El mediometraje escapa de su cabina

‘La Cabina’, de Antonio Mercero, no se estrenó en un cine, ni en un festival. Su metraje no tiene cabida en estas plataformas. Otra suerte hubiera corrido esta demoledora historia de haber coincidido en el tiempo con el festival valenciano que ahora toma su nombre. Del 9 al 18 de…

El mediometraje escapa de su cabina

‘La Cabina’, de Antonio Mercero, no se estrenó en un cine, ni en un festival. Su metraje no tiene cabida en estas plataformas. Otra suerte hubiera corrido esta demoledora historia de haber coincidido en el tiempo con el festival valenciano que ahora toma su nombre. Del 9 al 18 de noviembre, Valencia repite como referente del liberado mundo del mediometraje.

Littleisdrawing aporta su visión del tiempo y el cine en el cartel de esta edición. Foto: 'La Cabina'.

Littleisdrawing aporta su visión del tiempo y el cine en el cartel de esta edición. Foto: ‘La Cabina’.

En 1972 José Luis López Vázquez quedaba atrapado en una cabina telefónica. Sus esfuerzos por pedir ayuda no servían de nada ante una sociedad que, literalmente, se sentaba a contemplar el espectáculo. Desde casa, el otro espectador compartía la ansiedad del protagonista sin pensar si la cinta duraba 90 o 35 minutos. Quizá porque ni el público, ni Mercero, ni mucho menos López Vázquez, necesitaban un minuto más para sentir la historia.

La película arrasó, pero en su paso por Televisión Española. El mediometraje, atrapado hasta hace pocos años en su particular cabina, encuentra su sitio gracias a este certamen, que vuelve a ser, esta vez en el escenario del IVAM, el único festival internacional con filmes de todo el mundo de entre 30 y 60 minutos de duración.

El Aula de Cinema de la Universitat de València organiza el Festival Internacional de Mediometrajes ‘La Cabina’, un certamen que abre la puerta a la complejidad, distanciándose de los festivales de cine al uso. Una opción “arriesgada pero necesaria”, según su director, Carlos Madrid, quien hace cinco años empezó a darle vueltas a la inmerecida marginación de buenas creaciones por cuestión de minutos. No sin asombro descubrió la enorme cantidad de películas en este formato temporal que igualaban (o superaban) en calidad a las que descansan con garantía de taquilla en circuitos comerciales. Todas ellas huérfanas de una plataforma en condiciones que las mostrara al mundo.

En su V edición, ‘La Cabina’ vuelve a posicionarse como referente para todos esos creadores fieles a sus historias, los que no permiten que la imposición de la industria desvirtúe su obra. Esas películas hechas con verdadera libertad, sin rellenos ni cortapisas, son cada vez más y su profesionalidad también va en aumento. Difícil lo han tenido Carlos Madrid y su equipo para seleccionar 23 mediometrajes de los 235 recibidos, una cifra estrella en la trayectoria del certamen.

Durante nueve días, la comedia, el drama y el musical, además de la animación, competirán en la Sección Oficial por el premio al Mejor Mediometraje, dotado con 600 euros. Un galardón al que no opta la gran sorpresa del festival y cabeza de cartel de esta edición: el filme dirigido por el compositor y músico Neil Young, que además protagoniza la cinta. Supone el estreno en España de ‘A day at the gallery’, un musical en blanco y negro en el que un escritor busca ilustraciones para su nuevo libro, repasando en cada cuadro un pedazo de la historia americana. Con los nuevos temas de Young como banda sonora, claro.

Firmada por Bernard Shakey, pseudónimo del artista canadiense, ‘A day at the gallery’ será proyectada en el IVAM los días 15 y 16. Con este fichaje, la organización espera contar, además, con otro tipo de público, más melómano, como ya ocurriera el pasado año con ‘Scenes from The Suburbs’, fruto de la aclamada colaboración entre Spike Jonze y Arcade Fire. Y tirando de celebridades, quizá también sumen adeptos las voces de dos grandes como Tom Waits y Terry Gilliam en el mediometraje de animación ‘El monstruo de Nix’.

Fotograma de 'A day at the gallery', dirigida y protagonizada por Neil Young. Foto: 'La Cabina'.

Fotograma de ‘A day at the gallery’.

Cantera de jóvenes creadores

Pero si ‘La Cabina’ también está considerada una auténtica cantera de jóvenes creadores de todo el mundo, es porque su Sección Oficial integra películas de 15 nacionalidades distintas. En su apuesta por los nuevos formatos, el festival se topa ante una producción internacional que desborda a la española, a años luz de la de países como Francia, Alemania, Israel o Corea, donde la televisión juega un papel clave para la exhibición de estas obras. Consecuencia: el respeto y dedicación a este tipo de creaciones no son ni comparables.

Seguramente por eso destaque una única presencia española entre las 23 películas programadas, la del director catalán Quimu Casalprim i Suárez, con Les llunes de Galileu, una co-producción hispano-alemana. No acudirá al festival, a diferencia de los directores de otras cinco cintas en concurso, la alemana Julia Ziesche, encargada de inaugurar el certamen con ‘Ojos cerrados’, George Varsimashvili (‘Falsos amigos’), Milad Alami (‘Nada puede tocarme’), Jan Buttler (‘Lilli’), y el responsable de la animada ‘El monstruo de Nix’, el artista gráfico Rosto.

‘La Cabina’ es además un punto de encuentro para distintas corrientes artísticas. Si algo caracteriza al festival es la versatilidad de las obras que acuden a concurso, con el arte y el diseño como apellidos perfectos del cine. Esta conjunción de estilos se traduce también en una exquisita colaboración en la propia organización. La cartelería de la V edición corre a cargo de Littleisdrawing, ilustradora valenciana que pone su particular estilo gráfico al servicio del certamen.

“Mal, cada vez peor” es la respuesta de Carlos Madrid cuando se le pregunta por financiación y subvenciones. A los cerca de 5.000 euros de presupuesto (a través del Aula de Cinema de la UV y del Institut Valencià del Audiovisual i la Cinematografía, IVAC), la organización suma ahora los fondos que consiga con la iniciativa de crowdfunding, financiación colectiva que se realiza a través de Verkami. “No pretendemos tirar la casa por la ventana, sólo hacer un festival digno”, según su director, que también apunta que, aún así, la motivación supera las dificultades cuando se da con mediometrajes de una calidad «brutal».

Los responsables del certamen vacilan sobre el futuro que le espera al formato. La televisión, quizás. Al fin y al cabo vivimos la edad de oro de las series, que son también, en definitiva, capítulos de 40 o 50 minutos. Sea como sea, “el mediometraje existe”, y Valencia da el primer paso para que se libere de su propia cabina, la que aprisiona su futuro.