La década de oro del cine surcoreano

¿Quién ha dicho que un cine protegido y subvencionado no puede funcionar? Para todos los escépticos existe Corea del Sur. Uno de los pocos países donde se consume más cine nacional que de Hollywood, lo exporta con éxito al resto del mundo y sus directores también triunfan en festivales internacionales….

La década de oro del cine surcoreano

¿Quién ha dicho que un cine protegido y subvencionado no puede funcionar? Para todos los escépticos existe Corea del Sur. Uno de los pocos países donde se consume más cine nacional que de Hollywood, lo exporta con éxito al resto del mundo y sus directores también triunfan en festivales internacionales. ¡Ah!… y además es original y entretenido.

En ‘The Host’ (2006) el monstruo ya sale en una de las primeras escenas, ¡y qué escena!

Soo Go, todo un guaperas "made in Korea".

Soo Go, todo un guaperas "made in Korea".

La excepción cultural surcoreana

Corea del sur es un oasis cultural. Aquí la película más vista no es ‘Titanic’, ‘Starwars’ o ‘Avatar’, sino ‘Shiri’ o ‘The Host’. Angelina Jolie y Brad Pitt ocupan las portadas de las revistas. Pero alternan su presencia con la del ‘star system’ surcoreano, que tiene su propio panteón consagrado a estrellas como Yoon Eun Hye o JungJi-hoon.

Más curiosidades. La duración media de las películas ronda las tres horas de metraje. Un espectador surcoreano se indignaría ante una cinta que durase menos de 120 minutos, llegando incluso a exigir que le devolvieran el dinero de la entrada. La inversión en cine no va dirigida en exclusiva a los realizadores más experimentados. Sino a los nuevos directores, ya que se piensa que son ellos los que mejor congenian con el cambiante gusto del público. Y las películas, a pesar de realizarse en un contexto cultural más represivo que, por ejemplo, el europeo o el norteamericano, retratan con menos tapujos los tabúes sociales, las escenas de sexo o violencia extrema. Al mismo tiempo que las combinan con una gran imaginación técnica.

Esto da como resultado unas películas que se caracterizan por su crudeza, pero también por su originalidad, su sensibilidad, calidad, y diversidad. Abarcan multitud de géneros. Desde lo épico (‘Musa’), a lo social (‘Oasis’ o ‘Turning Gate’), el terror (‘Tale of two sisters’ o ‘Thirst’), lo absurdo (‘Save the green planet’), la comedia romántica (‘My Sassy Girl’), lo policíaco (‘A bittersweet life’), o lo bélico (con especial atención a la guerra de las dos coreas, retratadas en películas como ‘The Front Line’ o ‘Brotherhood of war’).

Para rematar, cuenta con uno de los pocos directores, Hong Sang-soo, que se centra en las relaciones de género entre hombres y mujeres en un país claramente machista. Además, del cine de acción o melodrama, auténticas especialidades de esta cinematografía, y que tiene a algunos de los directores más influyentes a nivel internacional, como los afamados Kim Ji-woon, Park Chan-wook o Kim Ki-duk.

Escena de ‘Oasis’ (2002) de Chang dong lee. Obra de un ex-ministro de cultura que es además uno de sus directores más personales e inspirados.

Géneros que, en la peculiaridad surcoreana, no dejan de entremezclarse. Un ejemplo de esto es el trabajo de Bong Joon-ho en dos de sus películas: ‘Memories of Murder’ y ‘The Host’. Si la primera narraba la historia de un asesino en serie en la que, al final, lo menos importante era el propio asesino (y que lo hacía cuatro años antes de que David Fincher estrenase ‘Zodiac’), la segunda podría resumirse como una tragicomedia familiar de aventuras y ácida crítica política… con monstruo.

El fenómeno Oldboy reventó literalmente a martillazos el cine mundial

El fenómeno Oldboy reventó literalmente a martillazos el cine asiático.

La paradoja: censura y cuota de pantalla

Corea del Sur también podría ser ejemplo de cómo conseguir un buen final con un mal arranque. Resumiendo. Tras el trauma de la guerra de las dos coreas (1950-53), el sur quedó destruido, militarizado, y con un sistema que estableció la represión y la censura. El objetivo era controlar cualquier producto cultural que llegase del exterior y que pudiese alterar el frágil régimen interno.

Así llegamos a la década de los años 90, con el boom económico del sudeste asiático, y el comienzo, desde mediados de ésta, de los años dorados de la cinematografía surcoreana. El proceso fue el siguiente: Había dinero. Éste se invirtió en la producción de nuevas películas que, gracias a los nuevos medios, desplegaban una gran factura técnica. Al mismo tiempo, se generaron los primeros éxitos en festivales como ‘Oasis’, ‘Hierro 3’, ‘The Host’… y auténticos bombazos como ‘Oldboy’.

Mientras, en el mercado interno triunfaban películas de corte más comercial, pero también algunas de las celebradas fuera. Como la mencionada ‘The Host’, que a parte de conseguir galardones en todo el mundo, reunía a 14 millones de espectadores en un país de 49 millones de habitantes.

Muchas de estas cintas comenzaban a exportarse al resto de países asiáticos. Se creaban festivales consagrados al cine surcoreano en Inglaterra, Australia o Estados Unidos. Sobre todo gracias a la aparición de internet, que ayudó a difundir una cinematografía que, a diferencia de otras industrias también autóctonas como la india o la iraní, fascinó al público europeo y norteamericano.

Varias escenas de ‘Thirst’ (2009) de Park Chan-wook. Historia del amor desesperado de un cura vampiro.

Pero esta situación ‘idílica’ no ha dejado de tener sus reveses. Desde la animadversión de la crítica, que ha pasado de encumbrar sus películas a considerarlas una ola pasajera, a la presión de Estados Unidos, otro país caracterizado por proteger su cine nacional. Éste obligó finalmente a Corea del Sur, en 2007, a reducir la cuota de pantalla a la mitad dentro de las negociaciones bilaterales de libre comercio.

Tras una primera caída, en la que el nuevo escenario provocó un aumento de cuota de pantalla de cine extrajero (sobre todo norteamericano), la situación ha vuelto a estabilizarse. Así, en lo que llevamos de 2012, de las 10 películas más vistas en este país, seis son surcoreanas. Y el número de películas producidas al año es de alrededor de 130.

El ‘amigo’ americano

Puede que un buen termómetro para tomarle el pulso a este cine sea el de ver la cantidad de ‘remakes’ realizados por su vecino estadounidense. A día de hoy, se han producido algunos como ‘Il Mare’ (en ‘La casa del lago’), y se tiene previsto estrenar las versiones de ‘Oldboy’, ‘My Sassy Girl’ o ‘Joint Security Area’. Además de ‘Tale of two sisters’, por la que se han llegado a pagar dos millones de dólares. El doble de, por ejemplo, la adaptación de la japonesa ‘The Ring’. Todo ello sin contar la influencia que, explícita o implícitamente, tiene sobre reconocidos directores americanos como Fincher o Tarantino.

Sin embargo, la peculiaridad surcoreana conlleva incluso el proceso inverso. De esta manera, se ha atrevido a tomar prestados iconos de otras cinematografías como la japonesa y china, en lo que a cine de terror o épico se refiere. E incluso de ‘remakear’ sin complejos todo un clásico hollywodiense como ‘El bueno, el feo y el malo’.

‘El bueno, el malo y el raro’ (2008) de Kim Ji-Woon. Un homenaje a Hollywood con acción a la coreana.

Y es que si hay algo que emparenta a las dos industrias, la estadounidense y la asiática, es su gusto por el espectáculo. Un cine que, en el caso surcoreano, ha sabido además proporcionarle un sabor propio y una constante renovación. Al menos en esta última década y media. Y que, si bien puede ser el origen del recelo de parte de la crítica cinéfila, también ha permitido demostrar, una vez más, que el puro entretenimiento no tiene por qué ir reñido con la crítica social o la originalidad.

Diez películas del cine surcoreano


‘La isla’ (2000), de Kim Ki Duk.
‘Simpathy for Mr. Vengeance’ (2002), de Park Chan-wook.
‘Tale of two sisters’ (2003), de Kim Ji-Woon.
‘Memories of murder’ (2003), de Bong Joon-ho.
‘La mujer es el futuro del hombre’ (2004), de Hong Sang-soo.
‘Beattersweet life’ (2005), de Kim Ji-Woon.
‘The Host’ (2006), de Bong Joon-ho.
‘Thirst’ (2009), de Park Chan-wook.
‘Poesía’ (2010), de Lee Chang-dong.
‘The Front Line’ (2011), de Hun Jang.