Tras la navaja de Lord Jack Knife



La de Salva Chanzá no es sólo una historia de oficios en peligro de extinción o de emprendedores que se lanzan a la aventura. Es también la historia de cómo crear puentes entre modernidad y respeto a la elegancia

Tras la navaja de Lord Jack Knife

El ambiente que le rodea es genuino. Una estética trabajada de barba poblada, camisa reivindicada con pajarita o corbata, chaleco y calzado moderno. Tatuajes que le acercan al hoy y peinado que no permite olvidar la vieja escuela. Nada queda al azar dentro del mundo de Lord Jack Knife, alter ego de Salva Chanzá, un joven barbero valenciano que se atreve a rescatar y potenciar un oficio que había sido guardado en el cajón donde acaban los trabajos menospreciados por la modernidad. “Se ha cometido el error de pensar que el oficio de barbero estaba muerto y de que no debía modernizarse”, se queja mientras evoca la imagen de una vieja barbería de barrio regentada por un barbero viejo y en la que la clientela poco a poco se ha ido marchando. Una imagen que queda superada por los conceptos de elegancia y modernidad que Salva pone sobre el sillón de barbero.

Salva Chanzá, Lord Jack Knife.

Salva Chanzá, Lord Jack Knife.

El sillón clásico está presente, igual que la navaja y los productos de belleza masculina clásicos. Sin embargo, ahora lo que se busca es “una atención un poco más cuidada. Siempre se intenta aconsejar al cliente para encauzarlo un poco en lo que debería ser el cuidado de su estilo”, no sólo de su barba o vello facial. El asesoramiento es lo más atrayente de este ‘nuevo’ barbero. Sus clientes, la mayoría de entre 20 y 35 años, “se preocupan más por arreglarse la barba y llevarla más recortada” que en un afeitado más clásico con cuchilla, algo más común en los mayores de 40. “Las barbas están de moda” y los que se acercan por primera vez se sorprenden. “Siempre digo como slogan que cuando visitas a un barbero dejas de ser un chico y empiezas a ser un hombre. Además, se sienten bastante cómodos y pasan un rato agradable”, destaca. El ambiente es crucial. La estética no es sólo una pose. Es marca de la casa, a la que se suman cuidados protocolos de trabajo, la música y la conversación. Los problemas quedan fuera y la barbería queda casi “como un refugio, una experiencia con los cinco sentidos”.

Algo más que un afeitado

“Se trata de vivir una experiencia”, no se cansa de repetir Chanzá. Pero para aprenderlo se tuvo que buscar la vida más de lo que uno podría imaginar. “Cuando empecé mi formación no había en España estudios específicos para este tipo de profesión y estaban más encaminados a peluquería y corte de pelo”, avanza. “Tengo la suerte de saber tres idiomas y pude completar mis estudios fuera, aprendiendo de las dos escuelas principales”, la francesa y la inglesa, además de haber hecho cursos en media Europa, destaca.

“Siempre digo que cuando visitas a un barbero dejas de ser un chico y empiezas a ser un hombre”

Así fue naciendo la marca que ha acabado siendo Lord Jack Knife, juego de palabras entre el aire de elegancia anglosajón del ‘lord’ y el personaje creado a partir del concepto ‘jackknife’, navaja en inglés. “Soy un fanático de la cultura anglosajona y me siento muy identificado”, no se esconde Salva, que muestra un notable respeto por la idiosincrasia del Reino Unido, uno de los espacios donde más se ha cuidado tradicionalmente la barba y donde Salva se formó, además de en Francia, otro de los iconos del cuidado masculino. “Como no quería tanta seriedad, le di un toque de humor y diversión al nombre con Jack Knife”, completa.

Al final, “se trata de buscar un poco de distinción, desmarcarse del resto y llamar un poco la atención“. Algo que Lord Jack Knife consigue desde el primer vistazo al universo que le envuelve, tanto en la vida real como en el universo social, donde se atreve a marcar estilo y a compartir ideas y consejos. No obstante, uno de los puntos que le ha puesto en el mapa es su vertiente formativa, ya que sus cursos y clases de asesoramiento le hacen moverse por varios países europeos. La siguiente cita, sin embargo, queda cerca de casa: será en el sexto Ignite Valencia, que se celebra el día 26 de febrero en el Espai Rambleta.