no puedes decirle a la gente que de la noche a la mañana deje aquí su vida y se vaya a vivir a Valencia”. Algo que para el presidente del comité de empresa va mucho más allá, y significa un “despido encubierto, ya que muy poca gente va a poder aceptar esas recolocaciones”.

En la planta de Alicante serán 111 los trabajadores directamente afectados por el ERE, principalmente las líneas de producción, mandos intermedios y personal de mantenimiento y almacén. “Únicamente quedará un reducido número de trabajadores como delegación comercial, pero la fábrica se desmantelará por completo. Hasta ahora se trabajaba aquí en buenas condiciones y teníamos unos convenios decentes, pero parece ser que el objetivo de la nueva dirección es hacer desaparecer todo eso”, lamenta el sindicalista.

A lo largo del día de hoy está previsto que los trabajadores se reúnan con la dirección para intentar llegar a un acuerdo, aunque todos lo ven difícil. “Nuestra principal demanda es que retiren el ERE y nos sentemos a hablar. Si es necesario hacer cambios en la empresa estamos dispuestos a negociar”, matiza Salinas, “pero con tranquilidad y pudiendo meditar todas las opciones. Esto ha sido como una puñalada por la espalda”.