La crisis, Grecia y el cine raro

Mientras Grecia afronta uno de los peores momentos de su historia, su cine vive una época de expansión e impulso creativo. Se vaticina un nuevo movimiento y ya le han puesto nombre. ¿Las dificultades y la falta de fondos más que matar al cine lo renuevan? El resultado es una…

La crisis, Grecia y el cine raro

Mientras Grecia afronta uno de los peores momentos de su historia, su cine vive una época de expansión e impulso creativo. Se vaticina un nuevo movimiento y ya le han puesto nombre. ¿Las dificultades y la falta de fondos más que matar al cine lo renuevan? El resultado es una serie de películas independientes, colaborativas… y un poco raras.

‘Canino’ (2009): Una de las más raras entre las raras, y la que más éxito ha cosechado.

Las protestas y las huelgas sirven de inspiración al nuevo cine griego.

Las protestas y las huelgas sirven de inspiración al nuevo cine griego.

Catarsis o renacimiento griego

Estamos en Grecia, año 2009. El déficit público es de un 12,7% y la deuda se eleva hasta el 113,4% del PIB. Tres de las principales agencias de calificación están a punto de rebajarla a bono basura. Ese mismo año aparece `Canino´, la segunda película de Yorgos Lanthimos. Rara, visceral y sorprendente. Gana en Cannes el premio “Un certain regard”.

Comienza el rescate de la Unión Europea y el FMI. Estamos en el 2010. La cuarta huelga general ha dejado tres muertos. Antes de fin de año habrá cuatro huelgas más. Se recortan sueldos y servicios públicos. Aparece `Attenberg´, primera película de la cineasta Athina Rachel Tsangari. Trata de una chica, Marina, asocial y asexual, con un padre atormentado por la herencia que su generación le ha dejado. La produce Lanthimos. Se estrenan también `Homeland´ de Syllas Tzoumerkas o `Knifer´ de Yannis Economides.

Estamos en el 2011. Nunca se había visto tanta representación griega en festivales: Sundance, Cannes, Rotherdam, Berlín, San Sebastián, Locarno, etcétera. Aparecen ‘Wasted Youth’ de Jan Vogel y Argyris Papadimitropoulos, ‘Unfair World’ de Filippos Tsitos, y ‘Alps’, la tercera película de Lanthimos, que gana el Oso de oro a mejor guión. Mientras, Grecia ha vivido siete huelgas generales; se negocia el sexto tramo de ayudas; el primer ministro Papandreu, dimite; se forma un gobierno tecnócrata; el país está en riesgo de quiebra; el 13% de las familias no tiene ningún ingreso… Y se espera el estreno de 30 nuevas películas.

‘Atenberg’ (2010): De Athina Rachel Tsangari, en una de sus coreografías «animalísticas».

La crisis familiar como símbolo de la crisis global

Ante estos hechos, es normal que más de uno se extrañe. Porque mientras la sociedad, la política y la economía griega se desmoronan, su cine parece estar viviendo una de sus etapas de mayor vitalidad. Se habla de renacimiento de un nuevo cine griego. Y ya tiene apellido: el nuevo cine «raro» griego. Muchas de estas películas no tienen medios, no se estrenarán en cines y, seguramente, no tendrán salida a los circuitos comerciales. Sin embargo, mientras el país se paraliza, su cinematografía da señales de gran vitalidad. La incógnita más repetida es: «bien, estas dos cosas están ocurriendo al mismo tiempo, pero ¿tienen alguna relación?».

A primera vista estas películas son muy diferentes entre sí. No forman un conjunto más o menos homogéneo como, por ejemplo, el nuevo cine rumano, y su calidad es irregular. Van desde la estética más rigurosa al “cine de guerrilla”, y alternan espacios blancos y diáfanos, con otros sórdidos y oscuros. Sin embargo, en todas el contexto es el mismo: son intrínsecamente “raras”, en mayor o menor medida.

Otra imagen de la crisis griega.

Otra imagen de la crisis griega.

Esta rareza, que no es metafísica sino visceral y concreta, tiene a la familia como foco principal y, en un plano más general, a la propia sociedad griega. La acción se suele dar siempre en una familia en crisis, con valores en crisis y una herencia cuestionada. Sus personajes son inadaptados, personas infantiles que viven su propia inestabilidad interna, generalmente motivada por una mentira que les impone el entorno, y que tratan de redimirse pero no saben cómo.

En este sentido aparecen en casi todas el tema de la culpa, la pérdida de la identidad, la animalidad, la mala educación, el incesto, el parricidio, etcétera‘Strella’, de Panos H. Koutras, y estrenada el mismo año que`Canino´, cuenta la historia de amor de un ex-presidiario con un transexual, además de reactualizar el mito de Edipo. ‘Homeland’, por su parte, enseña la degradación de una familia (que simboliza a la propia Grecia) a través de tres generaciones. ‘Alps’ cuenta la historia de personas que se hacen pasar por otras, que ya están muertas.

Cineastas en la niebla

Todas tienen también en común la difícil situación que vive el país y que se traduce en la falta de fondos. Esto ha llevado, por una parte, a plantear unas cintas de muy bajo presupuesto, grabando con «lo que se tiene a mano» y por otra, a una mayor cohesión. De este modo, tras el éxito de los primeros filmes en los festivales internacionales se formó el movimiento “Cineastas en la niebla, que cuenta con 200 realizadores, y que ha desarrollado una campaña de presión para lograr cambios legislativos. El mismo año de su creación, el 2009, boicotearon la gala de premios del cine griego. Su objetivo: conseguir unas leyes más acordes con el resto de países y fortalecer aquella que obliga a redistribuir las ganancias del sector para apoyar la realización de nuevos proyectos.

‘Knifer’ (2010): De Yannis Economides. Otra historia familiar de violencia.

La colaboración no se reduce ahí, sino que además es habitual el trabajo conjunto. Por ejemplo, Lanthimos y Tsangari se producen mutuamente, alternándose en la dirección y la producción, y realizando la nueva película con el dinero recibido de la anterior. Lanthimos sale incluso como actor. Al igual que Youla boudali, responsable del guión y al mismo tiempo actriz principal de ‘Homeland’, de Syllas Tzoumerkas.

Grecia como campo de rodaje

Es también muy habitual en estas cintas encontrar imágenes directas de la actualidad que vive Grecia. En algunas, de fondo, como en ‘Knifer’, o ‘Attenberg’, que se desarrolla en una zona industrial en decadencia. O en ‘Homeland’ o ‘Wasted Youth’, donde se grabaron directamente escenas de huelgas y protestas.

Es más, el ser este país el epicentro de la crisis mundial también ha motivado la realización de numerosos documentales que lo utilizan como escenario principal. Entre estos destacan algunos como ‘Krisis’, ‘Oligarchy’o ‘Debtocracy’. Distribuido online bajo licencia Creative Commons, ‘Debtocracy’ analiza la causas de la crisis de deuda griega y supone una alternativa sobre el terreno a otras cintas realizadas en el extranjero.

Además, sirve de contrapunto al trabajo de ficción que realiza esta nueva ola de cineastas dirigidos a reimpulsar el cine griego. Una renovación que bien podría ser también la continuación del trabajo de otros realizadores consagrados como el recientemente fallecido Theo Angelopoulus, o Costa Gavras. Este último siempre ha destacado por ser uno de los directores más comprometidos política y socialmente. Una de sus películas, ‘Arcadia’(2005) mostraba ya algunos rasgos de este futuro inquietante. El paso de los años ha hecho su historia más verosímil. Un directivo es despedido por un recorte de plantilla y no consiente en reducir el nivel de vida suyo y de su familia. Toma una decisión. Se encarga de asesinar, una a una, a cualquier persona que tenga mejor currículum que él y le pueda quitar el puesto en una entrevista de trabajo.

Diez películas del nuevo cine griego


‘Arcadia’ (2005), de Costa Gavras.
‘Istoria 52’ (2008), de Alexis Alexiou.
‘Canino’ (2009), de Jorgos Lanthimos.
‘Strella’ (2009), de Panos H. Koutras.
‘Attenberg’ (2010), de Athina Rachel Tsangari.
‘Knifer’ (2010), de Yannis Economides.
‘Homeland’ (2010), de Syllas Tzoumerkas.
‘Alps’ (2011), de Yorgos Lanthimos.
‘Debtocracy’ (2011), de Katerina Kitidi y Aris Hatzistefanou.
‘L’ (2012), de Babis Makridis.