¿La masa crítica de Hollywood?

Críticas al ejército norteamericano, al sistema bancario o incluso al sionismo en la alfombra roja. Parecería pura ficción, pero es más bien lo contrario. Concretamente, los nominados al Oscar al Mejor Documental. Una categoría con menor visibilidad que concentra sin embargo las mayores críticas al sistema. Eso sí, guardando las…

¿La masa crítica de Hollywood?

Críticas al ejército norteamericano, al sistema bancario o incluso al sionismo en la alfombra roja. Parecería pura ficción, pero es más bien lo contrario. Concretamente, los nominados al Oscar al Mejor Documental. Una categoría con menor visibilidad que concentra sin embargo las mayores críticas al sistema. Eso sí, guardando las formas. Que esto es Hollywood.

Burnat muestras las '5 cámaras rotas' con las que ha grabado el crecimiento de su hijo y los asentamientos israelís en el pueblo de Bil’in

Burnat muestras las ‘5 cámaras rotas’ con las que ha grabado el crecimiento de su hijo y los asentamientos israelís en el pueblo de Bil’in.

Hollywood siempre ha sido un nido de rojos. O al menos lo era. O al menos así siempre lo ha parecido. De hecho, tradicionalmente se le ha vinculado al Partido Demócrata, la facción menos conservadora del limitado espectro electoral norteamericano. De ahí que la temática de sus cintas suela alinearse con las tesis progresistas y se la considere una cinematografía más crítica que, sin ir más lejos, la española.

Así lo sostiene Carlos Flores, profesor titular de Derecho Constitucional en la Universitat de Valencia y autor de ‘Seis ensayos sobre cine y política’. Las razones de esta inclinación serían varias: el sector social, así como las tendencias liberales y progresistas de sus integrantes. Pero, sobre todo, que «los demócratas son más proclives al gasto público», y por tanto «cuadran mejor con las ambiciones de la industria cinematográfica».

Clint Eastwood, uno de los pocos miembros de la industria que se ha declarado abiertamente republicano.

Clint Eastwood, uno de los pocos miembros de la industria que se ha declarado abiertamente republicano.

Sin embargo, esta crítica tiene sus límites: el sistema o los valores (capitalismo, orden, familia, patria) que lo sustentan. «Quien busque en el cine comercial norteamericano algo más cercano al ataque frontal que a la crítica puntual se llevará una decepción», comenta Carlos Flores, ya que nunca se cuestionará desde la pantalla estos valores sobre los que se asienta. «Esa es probablemente la razón de por qué el cine americano le resulta tan insoportablemente conservador a cierta intelectualidad europea de izquierdas».

El sistema no es perfecto… pero es bueno

Esta visión no engloba por supuesto a la totalidad de una industria que produce cerca de 800 películas al año. Pero resulta más evidente en aquellas cintas que pisan la alfombra roja. En ese caso los perfiles se igualan: grandes presupuestos, directores consagrados, y dirigidas a grandes audiencias. Aquí parece que la crítica se convierte en la excepción.

Por poner algún ejemplo, entre las nominadas de este año a Mejor Película, dos dan una visión ‘ambigua’ sobre acontecimientos tan controvertidos como la crisis de los rehenes en Irán (‘Argo’) o la captura de Bin Laden (‘La noche más oscura’). El resto de la nómina se debate entre cintas de carácter más espectacular (‘Django desencadenado’), espaldarazos a figuras históricas (‘Lincoln’), un ‘hit’ de Sundance (‘Bestias del Sur Salvaje’) o musicales donde predomina lo lacrimógeno sobre lo reivindicativo (‘Los miserables’).

Sin embargo, una de las categorías presentes en la alfombra roja sí que parece conservar gran parte de esa masa crítica. Es el caso de los documentales, donde la excepción se convierte en regla. Sin ir más lejos, cuatro de las cinco nominadas de este año tienen un marcado carácter reivindicativo. Una, denunciando las violaciones sistemáticas dentro del ejército (‘The invisible war’). Otra, hablando del grupo de activistas que iniciaron la batalla contra el sida (‘How to survive a plague’). Y dos que ponen en duda la política sionista de ocupación de territorios palestinos (‘5 cámaras rotas’ y ‘The Gatekeepers’). Esto último, seguramente impensable en una cinta de ficción.

Se trata de un sector, además, que reivindica año tras año su presencia en los premios. La principal queja: que con una producción cercana a los 300 títulos, solo puedan competir en una sola categoría. Además de contar con una menor visibilidad en salas, y un sistema de elección secreta que tras mucho presionar ha podido cambiarse esta edición, validándose con el resto de categorías.

Michael Moore, "azote de respublicanos" y crítico incansable

Michael Moore, «azote de respublicanos» y crítico incansable.

Criticar sí, romper no

Entonces, ¿es el documental el último refugio para las causas perdidas, las críticas al sistema y una visión cinematográfica más rupturista?. La respuesta podría ser al mismo tiempo un sí y un no. Sí, porque a simple vista critican algunos de los sectores más poderosos del país. Como el militar (‘Taxi to the dark side’), el religioso (‘Jesus Camp’), el puritanismo moral (‘Capturing the Friedmans’ o ‘Paradise Lost’), el alimentario (‘Food Inc.’), el bancario (‘Inside Job’ o ‘Enron’), o el modelo industrial (‘Una verdad incómoda’). A esto se añade el hecho de que una de sus figuras más reconocidas, ganador de un Oscar y nominado en otra ocasión, sea nada más y nada menos que Michael Moore: azote de republicanos y autor de documentales que critican el sistema armamentístico (‘Bowling for Columbine’), la administración Bush (‘Farenheit 9/11’), el sistema sanitario (‘Sicko’) o el propio capitalismo (‘Capitalismo: una historia de amor’). Por ese orden.

Y no, porque incluso en este caso, la tradición es lo que manda. De este modo, se premia un tipo de documental de corte más periodístico, con poca o nula presencia de fórmulas más arriesgadas. Así opina Josetxo Cerdán, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y director artístico del Festival Internacional de Cine Documental Punto de Vista. Tal y como señala, en este tipo de documentales lo que habría es mucho «continuísmo» y poca «ruptura». Al menos en lo que a las formas se refiere. «Se mueven en lo que el cine documental teórico se conoce como ‘documental expositivo’: el documentalista tiene una tesis y la expone de la manera más contundente posible para probarla», destaca. Un tipo de formato ligado al periodo de entreguerras a la propaganda política y que posteriormente se consolidó en el reportaje televisivo. El problema: que limita el papel de espectador. «Son películas mucho más fáciles de ver, más cómodas», continúa Cerdán, «que no van dirigidas tanto a hacerte pensar o reflexionar, a enfrentarte con paradojas o contradicciones, como en darte una lección». Una lección, además, que puede no llegar a ser tan efectiva. Ya que en muchos casos solo sirve para “convencer al que ya está convencido».

Fotograma de 'How to survive a plague', uno de esos documentales que tanto gustan: con fondo reivindicativo y forma de telediario

Fotograma de ‘How to survive a plague’, uno de esos documentales que tanto gustan: con fondo reivindicativo y forma de telediario.

Mostrar la realidad para cambiarla

Lo que no puede negarse a algunas de estas cintas es su vocación transformadora. El ejemplo más evidente es el de la trilogía ‘Paradise Lost’, cuyo estreno presionó la reapertura de un caso e incluso aportó pruebas para el juicio de un triple asesinato en West Memphis. O ‘Una verdad incómoda’, que popularizó el debate ecologista y lo colocó en la primera línea de discusión política. Ya en la actual edición, ‘The invisible war’ promueve un cambio legislativo para facilitar la denuncia de violaciones en el ejército que puede apoyarse a través de una plataforma web, así como la petición de que la cinta se convierta en material didáctico durante el adiestramiento militar.

Algo que no evita la misma crítica a este tipo de producciones: un cierto grado de simplificación y conservadurismo formal. Para Sonia García, coautora del libro ‘Piedra, papel y tijera: el collage en el cine documental‘, una de las principales vocaciones de este género es la de «cambiar la realidad». «Por la función indicativa de ser un tipo de cine que de alguna manera tiene como referente inmediato la realidad y el deseo inherente de cambiarla». Sin embargo el paso de los años habría domesticado este potencial, adoptando formas más acordes al gusto del público general.

‘Searching for Sugarman‘ la increíble (y espectacular) historia de Sixto Rodríguez, y favorita de esta edición.

Esto puede observarse incluso en las cintas más reivindicativas. Sin ir más lejos, en ‘Inside Jobs’, que critica el funcionamiento del sistema bancario. «Recuerdo que me enfadé bastante», señala Sonia, «porque era un documental sobre la crisis, que explica un montón de cosas, pero tenía ese componente espectacular que trataba de cautivar al espectador por medio de efectos visuales y sonoros. Construye un espectador tan pasivo que creo que no es conforme con su espíritu crítico». Un componente, por cierto, que comparten muchas otras cintas como ‘Man on wire’, ‘Undefeated’, o ‘Searching for Sugarman’, la favorita de esta edición.

Y es que esto, después de todo, sigue siendo Hollywood.

10 documentales nominados a los Oscar


‘Bowling for Columbine’ (2002), de Michael Moore.
‘Capturing the friedmans’ (2003), de Andrew Jarecki.
‘Darwin´s Nightmare’ (2005), de Hubert Sauper.
‘Murderball’ (2005), de Henry Alex Rubin y Dana Adam Shapiro.
‘Jesus Camp’ (2006), de Rachel Grady y Heidi Ewing.
‘Taxi to the dark side’ (2007), de Alex Gibney.
‘Man on wire’ (2008), de James Marsh y Simon Chinn.
‘Inside Job’ (2010), de Charles Ferguson.
‘5 cámaras rotas’ (2012), de Emad Burnat y Guy Davidi.
‘Searching for Sugarman’ (2012), de Malik Bendjelloul.