Érase una vez Storify

Escribe Gabriel García Márquez en ‘Para contar historias’, un texto extraído del taller de guión que imparte cada año en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba, que “las historias son como juguetes y armarlas de una forma u otra es como un juego”. Desde…

Érase una vez Storify


Escribe Gabriel García Márquez en ‘Para contar historias’, un texto extraído del taller de guión que imparte cada año en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba, que “las historias son como juguetes y armarlas de una forma u otra es como un juego”. Desde luego es un juego trascendental y valioso porque desde los primeros tiempos las historias han transportado, como los vagones de un tren que recorriera la historia del hombre, conocimientos, costumbres, mitologías, religiones. Tal es su relevancia que el escritor y periodista colombiano divide el mundo “entre los que saben contar historias y los que no”.

Toda la información sobre nuestros ancestros que llega al andén del tiempo presente, llega porque la supo transmitir un cuentero; los conocimientos se amplifican y difunden gracias a un narrador.

Para los que vaticinan la muerte del periodismo, basta con quitar todas las capas superficiales a esta profesión para darse cuenta de que, en definitiva, lo que un periodista hace es contar historias. Se puede edulcorar este trabajo con otras labores, todas tangenciales. La información, para diseminarse, debe disfrazarse de una historia, más o menos neutra, pero una historia al fin y al cabo. Como dice el Nobel de Literatura, “una crónica es un cuento que es verdad”. Así de simple. Por tanto, el periodismo seguirá ahí porque recopilar los maremotos de información y manufacturar, con lo más significativo, historias es actualmente más necesario, si cabe, que en épocas pasadas.

De una época dominada por la tecnología e Internet, nace el periodismo ciudadano y las redes sociales, comunidades de usuarios colosales que vomitan información. ¿Cuánta información? Según los cálculos del director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, “había cinco exabytes de información creados entre el amanecer de la civilización hasta 2003, pero esta cantidad de información se crea ahora cada dos días y el ritmo está incrementándose”.

El papel del periodista sigue siendo el mismo: obtener, filtrar, contextualizar la información, y transmitirla en el envase de una historia. No obstante, con Internet, el papel de difusor, por las nuevas herramientas que pueblan la web, y de filtro, por el volumen de información existente, adquieren una significación especial.  Los expertos en periodismo digital denominan a los especialistas en tamizar la web y sus redes sociales y blogs: curador de contenidos.

Una herramienta que podría representar a esta nueva forma de periodismo, basada en curar contenidos web y enlazarlos en una historia es, sin duda, Storify. La plataforma creada por un periodista, Burt Herman, y un programador, Xavier Damman, o como dicen los anglosajones la simbiosis entre un ‘hack’ y un ‘hacker’,  permite encontrar y seleccionar contenido de Twitter, Flickr, Facebook, YouTube, etc. y reconstruirlo, contextualizarlo y publicarlo en un site. Como coser una colcha con retales.

Burt Herman lo explica así en una entrevista con Journalism.co.uk: “Storify trata de tomar lo mejor del contenido generado por el usuario o generado por la multitud y combinarlo con la supervisión periodística y utilizar eso para contar historias. El periodismo ciudadano no está sustituyendo a los periodistas, pero al mismo tiempo, los periodistas deben utilizar lo mejor del material que está ahí fuera. Los periodistas no pueden estar en todas partes”.

Otra herramienta más para narrar. García Márquez fue más contundente con sus alumnos de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. “Una de las confusiones más frecuentes, en cuanto al propósito del taller, consiste en creer que venimos aquí a escribir guiones o proyectos de guión. Es natural. Casi todos ustedes son o quieren ser guionistas, escriben o aspiran a escribir para la televisión y el cine, y como esto es una escuela de cine y televisión, precisamente, es lógico que al llegar aquí mantengan los hábitos mentales del oficio. Siguen pensando en términos de imagen, estructuras dramáticas, escenas y secuencias, ¿no es así? Pues bien: olvídenlo. Estamos aquí para contar historias”.