«La igualdad de la mujer no está superada»



Rosa María Calaf ha participado en el Foro Social del Rototom Sunsplash. La periodista intervino ayer en un debate sobre la visión sexista de la sociedad y de cómo los medios «crean modelos y roles que después se reproducen». Su presencia en el festival, su visión del sexismo y su…

«La igualdad de la mujer no está superada»

Rosa María Calaf ha participado en el Foro Social del Rototom Sunsplash. La periodista intervino ayer en un debate sobre la visión sexista de la sociedad y de cómo los medios «crean modelos y roles que después se reproducen». Su presencia en el festival, su visión del sexismo y su opinión sobre el futuro del periodismo marcan la conversación.

Rosa María Calaf, en el debate sobre sexismo del Foro Social del Rototom Sunsplash. Foto: Rafa Honrubia.

Rosa María Calaf, en el debate sobre sexismo del Foro Social del Rototom Sunsplash. Foto: Rafa Honrubia.

El pasado miércoles estuvo presente en este mismo escenario en una mesa redonda con la Premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi. ¿Qué tal la experiencia?
Muy bien. Shirin Ebadi es un personaje que impacta cuando uno la ve. Por eso cuando la presenté le dije que, aunque diera ese aspecto de pasar desapercibida y de persona erudita y muy discreta, en cuanto empieza a hablar de Irán y de derechos humanos o de la igualdad de la mujer es extraordinaria. Tiene la fuerza de la verdad, la fuerza de reivindicar aquello en lo que cree y de defender la justicia en su sentido más elemental.

Es quizá por eso, que es tan importante su figura.
Ella no va de personaje, pero desde luego lo es. Además, hay una cosa que se nos olvida muchas veces y es a que este tipo de activistas las vemos con los ojos de aquí, pero hay que pensar que decir lo que dice en ese país es jugarse la vida. Nos olvidamos mucho de que hay que apoyar desde fuera a ese activismo interno en esos países que carecen de libertad absoluta, porque apoyándolo desde fuera hacemos que tengan una cierta protección dentro de sus propios países y el poder se cuide un poco más de atacarlas por la repercusión.

«Shirin Ebadi tiene la fuerza de la verdad de defender la justicia más elemental»
«Decir lo que ella dice en Irán es jugarse la vida y eso se nos olvida muchas veces»

Revindicando esas figuras desde fuera también podemos hacer una labor de legitimación de su lucha.
Claro. Pero no necesitan tanto una legitimación porque son causas nobles. Lo que sí es importante es que ponen sobre la mesa todo aquello de lo que hay que hablar y que, en occidente sobre todo, olvidamos continuamente porque estamos mirándonos el ombligo y mucho más preocupados en cambiarnos el coche cada dos años.

Su segunda intervención en el Rototom ha sido en un interesante debate sobre la normalización del sexismo. ¿Qué opinión tiene sobre la visión que se da de la mujer a nivel informativo en nuestro país?
Como siempre, se cree que el tema de la igualdad de la mujer es un tema que está ya superado y eso es mentira. Está claro que las mujeres en la información aparecen casi siempre como víctimas, aparecen muy rara vez como expertas, como personajes importantes en negociaciones de paz o reconstrucción de comunidades o como elementos verdaderamente esenciales para el avance de las sociedades. Casi nunca se las presenta como esto. Aparecen marginales, como sujetos de violencia y raras veces con una posición altiva y como columna vertebral de la sociedad.

«Creemos que el tema de la igualdad de la mujer está ya superado y eso es mentira»
«Rara vez se presenta a las mujeres como esenciales para el avance de la sociedad»

¿En los medios de comunicación sigue imperando la necesidad de que la mujer periodista debe ser muy buena en su trabajo para poder abrirse paso?
Por su puesto, porque ha habido siempre una connotación sexista. A una mujer no se le supone la capacidad y tiene que estarla demostrando continuamente y cuando ya la ha demostrado se ve que sí es capaz. Pero inicialmente siempre surge la duda de si está ahí por una extraña razón, siempre en función del cuerpo o de la conveniencia. Casi nunca en base a su talento.

Y siempre con un nivel de sospecha que crece a medida que los puestos de responsabilidad también lo hacen.
El debate ha acabado con una frase muy esclarecedora que resumía la idea de que el avance del poder que consigue una mujer se interpreta como un detrimento de la posición del hombre. Lo cual es absurdo porque eso no es así en absoluto. Por ello se produce una acción defensiva por parte de determinados hombres. Yo siempre digo que lo importante es, no solo reivindicar esa posición de igualdad de la mujer, sino de igualdad también del hombre que no es machista. Resulta que el hombre casi tiene que decir que no es machista con la boca pequeña porque le discriminan.

¿Es diferente este tratamiento a la mujer en los medios de comunicación públicos?
Afortunadamente sí, de momento. En TVE, pese a que está cayendo cada vez más en esa frivolización de la imagen de la mujer y en valorar su apariencia y su forma de vestir, hay otro tipo de mujer. Cosa que en los canales privados es inexistente, llegando a ser el patrón de la absoluta frivolidad.

Teniendo en cuenta su experiencia como corresponsal en casi una decena de destinos, ¿tenemos en España una imagen de la mujer en los medios peor que en otros países?
Es muy parecida, mucho peor que en otros y mejor que algunos. Estamos peor de lo que pueden estar homólogos europeos como Francia, Alemania o Reino Unido, pero mucho mejor que la que hay en Italia, por ejemplo.

«Hoy la presión para el periodismo no es ideológica, es económica, y es más difícil luchar contra el mercado que contra el censor»

Rosa María Calaf, durante la entrevista con Nonada. Foto: Rafa Honrubia

Rosa María Calaf, durante la entrevista con Nonada. Foto: Rafa Honrubia

¿Cómo ve el futuro del periodismo a nivel profesional?
Estamos en un momento muy complicado. Siempre el periodismo ha estado en situaciones de crisis, porque siempre ha habido poderes que no han querido o no les ha convenido que el periodismo ejerciera su función de control. Si antes había una presión más ideológica, ahora es una presión económica y es mucho más fácil luchar contra el censor que luchar contra el mercado. Hoy lo único que importa es el negocio y en el momento en que la información se convierte en mercancía, que es lo que es ahora, pierde totalmente su objetivo. Haciendo eso, ¿qué se consigue? Desacreditar la profesión, desacreditar a los periodistas y, por tanto, hacer que pierdan su influencia social y que no puedan ejercer su papel de compromiso con el ciudadano de ayudarle a tener elementos cabales, documentados, serios, honestos, independientes y objetivos sobre lo que está ocurriendo. Si el periodismo no facilita eso y se convierte en un negocio al servicio de un determinado interés y se sectariza, ya no cumple su función. Y ese es el momento de riesgo en el que estamos ahora. Tenemos que darnos cuenta de que podemos convertirnos en otra cosa y de que podemos estar siendo fácilmente manipulados.

La irrupción de la red y del periodismo ciudadano, ¿pueden cambiar esa situación?
Podría cambiarlas si se utilizara bien. Internet es una herramienta y el periodismo ciudadano no existe. El que los ciudadanos puedan contar cosas y las nuevas tecnología permitan que la gente diga es fantástico pero hay que saber utilizarlo. Igual que esas herramientas pueden acercarnos a la verdad, pueden ayudarnos a manipular mejor. Puede morir [el periodismo] por el mal uso de las nuevas tecnologías. En principio, es positivo y mientras más gente hable, mejor. Pero tiene que haber un filtro de profesionales para que se use de una forma responsable y comprometida. Si se usa así, tenemos un campo fantástico para realmente conseguir una sociedad bien informada. Si no se usa así, corremos un riesgo terrible de conseguir una sociedad incapaz de tomar decisiones adecuadas sobre temas que le afectan.