Un cazador de neutrinos en el Polo Sur



Carlos Pobes nació en Zaragoza, ciudad tallada por el cierzo. Acostumbrado a los azotes meteorológicos, este astrofísico se enroló hace unos meses en el experimento IceCube, destinado a estudiar la naturaleza de los neutrinos en uno de los lugares más remotos del planeta: la base Amundsen-Scott, en la Antártida. Allí…

Un cazador de neutrinos en el Polo Sur

Carlos Pobes nació en Zaragoza, ciudad tallada por el cierzo. Acostumbrado a los azotes meteorológicos, este astrofísico se enroló hace unos meses en el experimento IceCube, destinado a estudiar la naturaleza de los neutrinos en uno de los lugares más remotos del planeta: la base Amundsen-Scott, en la Antártida. Allí vivirá ocho meses aislado.

El físico español Carlos Pobes en el punto que marca el Polo Sur geográfico. Foto tomada de la Agencia Sinc

El físico español Carlos Pobes en el punto que marca el Polo Sur geográfico. Foto tomada de la Agencia Sinc

La base Amundsen-Scott es el lugar más meridional del planeta. Se encuentra a escasos metros del Polo Sur geográfico. Durante los ocho meses de invierno la base queda completamente incomunicada con temperaturas que pueden alcanzar los -80º C. A las personas que hibernan en la Antártida durante este periodo, que comienza cuando el último avión abandona la base, se les conoce como Winter Over. El pasado miércoles, 15 de febrero, Carlos Pobes no cogió ese avión. Lleva ya tres meses y permanecerá trece en total. No saldrá del continente helado hasta el próximo verano antártico. Cincuenta personas más permanecerán en la base al cargo de distintas investigaciones.

Hasta octubre, el investigador aragonés profundizará en las propiedades de esta misteriosa partícula, que recientemente puso patas arriba a la comunidad científica tras conocerse los resultados del detector subterráneo OPERA. El experimento registró, en septiembre, neutrinos viajando a una velocidad ligeramente superior a la de la luz desde Ginebra hasta Gran Sasso (Italia). Este hallazgo, de ser confirmado, refutaría una premisa fundamental de la teoría de la relatividad de Albert Einstein, la de que nada viaja más deprisa que la luz. Idea que está en el corazón de toda la ciencia actual del cosmos.

Los neutrinos son partículas elementales sin carga eléctrica. Su masa es tan insignificante que hasta hace poco se creyó que no tenían. Apenas interaccionan con el resto de la materia, por lo que son capaces de atravesar la Tierra. “Los neutrinos son fundamentales para entender cómo funciona el Universo en las escalas más pequeñas, y pueden aportar información fundamental para resolver misterios como el origen de los rayos cósmicos de alta energía o la naturaleza de la materia oscura”, explicó Carlos Pobes desde la Universidad de Wisconsin‐Madison (EEUU), en octubre, a través de un comunicado del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), con sede en Valencia.

“Para ello, es necesario fotografiar el Universo a través de estas partículas. Pero, así como para fotografiar fuentes débiles de luz se necesitan equipos muy sensibles y largos tiempos de exposición, fotografiar el Universo con neutrinos requiere una cámara gigantesca y años de exposición”, señaló el primer español seleccionado para vivir el invierno antártico operando IceCube, un experimento que involucra a 39 institutos de investigación de 11 países.

Icecube es un telescopio de neutrinos que utiliza el hielo antártico para detectarlos. Se han perforado 86 agujeros y se han distribuido más de 5.000 sensores de luz a lo largo de un kilómetro cúbico, entre los 1.400 y 2.400 metros de profundidad. Sólo en la Antártida se puede encontrar tal grosor de hielo. Cuando un neutrino interacciona con la masa gélida cerca de los sensores ópticos genera otras partículas que, al viajar por el hielo, producen un destello que es captado. Un sistema de adquisición de datos permite reconstruir la dirección y la energía del neutrino, o descartar el paso de otras partículas.

Carlos Pobes es el tercer español que ha hibernado en la base Amundsen-Scott. Los primeros Winter Over españoles fueron Luis Aldaz, en 1962 y 1965, y Francisco Navarro, en 1985. De “el lugar más increíble del planeta”, el astrofísico va desmigando anécdotas en la web de Jesús Calleja, a quien conoció durante el rodaje de Desafío Extremo en la Antártida. “Son muchas las cosas que maravillan de este lugar. Entre ellas, aunque os parezca mentira, el horizonte, cada día, cada hora, es diferente, puede llegar a resultar hipnótico”, comenta en su entrada de ayer.