Explorar el hielo con permiso del viento



“El espíritu de la exploración polar es la añoranza de una vida plena, afrontando un mundo salvaje y virgen que todos hemos soñado alguna vez”. Así explica Ramón Larramendi de dónde surge el impulso que le ha llevado a ejercer una profesión en desuso: explorador. Ayer salió en una expedición…

Explorar el hielo con permiso del viento

“El espíritu de la exploración polar es la añoranza de una vida plena, afrontando un mundo salvaje y virgen que todos hemos soñado alguna vez”. Así explica Ramón Larramendi de dónde surge el impulso que le ha llevado a ejercer una profesión en desuso: explorador. Ayer salió en una expedición para circunnavegar Groenlandia a bordo de un trineo eólico.

Ramon Larramendi. Foto: Trineo de Viento.

Ramon Larramendi. Foto: Tierras Polares.

Larramendi es uno de los españoles con mayor conocimiento sobre el Ártico, especialmente sobre Groenlandia, donde reside parte del año. Habla con fluidez el idioma de los inuits. Es el director de Tierras Polares, una agencia de viajes algo atípica: sus rutas se basan en las grandes exploraciones polares. En 1990 se embarcó en la conocida como Expedición Circumpolar, en la que recorrió 14.000 kilómetros en trineo de perros y kayak desde Groenlandia hasta Alaska durante tres años. Este hito está considerado el viaje de exploración geográfica español más importante del siglo XX. La travesía mereció un artículo en la revista ‘National Geographic’ en su versión inglesa. Pero, sobre todo, Larramendi es el inventor del catamarán polar. Con este vehículo completó una expedición a través del continente antártico en 2005 que le llevó a alcanzar el Polo Sur de la Inaccesibilidad, el punto de más difícil acceso de esta región.

Ahora se embarca en una travesía de 5.000 kilómetros que comenzará en la localidad de Kangerlussuaq, al sur, desde donde accederán al “hielo interior” groenlandés. Desde allí pondrán rumbo a la región de Thule, al norte. Regresarán por el este de la isla, la región más inexplorada. Está previsto hacer la circunnavegación de la isla en 45 días. Un tiempo récord para un recorrido sin precedentes: nadie antes ha intentado dar la vuelta a Groenlandia por su masa de hielo interior.

El trineo de viento realizará un recorrido sin precedentes: nadie antes ha intentado dar la vuelta a Groenlandia por su masa de hielo interior

Durante la travesía se recogerán muestras de hielo para analizar sus perfiles y niveles de contaminación. También se comprobará si existe algún rastro de radioactividad en antiguas bases militares abandonadas al término de la Guerra Fría. Ramón Larramendi irá acompañado por los ingenieros españoles Manuel Olivera y Eusebio Beamonte, la danesa Karin Moe Bojsen y el groenlandés Hugo Svensson. Desde España, participará en su coordinación logística el geólogo y piloto Juan Manuel Viu.

Trineo de Viento.

Trineo de Viento. Foto: Tierras Polares.

Laboratorio móvil

Asimismo, la expedición demostrará las posibilidades que ofrece este vehículo como laboratorio móvil para desarrollar un programa científico en los polos. “Tanto la Antártida como Groenlandia son dos elementos muy importantes y desconocidos en el sistema climático mundial. Son muy difíciles de muestrear científicamente, hay contadas bases por la periferia y muy pocos convoyes científicos se atreven económicamente a abordar su interior. Vimos que nuestro trineo de viento podía realizarlo y hace muchos años que mantenemos contacto con diferentes grupos para sacarle todo el provecho a este trineo”, ha apuntado Viu, ex director de la Base Antártica Española Juan Carlos I, en la presentación del proyecto en Madrid recogido por SINC.

La idea de un trineo eólico para navegar por los hielos no es nueva. Fridtjof Nansen, Robert Peary y Robert Falcon Scott ya lo intentaron a finales del siglo XIX y principios del XX. “Sin embargo”, dice Larramendi en su web, “no había sido nunca llevada a cabo con éxito. Todos los intentos se basaban en la adaptación del concepto de un barco de vela, con la presencia de un mástil sobre un trineo. Este concepto hacía difícilmente realizable la idea, pues las proporciones de trineo, mástil y vela necesaria para vencer la enorme fricción, lo hacían teóricamente posible, pero poco práctico en la realidad”. Fue durante una de las expediciones al Polo Norte Geográfico, en 1999, cuando el explorador español ideó la posibilidad de usar cometas de tracción para arrastrar el trineo.

Ramón Larramendi, Manuel Olivera, Eusebio Beamonte y Karin Moe Bojsen durante la presentación del vehículo en Madrid. Foto: Tierras Polares.

Ramón Larramendi, Manuel Olivera, Eusebio Beamonte y Karin Moe Bojsen durante la presentación del vehículo en Madrid. Foto: Tierras Polares.

Prototipo número ocho

El proyecto Trineo de Viento no ha dejado de optimizarse desde entonces. En esta expedición se testará su prototipo número ocho, un paso más en el desarrollo de un vehículo sostenible único en el mundo. El trineo mide nueve metros de longitud y casi tres metros de ancho. La estructura va atada con cuerdas, lo que le proporciona la flexibilidad necesaria para superar las irregularidades del hielo. Pesa 500 kilos y transportará 1.400 más, en los que hay que incluir los víveres, los cinco miembros de la tripulación y el material científico. Este peso será arrastrado gracias a 15 cometas.

“Nos moveremos única y exclusivamente por el viento en esta gigantesca travesía. Navegaremos a unos 2.500 metros de altitud e iremos aprovechando los vientos que hemos estudiado muy detenidamente. Hay un componente de incertidumbre porque en expediciones anteriores hemos hecho el recorrido de sur a norte y la parte nordeste y este no se ha hecho nunca”, explicó Ramón Larramendi durante la presentación en Madrid.

El trineo de viento supone una alternativa económica para que los científicos españoles puedan seguir viajando y trabajando en la Antártida con una inversión menor

Después de este recorrido, el trineo de viento todavía tendrá que demostrar su capacidad para viajar grandes distancias. Su prueba definitiva se llevará a cabo en la Expedición Circunnavegación Antártida, que recorrerá 7.000 kilómetros por el interior del continente, entre noviembre de 2015 y febrero de 2016.

En estos momentos España cuenta con dos base científicas en la Antártida: la Juan Carlos I, en la Isla de Livingston, y la Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción. Los científicos españoles acudían cada año al continente blanco para desarrollar sus programas científicos. La llegada de la crisis económica y los recortes (un 40% de los fondos destinados a I+D) han afectado profundamente a estas campañas, que han reducido su inversión considerablemente. El Trineo de Viento supone una alternativa económica para que los científicos españoles puedan seguir viajando y trabajando en la Antártida con una inversión menor.