Luces, cámara… ¡educación!

El evento que este fin de semana volverá a situar a Valencia en el mapa no viene avalado por grandes empresas, contratos millonarios, o ricos magnates de los deportes. Lo que sí tendrá es cine de todos los rincones del globo, y niños. Muchos niños. Arranca la MICE, un festival…

Luces, cámara… ¡educación!

El evento que este fin de semana volverá a situar a Valencia en el mapa no viene avalado por grandes empresas, contratos millonarios, o ricos magnates de los deportes. Lo que sí tendrá es cine de todos los rincones del globo, y niños. Muchos niños. Arranca la MICE, un festival internacional de cine educativo único en todo el país.

MICE, Mostra Internacional de Cinema Educatiu de Valencia

Cartel anunciador de la MICE, la primera muestra internacional de cine educativo de Valencia.

Películas hechas por y para niños que llegan a Valencia desde 30 países diferentes. El objetivo no es ganar estatuillas ni promocionar el mercado cinematográfico local. Aquí no se concursa, ni se gana, ni se pierde. Simplemente se disfruta del placer de hacer cine. Bajo el nombre de Mostra Internacional de Cinema Educatiu (MICE), la Associació Cultural Jordi el Mussol inaugurará este viernes 18 de enero el primer festival de toda España que ha conseguido reunir en un solo evento 80 cortometrajes realizados por escolares de todo el mundo.

La antigua escuela de Magisterio de la U.V. y l’Espai La Rambleta albergarán las proyecciones de viernes a sábado. Además se han organizado diferentes actividades paralelas, como una mesa redonda dirigida a profesionales de la educación y al público general en la que se pondrán en común diferentes visiones del trabajo del audiovisual con niños. Para los más pequeños habrá talleres de doblaje, televisión, animación con plastilina, sombras chinescas… En definitiva, una oferta complementaria al visionado de una selección única de obras hechas por niños de diferentes países.

Josep Arbiol durante el rodaje de 'Senyor pirotècnic, pot començar la...' Foto: David Giménez.

Josep Arbiol durante el rodaje de ‘Senyor pirotècnic, pot començar la…’ Foto: David Giménez.

Fruto del trabajo de todos

Josep Arbiol ha dedicado toda su vida a sus dos pasiones, la docencia y el audiovisual. Posiblemente la organización de este festival, junto al resto de sus compañeros de la asociación, sea el resultado de una semilla que se plantó el año pasado tras la grabación del cortometraje ‘Senyor pirotècnic, pot començar la…’ un trabajo realizado con los alumnos del C.E.I.P Teodor Llorente. “La finalidad era conseguir que profesores, Ampa y alumnos se implicaran trabajando en un proyecto común. Los niños de primero dieron la idea, y los de quinto perfilaron el guión. Se rodó casi todo en fin de semana, lo que suponía un esfuerzo para padres y madres, y el resultado fue muy positivo, porque casi todo el mundo participó en mayor o menor medida”.

El resultado superó todas las expectativas. Cuando estrenaron la película, tuvieron que hacer cuatro pases porque había 1.200 personas que querían verla y la sala no tenía suficiente capacidad para todos. La cinta comenzó a girar por diferentes festivales nacionales e internacionales y, con cada participación, iba madurando la idea de crear un certamen similar en Valencia. “A raíz de participar este verano en un festival en Corea, decidimos dar el paso de hacer algo parecido”, cuenta Arbiol, “nos encantó su modo de trabajar y de pensar el festival, orientado siempre para que los niños sean los verdaderos protagonistas”, explica Arbiol.

Un gran festival ‘Low Cost’

Antes incluso de haber nacido, la MICE ha conseguido demostrar que para hacer grandes cosas y «situar a Valencia en el mapa internacional» no es necesario manejar presupuestos desorbitados. Las relaciones humanas y la voluntad de la gente son capaces de mover montañas. Josep y el pequeño equipo del festival comenzaron a mover sus hilos y no tardaron en conseguir un aluvión de colaboradores y participantes de todos los rincones del planeta.

“He trabajado por medio mundo y conservo muchos contactos en diferentes países dentro de este ámbito”, cuenta Arbiol, “además, esta gente a la que ya conocíamos se ha involucrado presentándonos a su vez a otras personas, con lo que hemos acabado contando con una selección de 80 películas de todo el mundo. Laos, Sudáfrica, Corea, Estados Unidos, Argentina… el abanico multicultural es inmejorable. Lo fantástico es pensar que se trata siempre de películas hechas por niños”. A todo esto hay que añadir también una selección de cortometrajes profesionales hechos por adultos, pero dirigidos también al público infantil y familiar, lo que termina de redondear un programa muy variado.

Cine por amor al arte

Pese a que la labor de nuestros profesores en este ámbito se encuentra entre las mejores de Europa, el uso de la creación audiovisual como herramienta educativa sigue siendo uno de los grandes ausentes en nuestras aulas. “En secundaria existe una asignatura optativa, en la cual, dependiendo de las ganas del profesor de implicarse, se podrán realizar más o menos actividades de este tipo. Sin embargo en primaria el audiovisual está completamente olvidado, y cualquier proyecto de este tipo que quiera hacerse se relega a horas extraescolares o fines de semana”, lamenta Arbiol.

Aún así, como cuenta el director del festival, el esfuerzo merece la pena. “Es una locura fantástica trabajar con ellos. Y cuando les das una responsabilidad se la toman muy en serio y lo hacen muy bien. Aprenden que en el cine no es todo tan fácil como piensan y que detrás de una película hay mucho trabajo. A la hora del estreno disfrutan y se sienten los auténticos protagonistas, experimentan la satisfacción de ver el fruto de muchas horas de dedicación”.

Respecto a la manera de enfocar la actividad con los chavales, normalmente existen dos caminos. Que los niños hagan absolutamente todo el proceso, o que exista un ‘dirigismo’ por parte del profesor. “Yo apruebo cualquiera de los dos, siempre que se trabaje con ellos y se enfoque desde un punto de vista educativo”, puntualiza Josep. “Un maestro que se atreva a ir más allá de su faena diaria emprendiendo cualquier tipo de proyecto audiovisual de carácter educativo con niños puede enfocarlo como quiera porque, de entrada, haga lo que haga, va a ser positivo. Además hay que tener en cuenta que aquí no cobramos nadie”.