Un viaje al corazón de la creatividad (y III)

El episodio III de Viaje al corazón de la creatividad (ver Parte I y Parte II) recupera las ponencias del fotógrafo Julián Barón y del diseñador Rafa Armero durante las jornadas ‘Encuentros. Imágenes en proceso’, que organizaron los estudios Espacio Inquieto y Correo Viejo con la intención de aglutinar diferentes…

Un viaje al corazón de la creatividad (y III)

Julián Barón durante su ponencia Esto es una fotografía. Foto: Gustavo ten

El episodio III de Viaje al corazón de la creatividad (ver Parte I y Parte II) recupera las ponencias del fotógrafo Julián Barón y del diseñador Rafa Armero durante las jornadas ‘Encuentros. Imágenes en proceso’, que organizaron los estudios Espacio Inquieto y Correo Viejo con la intención de aglutinar diferentes miradas en torno al proceso creativo desde la arquitectura, el cine, el diseño y la fotografía.

Julián Barón, durante su charla ‘Esto es una fotografía’, emplazó a los participantes a sentarse alrededor de una mesa repleta de libros como si se dispusiera a comenzar una asamblea. Este carácter democrático de la discusión se tornó en un fiel reflejo de la visión que este fotógrafo tiene sobre la fotografía y sobre la elección de un proyecto fotográfico. “Todo lo que te rodea es susceptible de convertirse en tu proyecto, en tu fotografía, en tus fotografías. Lo que ves, lo que sientes, lo que recuerdas, lo que sueñas pasa por el filtro del imaginario. La vida y el entorno de cada persona constituyen un collage único”.

“Hacer fotos es muy fácil”, polemizó el director de la escuela Blankpaper en Castellón y Valencia, mientras algunos asistentes a las jornadas se mostraban disconformes. El momento de la construcción artística llega al contar, narrar o comunicar algo, una actividad habitual del ser humano. Así, para llegar a construir un buen proyecto fotográfico, Barón instó a situarse en un “permanente estado de investigación y de descubrimiento”. Sin embargo, el tiempo de intelectualizar el trabajo transcurre antes y después de registrar las imágenes. En el momento del disparo, la intuición debe guiar al fotógrafo para evitar la rigidez. “La actividad de crear transforma lo trivial en sugerente. Una historia que aparentemente no tiene ningún interés puede desencadenar la completa actividad creadora”.

¿Dónde investigar o descubrir imágenes? “El fotógrafo fotografía lo que le rodea, algo peculiar, que le otorga sentido a la totalidad o busca una grieta por la cual avanzar hasta construir así una nueva realidad”, afirmó Barón, quien estimuló a los participantes a fotografiar lo cercano para conocer mejor el contexto y a enriquecer sus imágenes con disciplinas ajenas a la misma fotografía. “Cuanto menos fotografía le metamos a la fotografía, mejor”, remarcó el director de Blankpaper, quien concluyó la ponencia con esta frase: “A mí, hacer fotografías no me gusta, pero tengo que hacerlo, soy fotógrafo”. Una declaración de intenciones que deja entrever el verdadero objetivo de la fotografía: contar historias.

Durante un debate de Encuentros. Foto: Gustavo Ten

El testigo de la última ponencia lo cogió el diseñador Rafa Armero, siempre dispuesto a andar por cualquier camino que desemboque en la creatividad. Planteó su charla ‘Realidad invisible’ como un juego para encontrar la originalidad, la sorpresa, para disponerse a crear sin ataduras, libre de etiquetas. “¿Cómo notar el mundo?”, se preguntó antes de comenzar un maravilloso ejercicio de introspección y conocimiento a través de lo sensorial.

“Os propongo un ejercicio. Coged un objeto, cualquiera, miradlo un rato, registrad todos los detalles, intentad convencer a vuestro cerebro de que no sabéis lo que es. Oledlo, palpad todos sus recovecos, chupadlo, haced música con él, miradlo otra vez, durante unos segundos. Despojaos de las etiquetas, buscad utilidades diferentes para ese objeto. Emplead cada uno de los sentidos por separado para conocerlo. Generad mapas visuales y mentales de ese objeto”. De esta forma comenzó el juego que Rafa Armero empleó para descubrir el filón creativo.

Desnudar lo que nos rodea y sentirlo despojado de etiquetas y contexto. Los asistentes a ‘Encuentros’ cogieron bolígrafos, libretas, botellas, cualquier objeto, y lo estudiaron desde lo sensorial. Luego Armero propuso hacer lo mismo con la memoria. Es decir, escoger un recuerdo y evocar las imágenes, olores, texturas, sonidos y sabores que el recuerdo suscita para sacar a la luz un caleidoscopio de emociones y liberar el poder de la imaginación. Trabajar con los sentidos de forma independiente y luego en conjunto como un método de provocar inspiración, originalidad, profundidad y sorpresa.

Con este ejercicio concluyeron unas jornadas destinadas a regresar por su carácter interdisciplinar, original y desprovisto de límites. Cuatro ponentes dispuestos a mirar debajo de la alfombra o a volar con ella para encontrar los refugios de la imaginación. Cuatro evocadores que durante un par de días se dedicaron a forjar las llaves que abren las puertas de esos refugios de la imaginación, que parecen tan alejados pero que, en realidad, pueden estar en cualquier objeto, concepto o idea dibujado desde un ángulo diferente. La búsqueda de la diferencia es un sendero repleto de obstáculos que discurre hacia nosotros mismos, hacia nuestra subjetividad, el verdadero corazón de la creatividad.

Ver más: Un viaje al corazón de la creatividad (I) y Un viaje al corazón de la creatividad (II)