Yo creo, yo edito, yo publico, yo promociono

La creatividad no se puede controlar y los artistas necesitan exponerla, ganen dinero con ello o no, sean conocidos o no. Las ideas surgen y se exponen. Por ello, ante el mercado editorial actual, la autoedición se presenta como una gran opción para que nada se quede guardado en un…

Yo creo, yo edito, yo publico, yo promociono

La creatividad no se puede controlar y los artistas necesitan exponerla, ganen dinero con ello o no, sean conocidos o no. Las ideas surgen y se exponen. Por ello, ante el mercado editorial actual, la autoedición se presenta como una gran opción para que nada se quede guardado en un cajón.

La autoedición de libros es la salida perfecta para cientos de autores que no ven con buenos ojos lo que les ofrece el mercado. Foto: Arturo Laso.

La autoedición de libros es la salida perfecta para cientos de autores que no ven con buenos ojos lo que les ofrece el mercado. Foto: Arturo Laso.

Quién no ha escrito un relato y ha pensado en enviarlo en un concurso pero nunca lo hizo. Pues parece que internet aporta una solución. Si la gran queja de la literatura era que las grandes editoriales y distribuidoras dominaban un sector en el que una persona que se iniciara en la literatura no tenía cabida, ahora todo el mundo puede publicar su libro. «El sistema ha cambiado, hay muchos más creadores, muchas más obras en el mercado. Ahora es el lector el que hace el filtro directamente. Los compradores deciden qué compran sin un editor de por medio». Jana González pertenece al equipo de Bubok, «una plataforma de ayuda al autor adaptada a los nuevos tiempos». Se trata de un servicio de autopublicación online que ofrece la posibilidad de publicar gratuitamente sus escritos. El objetivo es que cualquier autor pueda tener su libro en formato digital (e-book) o en formato físico. Cada escritor decide el formato, si quiere venderla y a qué precio. El 80% del beneficio es para el autor.

En la actualidad tienen 74.200 títulos publicados, desde que comenzaran en 2007. «Bubok es una empresa que nació ya en una época de crisis, pese a todo hemos seguido creciendo». ¿Cuál es el perfil del usuario? «Generalmente no han encontrado una respuesta en el mundo editorial convencional, o no les ha convencido las condiciones que les plantean. En Bubok ellos son dueños de su obra y deciden qué y cómo lo quieren hacer. En cuanto a la cantidad de ejemplares, impresión bajo demanda no significa que haya pocos, sino que se imprimen los que se venden. Si se venden 20.000 se imprimen 20.000″.

El sector literario es uno en los que se ha avanzado y divulgado la posibilidad de publicar todas las creaciones, sin límites impuestos en función de lo que se vaya a vender. Pero siguen existiendo otros ámbitos creativos que utilizan todas las opciones a su alrededor para que el arte no se quede encerrado. «Hemos comprobado que la edición independiente es una opción cada vez más popular entre artistas y creadores visuales, que exploran estas posibilidades ante la perspectiva de un circuito expositivo y comercial que va por otros derroteros», señala Carlos Primo, responsable de comunicación del proyecto Libros Mutantes, que comenzó en 2010 como una cita para difundir la cultura editorial independiente y experimental durante la Noche de los Libros de Madrid. En 2011 y 2012 el evento se ha celebrado en La Casa Encendida. Este año incorporaron nuevas actividades (talleres, conciertos, workshops, conferencias) e invitados y participantes internacionales.

«Por su propia naturaleza (tiradas cortas, procesos de edición artesanales o analógicos, carácter experimental, desarrollo conceptual) los fanzines y la autoedición artística se dirigen normalmente a un público especializado, interesado en el diseño, el arte contemporáneo… Muchos de estos proyectos tienen una distribución muy limitada y, en el caso de publicaciones internacionales, España no cuenta con una gran red de comercialización, por lo que, definitivamente, Libros Mutantes permite al público acercarse a estas publicaciones de un modo inmediato, sencillo y accesible». Carlos destaca ‘Fuego Fanzine’, «un proyecto estupendo de Elena Gallén y Coke Bartrina desde Barcelona».

Fanzines y publicaciones especializadas siguen siendo también una salida. Foto: Arturo Laso.

Fanzines y publicaciones especializadas siguen siendo también una salida. Foto: Arturo Laso.

Efectivamente los fanzines continúan siendo una de las publicaciones más utilizadas por los artistas gráficos. Pese a etiquetarse como una creación minoritaria, las tiradas tan reducidas y el contenido tan característico y personal los convierten en referentes y adorados. Se trata de un aspecto utilizado en la autoedición artística: su carácter único añade un valor mucho mayor. «Siempre ha habido fanzines, pero en la era digital el mero hecho de proponer un producto en papel que aprovecha las posibilidades específicas del papel adquiere el valor de una declaración de intenciones, cosa que no sucedía cuando el papel era el vehículo mayoritario para la edición. Hoy los fanzines conservan algunos rasgos del espíritu contracultural de los 70 y 80, pero ahora además hay un movimiento muy interesante que reivindica el fanzine como vía de expresión plástica o gráfica», advierte Primo.

Martín López forma parte del Colectivo Vendo Oro, organizador del Festival Tenderete en Valencia. El pasado junio celebraron la cuarta edición. Le inspiró la Feira Laica de Lisboa y surgió surgió Tenderete «como la reunión de un grupo de amigos con las mismas inquietudes y gustos por la música y la gráfica, especialmente por aquella que es menos comercial o más personal. Ha evolucionado en la medida que ya no es un simple mercadillo sino que se ha transformado en un festival». Tigre Enorme, Ediciones Calamidad, Arròs Negre o Infame son algunos de los participantes habituales.

«Cada uno autoedita por los motivos que cree conveniente. En lo personal lo hago porque no me identifico con el material que veo publicado en revistas o libros habitualmente. Entonces, todo aquello que me interesa le intento dar salida en el proyecto de Ediciones Valientes, la mayoría de veces contando con la colaboración de otros autores en similar perspectiva», cuenta.

La autoedición puede que naciera para crear más allá de lo comercial pero se afianza como una singularidad que provoca admiración y respeto. Martín lo tiene claro. «En muchos aspectos la autoedición es el país de los desplazados por el mercado ‘profesional’. Varios de los participantes en Tenderete, por ejemplo, comparten una estética más extrema, oscura y visceral, que nunca verías ilustrando una campaña de El Corte Inglés, por ejemplo. Y están ahí produciendo sus propias cosas, al margen de si pueden vivir de eso o no. Y seguramente lo seguirán haciendo por toda su vida y no será una cosa pasajera, de moda».