Cinco miradas en busca de singularidad

El encuadre es el continente; la imagen, el contenido. A partir de ahí las posibilidades son infinitas. Existen tantas variables como percepciones del mundo. Como un laberinto de espejos, la fotografía nos ofrece múltiples versiones de una persona o situación, condicionadas siempre por la mirada única de cada fotógrafo. Esta…

Cinco miradas en busca de singularidad


El encuadre es el continente; la imagen, el contenido. A partir de ahí las posibilidades son infinitas. Existen tantas variables como percepciones del mundo. Como un laberinto de espejos, la fotografía nos ofrece múltiples versiones de una persona o situación, condicionadas siempre por la mirada única de cada fotógrafo. Esta idea queda patente en los cinco trabajos que desembarcan en el estudio de Óscar Vázquez Chambó (Mossén Fenollar, 19, en Valencia). Cinco mundos y cinco miradas en busca de su singularidad protagonizan esta exposición colectiva que se podrá contemplar desde su inauguración, el próximo jueves, 2 de junio, a las 20.00 horas, hasta el 31 de julio.

David Giménez viaja a un Japón nada tópico, Oscar Garrido se reúne con el escritor Gerardo León para documentar la construcción invasiva, Gustavo Ten registra el miedo de la gente a mostrarse, Patricia Iranzo busca la alcoba escondida en la mente de sus retratados y Oscar Vázquez Chambó nos hace partícipes de una mirada inquietante y pictórica hacia el desnudo. El único hilo conductor es la diversidad y ambigüedad de las imágenes. Rasgos que constituyen la esencia de la fotografía.

El fotógrafo David Giménez explora la cultura japonesa en Seto Naikai, un mar interior del suroeste japonés que permanece “alejado de todos los tópicos y estereotipos, ficticios o no, creados por la visión occidental de la cultura asiática y concretamente japonesa”, asegura el autor. Las imágenes muestran un lugar que lucha por no extinguirse “en un contexto religioso, mágico, mítico y atecnológico, que transcurre y varía según el tiempo que marca el ritmo de las mareas”.

Las imágenes de Gustavo Ten parten de la siguiente premisa: el ser humano tiene miedo a mostrarse, a exhibir sus sentimientos, en mayor o menor medida. Las personas levantan “muros invisibles” a su alrededor para protegerse de posibles “invasiones” que puedan capturar sus emociones, sostiene el artista. La fotografía es uno de esos invasores. “En muchas ocasiones la fotografía es una incursión dirigida a lo más profundo de nuestro ser, lo que provoca que levantemos fuertes defensas. Pero a veces no nos damos cuenta que esos muros dicen mucho de nosotros, son nuestros máximos delatores”, destaca.

Oscar Garrido, fotógrafo, y Gerardo León, escritor, se proponen, ya sea con la cámara o con la pluma, mostrar los cambios en la población, en las formas de vida y en el paisaje de la costa mediterránea propiciados por la construcción invasiva que ha sufrido el Levante español en los últimos años.

La fotógrafa Patricia Iranzo pretende ir más allá del muro que levanta la gente ante la presencia de un fotógrafo. “A través de mis retratos intento llegar a esa zona que suele quedar resguardada, a donde no se suele pasar, porque la puerta de entrada permanece abierta apenas una fracción segundo, un instante”, explica la también pintora, quien rastrea en el perfil psicológico de sus retratados para ver a las personas como jamás podrían verse a sí mismas.

Vázquez Chambó confecciona escenas con los ingredientes que aporta el ser humano y la vida cotidiana, pero él se mantiene al margen, busca el encuadre de un narrador en tercera persona para que el espectador participe y dude. El desnudo está presente “como excusa” para realizar una obra envuelta en un ambiente pictórico “donde la expresión corporal, el color y la luz hacen que todo encaje en el instante del clic”, afirma el fotógrafo.