Luces, cámara… manipulación

Explosiones de luz. Julián Barón carga la cámara con potentes flashes (con pólvora) y dispara: se distingue el interior de las gafas de sol corruptas. Las fotografías, descompuestas, dibujan a los políticos españoles con sus mismas armas, con su lenguaje enmascarado. Se aprecian las miradas de sospecha y los cables…

Luces, cámara… manipulación

Explosiones de luz. Julián Barón carga la cámara con potentes flashes (con pólvora) y dispara: se distingue el interior de las gafas de sol corruptas. Las fotografías, descompuestas, dibujan a los políticos españoles con sus mismas armas, con su lenguaje enmascarado. Se aprecian las miradas de sospecha y los cables de las vísceras de los medios de comunicación.

Los medios de comunicación participan en el juego de la manipulación. Foto: Julián Barón.

Los medios de comunicación participan en el juego de la manipulación. Foto: Julián Barón.

Julián Barón, director de la escuela de fotografía BlankPaper en Valencia y Castellón, probablemente diría que «toda imagen oculta otras imágenes». ‘Censura’, el libro que presenta estos días, analiza «el circo de la política» con ironía. Si en la política española, los grandes medios de comunicación emplean la imagen para enturbiar la realidad, para manipular, el fotógrafo castellonense propone un juego paralelo y sutil: reventar la luz de las imágenes para denunciar la distorsión mediante la distorsión.

Pero no es un juego inocente porque el exceso de luz, el error fotográfico provocado, desvela detalles que no se aprecian con una iluminación correcta. Los cristales de las gafas de sol que nunca se ha quitado el expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, se abren como un telón que desnuda una mirada inquietante, protagonizada por un ojo enfermo, que nunca antes registró ninguna cámara.

En ese gran circo que es la política, fotografía y censura se alían para manipular al pueblo a través del falso uso de la imagen como documento, utilizando a los grandes medios de comunicación para enmascarar de manera sutil pero constante aquellos aspectos que no responden a las pretensiones de los partidos, enturbiando y desfigurando la realidad

Por ‘Censura’ (el 15 de diciembre se presentará en el Centro Fotográfico Doctor Nopo de Valencia) deambulan José Luis Rodríguez Zapatero, Rita Barberá, Ricardo Costa, Leire Pajín y otros que no se distinguen porque la luz los tapa (o los descubre), los blanquea (o los ennegrece). Deja entrever el vacío que se ha adueñado de los dirigentes españoles sin distinciones partidistas.

La sobreexposición también revela mucha parafernalia: banderas, billetes con rostros de la realeza, cables, cámaras, maletines, aplausos y abrazos, trajes que engullen carteras, estatuas (reyes de antaño), extintores, focos, tronos, bolsos y gafas (muchas gafas de sol) y sonrisas y miradas. Todas sospechosas. O al menos, así lo dicta la cámara de Julián Barón, como queriendo decir: «yo también puedo desfigurar vuestra realidad». Pero no lo dice. Porque quizá la realidad de la política española sea así: superficial, vacía, mentirosa, censurable.