“La familia real ha entrado en la picadora”

El periodista castellonense Manuel Vicent (1936) recoge la Transición española en su última novela: ‘El azar de la mujer rubia’ (Alfaguara) donde realidad y ficción se entremezclan. También deja material literario esta entrevista que merodea por la corrupción, la monarquía, la historia y la comunicación. Responde escéptico o analítico, según…

“La familia real ha entrado en la picadora”

El periodista castellonense Manuel Vicent (1936) recoge la Transición española en su última novela: ‘El azar de la mujer rubia’ (Alfaguara) donde realidad y ficción se entremezclan. También deja material literario esta entrevista que merodea por la corrupción, la monarquía, la historia y la comunicación. Responde escéptico o analítico, según convenga.

La mujer rubia es Carmen Díez de Rivera, conocida como musa de la Transición. Adolfo Suárez y Juan Carlos I también protagonizan este relato sobre un capítulo fundamental de la historia reciente de España, que se recuerda con morriña o con polémica. Porque el pasado, la historia, es niebla, y esto para Manuel Vicent es como la bruma que inunda la memoria del expresidente español. Y todos estos conjuros son literatura.

El escritor y periodista Manuel Vicent, en el ardor de la charla. Foto: Clara Ferrando.

El escritor y periodista Manuel Vicent, en el ardor de la charla. Foto: Clara Ferrando.

Lo que se cuenta en el libro… ¿ficción o realidad?
La literatura es ficción, aunque la palabra exacta es verosimilitud, lo importante es que el lector asuma lo que lee, que se lo crea.

Algunas voces le echan parte de la culpa a la Transición de lo que está pasando ahora. Puede pasar con la Transición como con el franquismo, que le echamos la culpa de todo…
La Transición no se hizo ni bien ni mal, algunas cosas fueron acertadas y otras no. Hoy estamos sufriendo las consecuencias de las cosas que se hicieron mal. Sin embargo, muchas sí se hicieron bien porque las fuerzas que colaboraron en la Transición, bien vinieran del franquismo o de la clandestinidad, se conjugaron para dar de sí lo más positivo. Lo primero fue no matarse, hacer lo posible para no volver a la confrontación. Lo segundo era hacer lo posible por sacar esta carreta de la charca que fue el Franquismo. Fue una situación contraria a la actual, ahora lo político es tóxico y negativo, son el único gremio que se insulta de forma constante.

«Lo peor de la crisis no es que los políticos roben, siempre lo han hecho»

¿Qué ocurre con la clase política actual?
Ahora está todo muy deteriorado, aunque también es cierto que entonces se comparaba a los políticos con los de la II República. El tiempo todo lo dora. Lo que sucede es que hoy la crisis económica desmoraliza psicológicamente a la sociedad. Hay un hecho objetivo que es la crisis, es como una contaminación. Lo peor de la crisis no es que los políticos roben, siempre lo han hecho. Las bombas de achique funcionan en la mayoría de ocasiones, pero la basura que ya está en la superficie nadie la recicla. Si has cometido un error político te vas a tu casa, si has cometido delito te vas a la cárcel. Eso es democracia. ¿Por qué la corrupción es tan maligna? Porque te permite a ti también ser corrupto. Tus votos son corruptos. Si votas a un señor que se lleva lo que le da la gana, te das a ti mismo la ventaja de no declarar al ladrón. Piensas: si ese señor ha robado tantos millones ¿por qué tengo yo que declarar el IVA o la reforma de la cocina?. La corrupción es una niebla que lo contamina todo.

¿Por qué cree que, dada la situación de crisis de credibilidad, no se impone una regeneración en la casta política española?
Aquí no hay una cultura de dimitir porque nunca pasa nada, porque todos están embarcados en la misma trampa. Es cierto que hay corruptos tanto en la izquierda como en la derecha pero del partido socialista al menos hay algunas personas en la cárcel, como Luis Roldán. También está el caso éste tan surrealista y a la vez tan impúdico como es el de Amy Martin, a esa mujer y a su marido los han echado por mentir. Si culturalmente interiorizásemos que el político que mete la pata se tiene que ir este país respiraría un poco, pero ahora mismo España está en la asfixia.

«El País se comporta con superioridad frente a Latinoamérica. Si la foto de Chávez hubiese sido de un europeo no se hubiese publicado»

¿Y cuándo es la familia real la que mete la pata?
La familia real ha entrado ya en el turbo de la basura, si le faltaba poco ahora ya no le queda nada, ha entrado en la máquina de picar carne. No se cuál será su evolución, pero actualmente está en un momento de total zozobra. Hoy vivimos en un circo y el que lo ignore no sale vivo. El que cae en la pista ha de hacer el payaso, o domar, o ser devorado por los leones. La monarquía ha entrado en la pista. Hubo un momento en el pasado en que este rey, que venía de la contaminación de ser nombrado por Franco, se legitimó gracias al 23-F. Pero después vivió de haber servido a la democracia como un elemento pragmático y con el paso del tiempo ha ido perdiendo prestigio hasta caer en plena charca.

Cambiando un poco de tema, hace unos días conocíamos los afectados del ERE en Canal 9 ¿cómo se ha podido permitir durante tanto tiempo un modelo de canal público como éste?
Es terrorífico lo que está pasando. La corrupción es la misma en Valencia que en Madrid que en Cataluña. Lo que ocurre es que la corrupción valenciana es como todo lo valenciano: exterior, ruidoso, fallero… No es que haya más aquí que allá, pero en Valencia es todo como una falla. Recuerdo de joven, en la Nit de la Cremá lo que más fastidiaba a la gente es que el ninot no cayese y aguantara chamuscado, requemado y abrasado. Si se mantenía en pie la gente pitaba porque lo que quería la multitud es que la figura acabara. Aquí los responsables están ya quemados pero no caen, es una especie de falla que tardará muchísimo en desplomarse. Están todos abrasados pero ahí siguen de pie.

Portada de la último libro de Manuel Vicent.

Portada de la último libro de Manuel Vicent.

Los medios de comunicación están cada vez más vendidos y manipulados. El caso más reciente y llamativo fue el de la foto falsa de Hugo Chávez publicada por su diario, ‘El País’. ¿Qué le pareció este suceso?
Sólo por ser consecuentes con el libro de estilo del medio no debería haberse publicado. Vivimos en un estado dónde lo habitual es pisotear al otro. Además, la foto no añadía ninguna información. Fue un error garrafal y cuando trataron de dar explicaciones fue todavía peor, por no mencionar el dineral que les costó retirar la edición impresa de los kioscos. El periódico ‘El País’, frente a Latinoamérica, se comporta con superioridad. Nosotros somos europeos y vosotros no. Ellos nunca enfocan el problema desde allí, siempre desde aquí. Si esa foto hubiese sido de un europeo no se hubiese publicado.

Compáreme el periodismo de la Transición con el actual.
El periodismo en su primer momento funcionó como un arma democrática. Igual que los políticos de cualquier bando se ponían de acuerdo para sacar de sí mismos lo más positivo, en el periodismo sucedió igual. Había una solidaridad básica para empujar en la misma dirección. Hoy en día no sucede esto. Los periodistas son como los políticos: cada bando, cada empresa, cada medio, cada periodista va a lo suyo… Es algo casi diabólico.

Recientemente el gobierno israelí ha concedido el premio literario de Jerusalem al escritor Antonio Muñoz Molina pese a que diversos intelectuales y artistas le han instado a rechazarlo para hacer boicot al gobierno israelí. ¿Qué le parece esta polémica?
Lo que piense la gente lo respeto, tanto si lo acepta como si no. Hay momentos para todo, no sabría que decirte al respecto. De lo que haga un colega yo no opino. ¿A ti que te parece? ¿Debería haberlo aceptado o no?

Si el premio procede de un Estado que está asesinando impunemente a inocentes, su aceptación me parece del todo improcedente.
Bueno, pues ya está todo dicho.