Bienvenidos a la ciudad vertical

En cuestión de unos meses finalizará la construcción del edificio Intempo. Sus 180 metros lo convertirán en la torre residencial más alta de España. Desde cualquiera de sus 54 plantas se puede ver la silueta de la ciudad con más rascacielos por habitante de todo el país. No se trata…

Bienvenidos a la ciudad vertical

En cuestión de unos meses finalizará la construcción del edificio Intempo. Sus 180 metros lo convertirán en la torre residencial más alta de España. Desde cualquiera de sus 54 plantas se puede ver la silueta de la ciudad con más rascacielos por habitante de todo el país. No se trata de Madrid ni Barcelona. Benidorm es la verdadera ciudad vertical.

Si consideramos rascacielos a cualquier edificio de más de cien metros de altura, en Benidorm es posible encontrar veintisiete ejemplos de estas construcciones. Si además ampliamos la definición a aquellos edificios que superan las veinticinco plantas, el número se eleva a más de ochenta. Teniendo en cuenta que su población ronda los 71.000 habitantes, es posible afirmar que en esta pequeña ciudad de la Costa Blanca se da uno de los ratios de rascacielos por habitante más elevados de todo el mundo.

Benidorm es la ciudad con más rascacielos de España. Foto D.D.I. Benidorm

Benidorm es la ciudad con más rascacielos de España. Foto D.D.I. Benidorm

Hace unos meses el Departamento de Diseño del Ayuntamiento de Benidorm decidió dar a conocer el patrimonio arquitectónico de la ciudad y ha elaborado una guía de rascacielos de la ciudad, en la que han recogido las principales características de su skyline.

Entre sus más de ochenta construcciones es posible encontrar auténticos hitos arquitectónicos. En 2002 abrió sus puertas el Gran Hotel Bali, el hotel más alto de Europa y el edificio más alto de España, hasta que fue superado en 2006 por la Torre Espacio de Madrid. A la espera de que concluya la construcción del edificio Intempo, cerca del Rincón de Loix se encuentra la Torre Lugano, de 158 metros, considerado el mayor edificio residencial del país. El segundo es el complejo Neguri Gane, también en Benidorm. La lista es bastante extensa y cabe destacar que sin salir de la ciudad podemos encontrar ocho de los veinte edificios más altos de toda España.

De pueblo a ciudad

La transformación de un pequeño pueblo de pescadores en la urbe vertical que es hoy en día comenzó en el año 1956. El entonces alcalde, Pedro Zaragoza, fue el encargado de poner en marcha un Plan General de Ordenación Urbana que orientaba la ciudad hacia el turismo y fomentaba su crecimiento en altura. Según el profesor de sociología la Universidad de Alicante Tomás Mazón, “se dibujó además un trazado de grandes avenidas en forma de cuadrícula, constituyéndose en todo un acierto de precisión este modelo de ciudad, por preparar las calles para el aumento del tránsito, de vehículos y de personas.“

La Torre lugano. Foto, D.D.I. Benidorm

La Torre lugano. Foto, D.D.I. Benidorm

El resultado fue la ciudad que ahora conocemos. Su urbanismo dejó de lado el centro histórico (reducido a la mínima expresión) para centrarse en la playa. Todo en Benidorm gira en torno al mar, que es el eje principal en el que se desarrolla la vida y la actividad. Una ciudad que ha crecido a lo alto, lo que comporta no pocas ventajas en una localidad con vocación turística. Según Mazón, “Benidorm nació contradiciendo las más elementales teorías del desarrollo económico, en una época y en un lugar en los que no había ni tren, ni autopista, ni puerto, ni aeropuerto en sus cercanías, ni agua; es el ejemplo de desarrollo endógeno bastante sostenible.”

Una ciudad sostenible

Aunque arquitectos y urbanistas no consiguen ponerse de acuerdo, es innegable que este modelo de ciudad (que en ocasiones puede resultar dañino a la vista) cuenta con muchas ventajas.

La primera de ellas es la optimización del suelo. Es posible alojar a mucha más gente en un espacio limitado, lo que permite a su vez concentrar los servicios: Un camión de basura podrá recoger en diez minutos los residuos que generan quinientas familias. Una tarea que en otro tipo de ciudad turística podría llevarle toda una noche, al tener que recorrer barrios enteros de viviendas unifamiliares. Algo similar ocurre con el resto de servicios, como el de limpieza o correos.

A su vez esta concentración permite que el desplazamiento por la ciudad sea mucho más eficiente y sostenible. Una misma línea de autobús puede poner en contacto a muchos más habitantes con menos paradas. Al crecer en altura en lugar de en extensión, las distancias en la ciudad siguen siendo fácilmente abarcables a pie y, al aprovechar al máximo el espacio urbano, se limita el uso del automóvil. ¿Para qué ir en coche a la playa si se llega antes andando?

Vivir a cien metros de altura

No cabe duda de que hacer vida en altura tiene también sus peculiaridades. Fernando vive en uno de los rascacielos más altos de Benidorm, concretamente en el piso 29. Para él “la altura no supone ninguna molestia, basta con acostumbrarse a ciertas cosas».

El ascensor se convierte en algo imprescindible y en este tipo de edificios son ultra-rápidos. Eso sí, no es de extrañar que cuando subas o bajes se te taponen los oídos. El día que el ascensor se estropea, te lo debes pensar dos veces antes de bajar a comprar el pan o salir a pasear al perro.

Otra cosa que a veces sorprende es la vibración. La estructura de los edificios está pensada para que oscilen y se balanceen. De este modo, cuando hace mucho viento la casa puede llegar a moverse como un barco. “Por lo demás, en el momento que sales al balcón y admiras las vistas te sientes un privilegiado”.