“Valencia está volviendo otra vez a dar al diseño el valor y el respeto que se había perdido”



Cristina Chumillas y Lucía Vilar son el alma de Pepita Lumier, la única galería de Valencia dedicada a la ilustración y al cómic. El proyecto rebosa ilusión al calor de exposiciones como la que Paula Bonet inaugura en unos días

“Valencia está volviendo otra vez a dar al diseño el valor y el respeto que se había perdido”

Bajo las premisas de que el arte es para todos y de que la ilustración y el cómic no son artes menores, ni mucho menos, nació hace unos meses en Valencia Pepita Lumier, un espacio enteramente dedicado a estas ramas del diseño. Con la ilusión nueva de renovarse casi cada mes, Cristina Chumillas y Lucía Vilar, responsables del proyecto, han sumado a su agenda nombres como los de Paco Roca, David de las Heras, Agente Morillas o Paula Bonet, que inaugura muestra el próximo día 6 de mayo. Todo ello, junto con una interesante oferta de piezas artísticas de primeras firmas, desde “obra seriada, numerada y firmada de calidad por 20-30 euros”, hasta originales.

¿Cómo le explicaríais a alguien que no conozca el proyecto de Pepita Lumier qué se puede encontrar aquí?

Lucía Vilar (L. V.): Para mí es un espacio donde cabe todo el mundo que quiera disfrutar del arte y la ilustración. En Valencia, donde hay mucha gente muy válida, puede ser un centro para exponer trabajos y que la gente que no los conoce se pueda acercar a ellos, los pueda disfrutar y tenga una opción que hasta ahora solo tenían en Madrid o Barcelona. En Valencia hay gente que nunca había expuesto y los hemos traído con Pepita Lumier, como por ejemplo Gabriel Moreno.

¿De dónde surge la idea del proyecto?

Cristina Chumillas (C. C.): De crear una galería, pero una galería de arte que fuera diferente a todo lo que había en Valencia. No había ninguna que estuviera especializada en ilustración y, cuando digo galería, recalco ese concepto porque nuestra actividad principal, que no hemos olvidado desde ningún momento, es la de ser una galería. No pretendemos ser ni una librería, ni una tienda, ni nada más. Somos una galería, pero hemos pensado en un concepto diferente. Y eso, implicaba tener otro espacio paralelo en el que poder hacer otras actividades para que la gente entrara sin miedo.

El concepto parece muy similar al de un museo.

C. C.: La gente no entra en las galerías de su ciudad, pero sí visita todos los museos de las ciudades que visita fuera. Sorprende.

Quizá hemos separado demasiado los dos espacios: la galería, con una etiqueta más comercial que el museo.

C. C.: En realidad es el mismo concepto, solo que en una galería puedes adquirirlo. Una de las ideas principales del proyecto Pepita Lumier era poder ofrecer a la gente arte asequible. No hace falta que tengas mucho dinero para poder comprar algo, todo lo contrario.

¿Ha superado el cómic y la ilustración el estigma friki que parecía que les envolvía?

C. C.: Hubo una época en la que estar al día de cómics estaba de moda. Sin embargo, luego pasó a no estarlo y ahora lo vuelve a estar. En los 70, estar al día de lo que estaba pasando el sector del cómic era estar de moda, sobre todo de lo que se estaba haciendo fuera con autores americanos o británicos.
L. V.: Un cómic cuenta muchas historias. No solo se puede relacionar con historias de superhéroes, te está contando unas historias brutales y te las está contando con imágenes. Como la ilustración te está contando unas historias brutales. Es igual de válida que cualquier otra técnica. Creo que se ha roto esa barrera en un sector amplio, afortunadamente, pero todavía queda otro que tiene que trabajar el acercarse a algo que no es el cuadro tradicional al que están acostumbrados. Es otra historia que te aporta otras cosas. Es un cambio de tendencia que se está viendo poco a poco. El otro día, por ejemplo, vino una pareja que se llevó una ilustración y decían: “Con lo que teníamos en casa, que eran los cuadros clásicos de nuestros padres, no nos sentíamos identificados. Nos sentimos identificados con una obra más cercana y la disfrutamos más”. Tiene que ver con todo ese cambio de percepción, que va avanzando pero queda todavía mucho.

Hay gente que ha pasado solo por Mortadelo y Filemón y algún superhéroe, pero en los últimos años da la sensación de que el público ha madurado mucho y se atreve con mayor variedad de obras.

C. C.: Todo forma parte de la cultura popular y, al final, la gente busca las cosas que van con su momento y con lo que está vivo. La ilustración está abriendo un poco el camino a que la gente tenga otra vez interés por el arte, que luego evolucionará de una manera o de otra. Te podrá gustar más el dibujo o acabará comprándose una fotografía o una instalación para su casa. Eso ya depende de cada uno. Las redes sociales ayudan a que la gente vuelva otra vez a tener un poco de interés por el arte en general. ¿Qué la ilustración es un camino y una vía porque es más asequible y los temas son más cotidianos y más cercanos a los que a la gente le interesa? Pues mejor todavía.

¿Cuál ha sido la respuesta de la gente a la propuesta de Pepita Lumier?

L. V.: Muy buena. Inaugurar con Paco Roca fue fundamental. Paco también ha ayudado a romper esa barrera de contar historias diferentes con un cómic. Ha habido una aceptación brutal y ya está haciendo la segunda película. Eso se nota y la respuesta a la inauguración fue muy chula. Nos sentimos muy bien acogidas en el inicio.
C. C.: En general, la respuesta a las exposiciones que hemos hecho ha sido muy buena en cuanto a asistencia de público, visitas durante la muestra y eco en la prensa. Y eso que afortunadamente en Valencia ya hay días en los que nos estamos contraprogramando. De repente, te das cuenta de que tú inauguras, pero inaugura también otra galería, hay una librería que está haciendo una presentación… Eso, por suerte, está pasando hoy en día.

Puede que sea la primera vez que esto pasa en la ciudad.

C. C.: A lo mejor es que teníamos ganas de que de verdad pasaran cosas y, si no nos las están ofreciendo y estamos en esa época de letargo, pues vamos a generar nosotros las actividades. La semana que viene, que inauguramos nosotras, no somos la única galería que inaugura y también inauguran un club de rock… Eso es muy bueno para la ciudad. Incluso, el hecho de que se puedan generar rutas entre las galerías que están en El Carmen o Russafa, que la gente empiece a circular y que nosotras ofrezcamos actividades para que la gente no tenga miedo a entrar.
L. V.: Muchas veces, en esas rutas se generan historias. Ese conjunto cultural del recorrido llama más la atención y eso está muy bien que se pueda crear en una ciudad como Valencia.

Valencia despierta poco a poco de su letargo cultural. ¿Le da valor al diseño dentro de ese despertar?

C. C.: Valencia está volviendo otra vez a darle el valor y el respeto que se había perdido. Ahí que voy a ceñirme a los últimos 25 años. Igual que se está hablando ahora del boom de los ilustradores, con el sector del diseño también está pasando. Están volviendo a posicionar el diseño en Valencia y no se olvidan de los grandes que todavía siguen como Pepe Gimeno, Marisa Gallén y Carmina Ibáñez… Afortunadamente en Valencia se está volviendo a reivindicar esa posición que hubo. No olvidemos la importancia que tuvo La Nave en su momento. Todo lo que consiguieron. Hicieron cosas de nuestra cultura popular como, por ejemplo, el logo de ACTV. El diseño y la ilustración forma parte de tu vida y de tu día a día. Son cosas que te pasan por delante y afortunadamente en el diseño está volviendo ese valor.

Se habla mucho del boom de la ilustración, sobre todo por grandes nombres como los de Ana Juan, Paco Roca o Paula Bonet.

C. C.: Hay mucho ilustrador en Valencia, son solo tres ejemplos… Nosotras además hemos tenido la suerte de que tener a tres muy potentes: Paco Roca, Carla Fuentes y Paula Bonet, que son estandarte de mucha más gente como Laura Castelló, María Herreros, Laura Pérez… muchísima gente.

¿Qué necesita esta ciudad para dinamizarse culturalmente?

C. C.: Que la gente acabe consumiendo la cultura. Tú puedes programar muchas cosas muy buenas pero, si esa cultura no es consumida de una manera o de otra, eso al final se queda vacío. Rambleta o Las Naves tienen una programaciones muy trabajadas pero, si nadie al final va a consumir de esos espectáculos… Hay festivales que se organizan en la ciudad, que la gente desconoce y que traen artistas de fuera que valen mucho la pena. Si a todo eso, la gente no va y no lo consume, al final no vive. Los contenedores culturales que nos ha ofrecido la ciudad va a llegar un momento que no se van a poder mantener si la gente no los consume. Cuesta mucho dinero traer a alguien que ofrezca un espectáculo que valga la pena.

¿Qué es lo próximo que está por venir en Pepita Lumier?

C. C.: Paula Bonet, ahora inmediatamente, y Jorge Lawerta, para el mes de junio. Queremos terminar la temporada con una exposición de estudiantes del Master de Ilustración, en colaboración con la Facultad de Bellas Artes, porque pensamos que hay que darles la oportunidad de que cuando terminen no se queden con esa sensación de decir “y ahora qué hago”.