Iván Ferreiro en voz baja

El cantante vigués publica en unos días nuevo disco, un directo grabado con poco público y con versiones de sus mejores canciones. Antes, ha pasado el fin de semana en Valencia, repitiendo cita en la Sala Matisse sábado y domingo. Una propuesta íntima, en la que comparte la música que…

Iván Ferreiro en voz baja

El cantante vigués publica en unos días nuevo disco, un directo grabado con poco público y con versiones de sus mejores canciones. Antes, ha pasado el fin de semana en Valencia, repitiendo cita en la Sala Matisse sábado y domingo. Una propuesta íntima, en la que comparte la música que más disfruta sobre el escenario.

Iván Ferreiro, solo en el escenario de la Sala Matisse en su concierto del domingo en Valencia. Foto: Elena Cívico.

Iván Ferreiro, solo en el escenario de la Sala Matisse en su concierto del domingo en Valencia. Foto: Elena Cívico.

Se presenta en el escenario solo. Con una copa de vino en la mano y se sienta delante de un teclado. No necesita mucho más para casi dos horas de concierto. Es lo que le pide el cuerpo a Iván Ferreiro, quien fue voz y cara de Los Piratas y que este mes presenta su nuevo disco: un directo sosegado que sale a la calle el 18 de octubre, con muchas variaciones en canciones clásicas de su repertorio pre y post emancipación, y titulado ‘Confesiones de un artista de mierda’. «El título del disco ha sido incomprendido por la crítica, pero veo que con vosotros funciona», bromeó en el escenario ante un público entregado y que había agotado las entradas para los dos conciertos de este fin de semana hacía días.

La elección de la sala no es casual. Matisse es un local pequeño y no estaba hasta la bandera en las dos citas con Iván Ferreiro. Pero nada es fruto del azar, ya que no se vendieron todas las entradas para dejar un poco más de espacio al plan trazado por el gallego. La salida de Ferreiro al escenario, teloneado el sábado por Carlos Madrid y el domingo por el vozarrón de Luis Ramiro, marcó el tipo de concierto con el que se siente más cómodo hoy por hoy. Pidió al público que se sentase en el suelo y se lanzó solo al teclado a tocar una tras otra las 23 canciones de un ‘setlist’ que disfruta casi tanto el emisor como el receptor. Quería verle la cara al público, dejarse llevar, sentirse auténtico y notar la complicidad de quienes ríen con una equivocación que se salva con naturalidad. De esas, hubo un par ayer, pero a nadie le importó.

Nuevos filtros

Las canciones suenan diferentes con el nuevo filtro que ha encontrado Iván Ferreiro. Lo sabe y con cada acorde disfruta como un enano. Él, y el público, entregado a la causa desde el minuto uno. Mucho silencio en la sala durante las primeras canciones. Era como si la intimidad hubiera impuesto que la gente cantase en voz baja y que las palmadas solo marcasen la pausa entre canción y canción. Así arrancó el concierto de ayer domingo y entre bromas y silencios, Ferreiro dejó pinceladas de las variaciones para ‘Jetlag’ o ‘Paraísos perdidos’. La primera versión de Piratas en la noche, ‘Tío Vivo’, daba pistas de lo que estaba por llegar.

La mayoría del público vio el concierto sentado en el suelo, tal y como Ferreiro les pidió al inicio. Foto: Elena Cívico.

La mayoría del público vio el concierto sentado en el suelo, tal y como Ferreiro les pidió al inicio. Foto: Elena Cívico.

‘Mi furia paranoica’ y ‘Mrs P’ derribaron definitivamente las barreras y el público comenzó a disfrutar de la noche. Se oían las primeras estrofas cantadas entre todos y las palmas eran más espontáneas. Tras ellas, Ferreiro hizo un alto en el camino. Siempre ha sido muy comunicativo en sus conciertos, pero ayer tenía ganas de hablar y empatizar con la gente. El impasse lo marcó con ‘El día del eclipse’, una canción del músico vigués Nicolás Pastoriza, al que calificó como un «popero costumbrista». Con ‘El viaje de Chihiro’ volvió a disfrutar de las teclas, de las que no se separó hasta las últimas canciones, en las que apareció junto a su hermano Amaro. Estaba anunciado en el cartel y se hacía raro verlo en una punta de la barra esperando su turno, pero no defraudó lo más mínimo su presencia sobre el escenario, aunque fuera solo para dos canciones.

Antes de que la guitarra hiciera acto de presencia, ‘Inerte’ y ‘Santadrenalina’ (una rareza, homenaje a los fans de la segunda parte de Piratas) dejaron claro qué es lo que más le gusta a Iván Ferreiro de los restos del naufragio de su antigua banda. Se estaba dando un gustazo cuando empezó a sonar ‘Ciudadano A’, su canción más política hasta la fecha. Desde ahí se dejó llevar, intercalando canciones sencillas y las demandadas ‘Años 80’ o ‘Roco Sigfredi’, una de esas «canciones que hablan de cómo hacer canciones». Algo raro, reconoció, asumiendo que la «metáfora» y el título hablan «de un tipo con la polla muy grande». Antes del final, se permitió el lujo de versionear ‘1999’ de Love of Lesbian y ‘Una décima de segundo’ de Nacha Pop, de poner los pelos de punta con ‘M’ y ‘El equilibrio es imposible’ o de poner en situación con ‘Tristeza’ y ‘Promesas que no valen nada’. Todo, antes de que se atreviera a cantar a capella el principio de ‘Turnedo’ para decir el primer adiós de la noche aprovechando la letra de la canción.

Las cuerdas de Amaro Ferreiro permitieron dar forma a ‘SPNB’ y ‘Rompiendo las barreras del sonido’, canciones con la que cerró su fin de semana valenciano. El público, pese a ser domingo y a estar sentado en el suelo, se fue con ganas de más. La frase definitiva se le escuchó a uno de los asistentes mientras luchaba por levantarse: «me llevo uno de los mejores dolores de espalda de mi vida».

Matisse se mete de lleno con Iván Ferreiro en su calendario de conciertos de otoño. Una programación que ya tiene confirmados nombres como los de Twelve Dolls, Copiloto o Coque Malla.