Ejatlas, un mapa interactivo de injusticias ecológicas



La plataforma Ejatlas permite, con un solo click, acceder a más de 1.000 casos de conflictos medioambientales. Una herramienta ‘online’ creada por el proyecto europeo EJOLT para dar visibilidad a los desequilibrios sociales y económicos del planeta, y que permitirá ayudar a coordinar la resistencia de las comunidades locales. ¿Qué…

Ejatlas, un mapa interactivo de injusticias ecológicas

La plataforma Ejatlas permite, con un solo click, acceder a más de 1.000 casos de conflictos medioambientales. Una herramienta ‘online’ creada por el proyecto europeo EJOLT para dar visibilidad a los desequilibrios sociales y económicos del planeta, y que permitirá ayudar a coordinar la resistencia de las comunidades locales.

El atlas de justicia ambiental reúne más de 1.000 conflictos ecológicos de todo el planeta.

El atlas de justicia ambiental reúne más de 1.000 conflictos ecológicos de todo el planeta.

¿Qué tienen en común el vertedero de Torremendo (Alicante) y los problemas de deforestación en Prachinburi (Tailandia)? Las dos regiones son zonas de conflicto medioambiental. También, desde este pasado marzo, ambas forman parte de los más de 1.000 casos recogidos por Ejatlas (Enviromental Justice Atlas, en sus siglas en inglés), una guía interactiva que pretende de servir de glosario y punto de referencia de todas las zonas de conflicto y resistencia medioambiental del planeta.

¿Y qué se entiende por conflictos medioambientales? Los promotores lo definen como cualquier tipo de movilización comunitaria o de grupos sociales en contra de una práctica económica con efectos ecológicos perversos, y que surge de un desequilibrio de poder y recursos económicos. De ahí que englobe acciones tan diversas como la energía nuclear, la gestión del agua, los residuos tóxicos, el ‘fracking’, la expropiación de tierras, el transporte, la minería o el macroturismo.

Ejatlas permite buscar por país, compañía o recurso natural.

Ejatlas permite buscar por país, compañía o recurso natural.

El atlas dispone de más de 100 campos para que los usuarios exploren este mapa de injusticias globales. Y, porqué no, actuar. Creando sus propios mapas, compartiéndolos por las redes sociales o contactando directamente con la plataforma para aportar datos sobre otros casos o actualizar la información ya disponible.

Problemas globales ¿soluciones locales?

El atlas forma parte del proyecto europeo EJOLT, y reúne a 23 universidades y organizaciones de justicia medioambiental de 18 países. Para su puesta a punto se han necesitado más de tres años y el trabajo de cerca de 100 activistas y expertos, que han colaborado con el objetivo de facilitar la búsqueda de información, la interacción entre grupos de trabajo y el uso de estos contenidos con fines didácticos.

Sin embargo, el propósito de la plataforma es también el de dar visibilidad y llamar la atención sobre los graves desequilibrios sociales y económicos que vive el planeta en la actualidad. De acuerdo con el director del proyecto, el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona Joan Martínez Alier, “los conflictos ecológicos están aumentando por todo el mundo, por las demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta”.

La planta nuclear de Cofrentes (Valencia), presente en Ajatlas.

La planta nuclear de Cofrentes (Valencia), presente en Ajatlas.

La mayor demanda trae, por tanto, un mayor impacto. Y generalmente son las clases más pobres, sobre todo las comunidades indígenas, las más perjudicadas. Son éstas y las pequeñas asociaciones para quienes va dirigido sobre todo el Atlas, convertido en una herramienta de concienciación y colaboración. Tal y como señala Leah Temper, investigadora del ICTA UAB y coordinadora del atlas, “el mapa muestra tendencias preocupantes, como la impunidad de las compañías o la persecución de los defensores ambientales”. No obstante, son estos movimientos sociales la clave para poder cambiar la situación.

Además, en medio de tanta injusticia, queda también espacio para la esperanza. En forma de proyectos cancelados, devolución de recursos, o juicios a favor de las comunidades locales. “El 17% de los casos analizados se consideran victorias de justicia ambiental”, explica Leah. Un porcentaje que se espera que crezca gracias a la información suministrada por el atlas, y que se prevé que en 2015 llegue ya a los 2.000 casos.