Cómo hacer ruido cantando bajito

Jairo Zabala es la cara visible de Depedro. Su segundo álbum, ‘Nubes de papel’, suena más folk pero sin abandonar los vientos que dieron ese aire fronterizo a su primer trabajo. Se considera guitarrista ante todo, aunque «cantando bajito», como dice, se le ve muy a gusto. Tanto que ya…

Cómo hacer ruido cantando bajito

Jairo Zabala es la cara visible de Depedro. Su segundo álbum, ‘Nubes de papel’, suena más folk pero sin abandonar los vientos que dieron ese aire fronterizo a su primer trabajo. Se considera guitarrista ante todo, aunque «cantando bajito», como dice, se le ve muy a gusto. Tanto que ya piensa en el disco venidero.

Jairo Zabala lidera Depedro, proyecto al que se suman otros músicos cuando toca girar. Foto: Paloma Pérez.

Jairo Zabala lidera Depedro, proyecto al que se suman otros músicos cuando toca girar. Foto: Paloma Pérez.

Quedo con Jairo en la prueba de sonido, antes de su concierto del pasado viernes en la Sala Wah Wah de Valencia. Viene de tocar por Andalucía y al día siguiente le esperan en Aragón. Agotada sólo de pensarlo, me siento a observar. En el escenario hay varias guitarras, un teclado, una batería, mesa de mezclas, sintetizadores y decenas de cables, seguramente bien ordenados, que cruzan caóticamente de una parte a otra de la tarima… Viendo aquel despliegue de medios, nadie diría que sobre ella iban a actuar sólo tres personas. Imposible imaginar, antes de escucharles, que el directo iba a sonar tan potente y cohesionado.

¿Qué te ha permitido hacer Depedro que no llevabas a cabo en otras formaciones?
Siempre he viajado mucho, pero no tanto como con este grupo. He podido conocer a muchos músicos y tocar otros palos, como música africana, por ejemplo. Depedro ha estado en Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos, Latinoamérica… Allá donde voy intento tocar con músicos locales y adquirir algo de ellos. Estoy aprendiendo mucho.

El grupo surge de manera accidental, como dices. ¿Un segundo disco es la confirmación de que hay proyecto para rato?
Sí, sí, desde luego. Es mi actividad musical principal. Se ha convertido en eso, y yo soy el primer sorprendido.

‘Nubes de papel’ está grabado entre los estudios Wavelab de Tucson (Arizona) y los Pukalpa de Madrid. ¿Para cuándo un AVE Madrid-Tucson, Tucson-Madrid?
La verdad es que he viajado bastante. Tengo relación con la gente de Calexico (Joey Burns, John Convertino y Jacob Valenzuela). Ellos viven allí y siempre ha sido muy grato ir. Tenemos una buena amistad. Además, a nivel musical, me han abierto muchas puertas y me han enseñado un montón. Cada vez que puedo voy para allá.

Tengo entendido que el estudio de Tucson guardaba un arsenal de instrumentos…
El gerente del estudio, Craig Shoemaker, un productor muy interesante, es muy aficionado a la colección de instrumentos antiguos. Tiene muchos tipos de teclados, sintetizadores antiguos, órganos, pianos… Y todo está conectado. Allí uno tiene acceso a todo. Desde la perspectiva de un músico es una maravilla. El espacio está orientado como un local de ensayo, no como un estudio al uso. Normalmente, cuando uno entra por primera vez a un estudio, con toda su emoción, es como si fuera a un hospital, algo muy frío, muy técnico… Pero el de Shoemaker está enfocado desde la visión de un músico.

Hablemos del repertorio. La sencillez es lo que prima en tus canciones, pero imagino que hasta que nacen, el proceso no será tan fácil. ¿Cuáles han sido los retos?
Desde luego, no es sencillo… Con ‘Nubes de papel’ he trabajado con cuerdas que nunca había incorporado, y algunas percusiones. Además, he incluido un poco más de electrónica.

La electrónica se nota en temas como ‘Mientras espero’. Me ha sorprendido, también, encontrar un tema instrumental.
‘Tramuntana’. Sí, un homenaje a mi pasión por las bandas sonoras. Como un tributo a John Barry, Labi Siffre, Ennio Morricone, por supuesto…

'Nubes de papel' es el segundo disco de Depedro.

'Nubes de papel' es el segundo disco de Depedro.

‘Tu mediodía’ es preciosa, ‘Levanta’ es esperanzadora… ¿Cuál es la canción preferida del papá de la criatura? Si no puedes elegir, ¿qué canción crees que gusta más al público, después de año y medio rodando con este disco?
A mí me alegra mucho que el tema ‘Nubes de papel’ conecte tanto con el público. Es como un resumen del disco. Tiene melodía, y la letra habla de los sueños y del proceso para lograrlos… Es un tópico, pero conecta mucho con el público. Es una de mis favoritas.

¿Nos encontramos ante un disco más folk?
Sí. Es como si hubiera dado un par de pasos atrás para ver qué estaba pasando con Depedro. En éste hay más relajo. Utilicé más texturas y más acústicas. Pero no fue nada premeditado. Con Depedro, simplemente, me dejo llevar. Voy construyendo las canciones, les pongo colores… Pero no pienso en cómo tienen que sonar. Lo sé al final del proceso de grabación.

Y en ese proceso, la voz parece que se ha ido asentando.
El primer disco fue un experimento. Yo nunca había utilizado mi voz en esa tesitura. Me considero guitarrista, no cantante. Era la primera vez que hacía un disco cantando bajito. Me encontré, de repente, con que tenía sitio para poner mi voz. Todavía hoy me estoy encontrando.

Cantando bajito…
Es que yo vengo del rock (ríe). He tenido que pelear contra mí mismo, que soy guitarrista. He luchado contra mi súper amplificador de guitarra ruidoso. Y ahora no. Ahora tengo espacio… y canto bajito.

Entonces, hay una parte de ti que se contiene en el escenario.
Bueno, no. Tampoco mucho (sonríe).

Hablando de voces, tengo entendido que te gustan más las voces femeninas en la música.
Las cantantes negras me apasionan. He crecido oyendo a Nina Simone, Billie Holiday… Siempre me ha llamado más la atención la forma de interpretar los sentimientos desde el punto de vista femenino. Ahora mismo acabo de redescubrir a Karen Dalton. Os la recomiendo.

Has girado por Estados Unidos, Europa, Rusia, Australia, Latinoamérica… Mucho tiempo en carretera, de aquí para allá. ¿Intuyo que de niño fuiste algo inquieto?
Sí, y sigo siendo un chico inquiero. Pero soy muy de casa, de los que se quedan.


Pucho y David, cantante y batería de Vetusta Morla, colaboran en el tema ‘Diciembre’.

Al volver a España, ¿cómo te encontraste el panorama cultural?
Yo soy más de un discurso constructivo. Tenemos muchísimo talento y cosas que decir. A mí, personalmente, me inspira mucho lo que se hace aquí. Hay grandes letristas y músicos en España.

Pero la cultura empieza a ser considerada prescindible para el Estado, en términos de rentabilidad económica.
Lo sé… Me parece que la cultura alimenta el espíritu y, en tiempos de crisis, es más necesaria que nunca. Es una vía de escape. Algo que te da fuerzas para tirar adelante. Para eso estamos aquí.

Después de conocer a Depedro, tras escuchar sus discos, conversar con él y verlo en acción cantando a media voz, creo que cuando me pregunten: «Chica, y tú de quién eres?». Ya sé qué decir. «¿Yo? Yo soy DePedro».