Acceso Abierto: la ciencia libre y compartida

En diciembre de 2002, hace diez años se comenzaron a utilizar por primera vez las licencias Creative Commons (CC). Una alternativa al Copyright que ha conseguido popularizar y regular el acceso libre y abierto al arte y la cultura. Una nueva forma de creación colectiva que, en el ámbito científico,…

Acceso Abierto: la ciencia libre y compartida

En diciembre de 2002, hace diez años se comenzaron a utilizar por primera vez las licencias Creative Commons (CC). Una alternativa al Copyright que ha conseguido popularizar y regular el acceso libre y abierto al arte y la cultura. Una nueva forma de creación colectiva que, en el ámbito científico, hace tiempo que gana seguidores conocida como Acceso Abierto.

El CERN es uno de los centros de investigación más comprometidos con la corriente Acceso Abierto. Foto: CERN,

El CERN es uno de los centros de investigación más comprometidos con la corriente Acceso Abierto. Foto: CERN.

Compartir fotografías, artículos de prensa, música o libros bajo una licencia CC es algo a lo que cada vez más internautas están acostumbrados. Se trata de una serie de licencias que, a diferencia del copyright, autorizan a terceras personas a utilizar y reproducir nuestro material siempre que se cumplan una serie de requisitos, que van desde la atribución del autor a la no utilización de nuestra obra con fines comerciales. Sin ir más lejos, todos los textos publicados en ‘Nonada’ se protegen con una licencia de este tipo.

Las ventajas de este sistema son muchas. Básicamente se consigue regular qué compartimos y de qué manera, y a su vez permitimos que nuestra obra alcance una difusión que, de otro modo sería complicado obtener. Algo que la comunidad científica promueve y persigue desde mucho tiempo antes de que se inventara el primer ordenador.

Investigadores en contacto

Para cualquier investigador que se lanza al estudio de un tema en concreto, es de vital importancia conocer qué se sabe ya sobre su ámbito de estudio y quién ha llevado a cabo estas investigaciones. De esta manera podrá utilizar estos datos para avanzar en su propio trabajo e incluso colaborar con proyectos de otros colegas. ¿Pero de qué modo se puede tener acceso a esta información?

Hasta la aparición de las redes informáticas, la única forma de conocer los últimos avances, por ejemplo, en la lucha contra determinadas enfermedades era, básicamente acudir a las publicaciones y revistas especializadas, así como consultar los diferentes archivos y bibliotecas de las instituciones científicas y universitarias. Algo sumamente costoso y que implicaba dedicar un tiempo precioso a bucear entre monografías, tomos y manuscritos hasta encontrar aquel documento que pudiera sernos de interés.

Una situación que en los últimos 20 años ha evolucionado de manera exponencial. Los avances en el campo de la informática y la digitalización han permitido la aparición de un gran número de repositorios donde se archivan y almacenan gran cantidad de documentos en formato digital que recogen los resultados de investigaciones de todos los campos de la ciencia. Paralelamente la creencia en que el acceso a la información científica no debe ser limitado, ha aumentado hasta alcanzar la forma de un movimiento mundial conocido como Acceso Abierto (Open Access).

Ciencia al alcance de todos

Logotipo del movimiento 'Open Acces'.

Logotipo del movimiento ‘Open Acces’.

Los aportes al conocimiento colectivo aumentan a diario desde todo tipo de instituciones. En nuestro país, la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, recoge el Acceso Abierto como una de sus prioridades en el artículo 37 al indicar que “todos los investigadores cuya actividad haya sido financiada mayoritariamente con los Presupuestos Generales del Estado están obligados a publicar en acceso abierto una versión electrónica de los contenidos aceptados para publicación en publicaciones de investigación”.

Ana Alberola es la delegada en la Comunitat Valenciana de la Unidad de Recursos de Información Científica para la Investigación del CSIC. Según cuenta, “esta institución pública, a parte de poseer una biblioteca virtual con acceso a más de 200.000 monografías electrónicas y 9.000 títulos de revistas, gestiona el tercer repositorio de documentos científicos más importante de toda España”. Esto se traduce, a día de hoy en 61.331 registros con los resultados de investigaciones en ocho áreas diferentes del conocimiento. Todo ello compartido, en acceso abierto y a golpe de ‘clic’.

El repositorio del CSIC es solamente uno de los ejemplos de la gran cantidad de instituciones científicas que en los últimos años se han sumado al movimiento Open Acces (OA) que cobró especial relevancia a través de la Declaración de Berlín de 2003. Actualmente existen más de 2.256 de estos recopilatorios on-line, que permiten el libre acceso a los resultados de investigaciones desde cualquier parte del mundo. A esto cabe añadir que la gran mayoría se encuentran conectados entre sí, de manera que la búsqueda de un documento puede hacerse desde portales como Google Académico que nos ofrecerá resultados después de rastrear por multitud de repositorios diferentes.

Además cada vez son más las revistas científicas que priorizan el formato digital frente al papel. Como comenta Alberola, “hace unos años las publicaciones solían regalar el acceso a la versión digital si te suscribías en papel. Ahora la situación se da justo al revés”. Respecto a su inclusión en el movimiento de Acceso Abierto, existen cabeceras que han partido directamente desde esta concepción, como las que publica la editorial Hindawi, PLoS One o Biomed central. Todas ellas están consiguiendo crearse un prestigio entre las revistas especializadas que las sitúa como dignas competidoras de las editoriales clásicas como Springer o Nature Publishing Group, que también están comenzando a permitir la publicación bajo licencias CC en determinados casos.

Algunos derechos reservados

La Universidad Politécnica de Valencia (UPV), es uno de los centros que aporta su granito de arena a través de su repositorio institucional Riunet. Como comenta Inmaculada Ribes, subdirectora de nuevas tecnologías de la biblioteca de la UPV, “la ventaja principal del Acceso Abierto está en el impacto de los trabajos, que redunda en una mayor visibilidad de los autores y una mayor transparencia de las instituciones”.

El mundo de la investigación es sumamente riguroso con las atribuciones, las citas y los sistemas de revisión para poder detectar posibles fallos o plagios antes de la publicación de un estudio. Es por ello que, en muchas ocasiones, el Acceso Abierto puede seguir generando recelos entre algunos investigadores que temen que pueda copiarse o utilizarse de manera inapropiada alguno de sus trabajos. Ribes es de la opinión contraria: “en realidad el temor se resuelve con el mismo argumento. Estamos en Internet, y aquí todo adquiere una gran visibilidad, también para detectar el plagio. Si alguien copia tu trabajo se terminará descubriendo. Este temor al plagio juega precisamente a favor de la honestidad académica, ‘no me plagies que te veo’ podríamos decir, honestidad que está en la base del espíritu universitario”.

«La ventaja principal del Acceso Abierto está en el impacto de los trabajos, que redunda en una mayor visibilidad de los autores y una mayor transparencia de las instituciones»

Lejos de lo que pudiera parecer el acceso libre a la información científica no está reñido con los derechos de autor. Las diferentes bases de datos y repositorios on-line de acceso abierto se valen con mucha frecuencia de licencias CC que ayudan a controlar el uso que se hace de la información. Para Ignasi Labastida, responsable del proyecto Creative Commons en España, “el mayor problema es hacer entender a los investigadores que la propiedad intelectual también les afecta. En muchos casos ellos no ven el coste que tiene estar suscrito a una revista científica porque se trata de suscripciones institucionales. Sin embargo cuando tienen dificultades de acceso a la información se dan cuenta de las ventajas de ofrecer esos contenidos en abierto”.

Como hemos visto, cuando nos referimos a investigaciones sufragadas con fondos públicos existe una predisposición mucho mayor a la difusión libre de los resultados de una investigación, e incluso en muchos casos un imperativo legal para hacerlo. Sin embargo no siempre se cumplen estas premisas por mantener la universalidad y la cooperación científica por encima de todo. En el momento en que una investigación se financia por entidades privadas con fines económicos suele surgir el conflicto de intereses. Posiblemente sea la investigación farmacéutica la más sujeta a estas restricciones de acceso al conocimiento. Las fuertes inversiones de los laboratorios farmacéuticos hacen que estos mantengan el celo en la confidencialidad de sus resultados y se rijan por un fuerte sistema de patentes. El motivo es obvio, descubrir el medicamento efectivo para según qué enfermedades, puede suponer varias décadas de beneficios.

El CERN, un ejemplo que funciona

Logotipo del Open Hardware Repository.

Logotipo del Open Hardware Repository.

Posiblemente uno de los mejores ejemplos prácticos de las ventajas del Acceso Abierto en la ciencia lo encontremos en la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN). Hablamos del laboratorio de física de partículas más importante del mundo, famoso por sus investigaciones con el mayor colisionador de hadrones construido hasta la fecha, pero también por ser uno de los mayores impulsores de la ciencia de acceso libre. Además de compartir los resultados de sus investigaciones bajo su propia licencia de acceso libre, crearon la plataforma Open Hardware Repository (OHR), que a través de Internet consigue poner en común el desarrollo de los diseños de hardware necesarios para llevar a cabo muchos de sus experimentos.

El castellonense Javier Serrano es ingeniero en el Departamento de haces de partículas del CERN y uno de los responsables de la OHR. Para él, se trata de una forma de trabajar, en la que solo hay ventajas. Cuando se comparte el diseño públicamente se hace un esfuerzo especial para que éste sea útil, se aporta más atención a la calidad y la documentación. Esto permite a terceros aportar mejoras y correcciones muy fácilmente. También nos permite incorporar a desarrolladores y empresas nuevas a los proyectos de una manera muy natural.

La licencia de acceso libre que usan es del tipo recíproco. Es decir, que cualquier empresa que utilice uno de sus diseños y lo modifique, está obligada a publicarla después bajo una licencia similar. De esta manera, cada una de las partes que intervienen en este trabajo conjunto se benefician. Un hecho que, como comenta Serrano, demuestra que acceso libre y beneficio comercial no están reñidos: “El uso comercial de los diseños publicados no sólo no está restringido, sino que hacemos todo lo posible por que ocurra. Cuando una empresa usa uno de nuestros diseños para satisfacer las demandas de clientes terceros, esa empresa va a invertir tiempo y esfuerzo en mejorar el diseño y garantizar una cierta calidad. Gracias a la licencia de hardware libre que utilizamos, esas mejoras serán publicadas a su vez para beneficio de todo el mundo, incluidos por supuesto los diseñadores originales”.

«Todo control y restricción excesiva del flujo libre de la información va en contra de nuestros intereses colectivos»

Un buen ejemplo de ello es la colaboración que mantienen con la empresa granadina Seven Solutions en el marco del proyecto White Rabbit. Según José Rodríguez, uno de los responsables de la empresa, se trata del desarrollo de una tecnología que el CERN necesita para la sincronización de los aceleradores, pero que tiene muchos otros usos posibles, que ellos se encargan de explorar y ofrece a otros clientes. Para él “las ventajas fundamentales consisten en que se reduce el tiempo de diseño al partir de desarrollos ya realizados y validados por otras empresas o instituciones. Además el hecho de tener el diseño abierto es una garantía de calidad para instituciones que lo utilicen”.

El gran éxito del software libre es una referencia y una fuente de inspiración para muchas otras disciplinas. Al margen del hardware y de las publicaciones científicas, hay gente aplicando estas ideas en temas tan dispares como la ecología, la exploración del espacio y los esquemas de gobierno participativo. En palabras de Serrano, «el gran reto en el futuro será convencer a los poderes ejecutivos de la viabilidad y conveniencia económica de este paradigma, al menos en algunos casos. Con la creciente influencia de algunos lobbies privados no es tarea fácil, pero el movimiento se demuestra andando, y el CERN con iniciativas como el hardware libre y ‘Open Access’ muestra en mi opinión un camino no sólo posible sino necesario. La historia de la humanidad está hecha de mejoras incrementales a partir de la información disponible en cada momento. Todo control y restricción excesiva del flujo libre de la información va en contra de nuestros intereses colectivos».