‘Subways’, una serie con muchas definiciones



La última semana de agosto comenzó en Valencia el rodaje del capítulo piloto de ‘Subways’. Una webserie 2.0 de ficción contada a modo documental, 100% valenciana, interactiva, participativa, en la que cada capítulo cuenta una historia diferente rodada por un equipo distinto y con un prepuesto de 20 euros por…

‘Subways’, una serie con muchas definiciones

La última semana de agosto comenzó en Valencia el rodaje del capítulo piloto de ‘Subways’. Una webserie 2.0 de ficción contada a modo documental, 100% valenciana, interactiva, participativa, en la que cada capítulo cuenta una historia diferente rodada por un equipo distinto y con un prepuesto de 20 euros por cabeza.

Momento Subways. Paulina Lagos conduce a Julia Ros para empezar a grabar ante la mirada atenta de una pareja playera.

Momento Subways. Paulina Lagos conduce a Julia Ros para empezar a grabar ante la mirada atenta de una pareja playera.

“La interactividad es la suspensión de la incredulidad”. Algo así como que si pincho un botón y me lleva a otro sitio (seguramente con más botones), entonces me creo el resto. La frase está incluida en el libro ‘Microsiervos’ de Douglas Coupland, que también habló de este proceso como de “la ilusión de la autoría”. Pero, ¿interactividad y participación no son lo mismo?.

No con esta, pero sí con otras cosas en la cabeza comenzamos el pasado lunes 22 de agosto la grabación del capítulo piloto de ‘Subways’. ¿Y qué es ‘Subways’? Martín Crespo, su ideólogo oficial, lo definió como “una serie web de ficción contada a modo de documental, de carácter urbano, diverso, en el que cada capítulo está compuesto por pequeñas historias independientes”. En ese sentido, ‘Subways’ es un crisol de historias cotidianas, con un código realista y dirigido a múltiples plataformas. Esa podría ser una primera definición, pero no la única.

‘Subways’ es también un proyecto hecho con ilusión, es decir, sin dinero. Para el capítulo piloto, los directores, que éramos en un principio cuatro y acabamos siendo seis, pusimos una mínima contribución de 20 euros. Los gastos fueron un bonometro, 10 euros (!) para un lavadero de mascotas, polvos para quitar brillos, agua, napolitanas de Mercadona y algún que otro café. Acorde a los tiempos que corren, al final incluso hubo superávit para las cervezas de fin de rodaje.

Visto así, Subways es uno de los muchos proyectos basado más en las ideas que en los medios materiales. El llamado ‘cine guerilla’. Hubo reuniones preliminares durante los meses de julio y agosto en las que se acordaron qué historias grabar. Se presentó un decálogo a modo de libro de estilo. Se elaboró un guión para un posible primer capítulo. Se hizo proselitismo con amigos y ajenos para explicarles el proyecto y animarles a participar de modo altruista. Y, finalmente, todo se materializó en un plan de rodaje para la última semana de agosto. Cuatro días en los que tuvimos que echar mano de domicilios particulares, locales al aire libre (donde hubo más de un problema), equipo de grabación propio, y un horario ajustado en el que había que terminar de grabar antes de comer y de cenar para abaratar costes.

¿Y cómo convencimos a más de 10 personas para que se metieran en esto?. Les explicamos cómo es ‘Subways’ (en nuestra cabeza). Les dijimos: “imagínate. Abres el navegador, pulsas www.suwbays.tv aún inactivo (el dominio www.subways.com ya estaba registrado) y aparece el mapa de una ciudad. Se emborrona, hay tráfico, muchas pantallas, gente que se mueve. Si pinchas sobre alguno de ellos, se abre un recuadro donde te aparece cada personaje y las historias que protagoniza. Así, puedes ir formándote tu propia serie, en base a los trozos de historias de cada uno. Ver un día dos si te apetece, saltar a otra, comenzar de nuevo. Eso es interactivo”.

Sin embargo ‘Subways’ pretende ser 2.0. En primer lugar, porque los personajes son de libre acceso. Cualquier persona puede incluirse como personaje si graba un extracto explicando (desde su personaje) quién es y qué hace. De esta manera forma parte de un catálogo para que cualquier persona pueda formar su propia historia. Porque, y este el salto más grande, cualquiera puede proponer su propio ‘Subways’, convertirse en guionista de una historia, retomar otra, continuándola, explicando la situación anterior, haciendo una nueva, e incluso llegar a dirigirla. Eso es participativo, y convierte a ‘Subways’ en “una serie de historias cotidianas de creación colectiva”. Una iniciativa 2.0 en la que el usuario es también creador. Algo más cercano a un videojuego o a un ‘second life’ que a una webserie.

Subways okupa. De izquierda a derecha: Martín Crespo y Ferrán López (reflejados en el cristal), Arantxa González, Gael Yagüe, Hector Juezas, David Millán y Mónica Crespo, esperando al "hombre del paraguas" (Enric Juezas).

Subways okupa. De izquierda a derecha: Martín Crespo y Ferrán López (reflejados en el cristal), Arantxa González, Gael Yagüe, Hector Juezas, David Millán y Mónica Crespo, esperando al "hombre del paraguas" (Enric Juezas).

¿Y cómo se logra eso?. Pues dejando las preguntas para el final. Primero grabando algunas historias a modo de prueba, definiendo el estilo, desechando el Flash y apostando por WordPress para la web, viendo proyectos parecidos, buscando diseñadores/programadores y teniendo muchos problemas. Hitchcock dijo: “nunca trabajes con niños y con animales”. En ‘Subways’ trabajamos con niños, animales, ancianos, adolescentes, en la playa, las afueras, la calle, con uno sosteniendo un paraguas, con otro parando a la gente, en el tranvía, en la parada del autobús, bajo el sol de las 13 horas, en descampados…

No hubo homogeneidad. Hubo momentos creados de la nada y momentos que quedaron en nada. Coordinación y descoordinación. Instantes en los que la realidad de lo que nos rodeaba era demasiado irresistible y nos pasamos dos horas grabando recursos (visto así, ‘Subways’ también podría ser “lo que ocurre cuando dejas de grabar”). Historias demasiado abiertas y otras demasiado cerradas. Momentos en que no sabíamos si estábamos grabando un principio, un capítulo, un largo de ficción o un documental. Muchos temas para tratar en una futura reunión. Y 90 gigas de vídeo que, a día de hoy, están siendo puestos del derecho y del revés por varios montadores.

Un lugar común desde hace tiempo es el de comparar el funcionamiento del cerebro humano con el de un ordenador. Los humanos pensamos, los ordenadores calculan. Pero ambos procesos pueden reducirse a un razonamiento lógico. Robert Jastrow redujo estos pasos lógicos a dos, representados por dos tipos de puertas: las puertas ‘Y’ y las puertas ‘O’. En los ordenadores, todas las decisiones pueden tomarse por medio de estos dos procesos, dejando o no pasar las señales eléctricas. Sin embargo, el cerebro humano no funciona igual. Gran parte de nuestras decisiones no se basan en estas puertas, sino en las puertas ‘casi’, en las que se barajan no dos opciones sino miles de millones al mismo tiempo. Rige el caos y la creatividad. Que es lo que hubo durante los cuatros días de rodaje. Y es también lo que puede haber si ‘Subways’ cuaja y se convierte en una plataforma de creación conjunta. Un lugar que bebe de internet y que, por tanto, se comporta igual. Un espacio infinito, indefinible, e inabarcable. Más dirigido al usuario activo que al espectador pasivo. Lleno de incógnitas. La más importante, ¿le interesará a alguien?.