Seis razones para no colaborar con una ONG



Usted pasea tranquilamente por la calle Colón de Valencia. De repente y sin razón aparente, su instinto le hace sacar el móvil del bolsillo mientras contesta a una llamada falsa, y cruza la calle entre el tráfico jugándose la vida para llegar a la otra acera. Misión cumplida: ha esquivado…

Seis razones para no colaborar con una ONG

Usted pasea tranquilamente por la calle Colón de Valencia. De repente y sin razón aparente, su instinto le hace sacar el móvil del bolsillo mientras contesta a una llamada falsa, y cruza la calle entre el tráfico jugándose la vida para llegar a la otra acera. Misión cumplida: ha esquivado usted al chaval que quería hacerle socio de Cruz Roja.

Un grupo de captadores de socios de una ONG. Foto: Jano Fistiali.

Un grupo de captadores de socios de una ONG. Foto: Jano Fistiali.

Si hacemos examen de conciencia y somos sinceros, bastaría con sustituir en cada caso el nombre de la calle o de la ONG para que muchos de nosotros nos sintiéramos identificados con una escena similar mucho más a menudo de lo que creemos. ¿Tenemos miedo a ser solidarios? Quizá la respuesta correcta a esta pregunta no debiera ser ni un sí ni un no, sino un a veces.

Según la Asociación Española de Fundraising (AEFr), ante los destrozos causados por el tifón Hayán en Filipinas, “España fue el tercer país más generoso del mundo, al aportar en plena crisis económica cerca de 192 millones de Euros al fondo de ayuda internacional. De ellos, 72 millones correspondieron a donaciones privadas, superando la ayuda de emergencia del propio Gobierno español”.

El 80% de los españoles confía en el trabajo de las ONG, pero tan solo uno de cada diez colabora con ellas

Durante la crisis del Prestige, se movilizaron más de 40.000 personas voluntarias que ayudaron a recoger, junto a vecinos y pescadores de la zona, las 77.000 toneladas de vertidos que se diseminaron por toda la costa gallega. Y una vez más, con Galicia como escenario, el pasado verano se llegaron a incrementar hasta en un 70% las donaciones de sangre en toda España a raíz del accidente de tren de Santiago de Compostela. Sin embargo parece que únicamente nos gusta ser solidarios para las grandes ocasiones. Según los datos del estudio elaborado por Bain&Company para la campaña SOMOS 2013, aunque el 80% de la población de nuestro país confía mucho en el trabajo de las ONG, tan solo uno de cada diez españoles colabora regularmente con alguna de ellas. ¿Nos asusta el compromiso?

Un mar de excusas

A todos nos duele que nos toquen el bolsillo y más si aparentemente no recibimos nada a cambio. La mayor parte de los ciudadanos, pese a que valoramos la labor que realizan las ONG, tenemos una predisposición muy similar cuando se nos solicita que colaboremos con una de estas organizaciones, a la que se tiene cuando se nos pide que paguemos los impuestos. Casi todos buscamos buenas excusas para no hacerlo.

Nosotros con la ayuda de Fernando Morón, director de AEFr y responsable de la campaña SOMOS, hemos tratado de diseccionar las más usuales para ver si en realidad somos o no somos un país solidario.

Yo también lo estoy pasando mal y a mi nadie me ayuda

Posiblemente esta es una de las excusas que ha cogido más auge a causa del clima de crisis generalizada. Son muchas las personas que opinan que suficientemente mal está la cosa en casa de cada uno como para encima ponerse a ayudar. Según Morón, “hay mucha gente que tiende a pensar que cada uno vivimos en una burbuja sin darse cuenta de que todos compartimos un espacio común que es la sociedad. Y una sociedad más justa es una sociedad mejor para todos y cada uno de los ciudadanos que viven en ella. A quien piensa de esta manera le sugeriríamos que hiciera el ejercicio de tratar de imaginar que sucedería si durante un solo día desaparecieran las ONG del mundo”, añade.

¡A saber qué harán con el dinero!

Aunque el estudio encargado por AEFr confirma que el 80% de la población considera muy fiable el trabajo de las ONGs, a la hora de colaborar con ellas el ciudadano medio tiende a utilizar todavía la opacidad como excusa. ¿Existen motivos para sospechar? La duda cae por su propio peso. Cuando todavía hay gobiernos como el de España, donde hablar de transparencia es casi una utopía, en el ámbito de la cooperación y las organizaciones sociales este es un tema que se lleva especialmente a rajatabla. “Una ONG declarada de utilidad pública está sometida a mayor número de inspecciones, controles y auditorías que muchos de los organismos públicos de nuestro país”, apunta Morón.

No me sobra el dinero

Está claro que cuando se habla de dinero todo es susceptible de ser relativizado. ¿Qué considera usted un gasto inasumible? La mayoría de las asociaciones no gubernamentales establecen algún tipo de cuota prefijada para sus socios que se adapta a casi cada tipo de bolsillo. Desde 3 euros al mes podemos convertirnos en socios de Cruz Roja desde su propia web y desde 1 euro mensual podemos colaborar con Oxfam Intermon.

Si tenemos en cuenta que un ciudadano medio gasta alrededor de 30 euros mensuales en cafés, y que además las aportaciones a ONGs son desgravables en la declaración de la renta, cuesta más esfuerzo buscarse una buena excusa que una buena causa que apoyar.

No me siento identificado con las ONG

Hay quien sigue pensando que ONGs son solo las que se dedican a cosntruir hospitales en África y que todo aquello les queda demasiado lejos como para sentir la necesidad de implicarse. Según el director de AEFr, “todavía mucha gente mantiene prejuicios alrededor de la imagen que se tiene de las ONGs, y sin embargo seguro que investigando un poquito descubrirían alguna de ellas que les toca de cerca directa o indirectamente: las hay que trabajan con niños, con la tercera edad, las que luchan contra enfermedades como el cáncer, el sida, o el alzheimer, e incluso las que se dedican a ayudar a salir a la gente del paro. Si se investiga es muy raro no sentir la necesidad de apoyar alguna causa”.

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Uno de los banners de la campaña SOMOS que se comparten hoy en cientos de webs.

Lo poco que yo podría dar no solucionaría nada

Si cada ciudadano español que dice esa frase donara un euro a una ONG, posiblemente alcanzaríamos en poco tiempo recaudaciones millonarias. Además, según Morón, “de cada euro que se invierte en solidaridad, este puede generar en la sociedad un impacto hasta nueve veces mayor. Una donación periódica por pequeña que sea, es la base que permite a las ONG poder crear programas sostenibles a largo plazo”, matiza. Por eso son muchas las ONGs que detallan en sus webs hasta que punto es valiosa la más mínima aportación. ¿Sabía usted que con 1 solo euro se puede vacunar a cinco niños de sarampión?.

El gobierno es quien tendría que actuar

Por supuesto que sí, pero no hay que olvidar que una sociedad es algo muy complejo, y no únicamente una masa de gente a merced de unos gobernantes. “La política es solo una pata sobre la que se construye la sociedad, y además se trata de la más lenta de todas. La política trata de dar solución a los problemas estructurales de la sociedad, pero lo hace de una manera muy lenta y burocrática. Las ONGs, sin embargo tenemos capacidad par a reaccionar muy rápidamente y dar solución a grandes problemas coyunturales. Un solo actor no puede cambiar una sociedad y por eso es necesario que existan este tipo de organizaciones”.