Cubas se desdobla en Kubbs para entrar en lo mágico

A un lado del umbral, Cristina Fernández Cubas, referente literario para los escritores de relatos; al otro, Fernanda Kubbs, seudónimo con el que avisa al lector de que en su última novela, ‘La puerta entreabierta’, encontrará una línea paralela en su obra. Una actitud literaria distinta que decide abrir la…

Cubas se desdobla en Kubbs para entrar en lo mágico

A un lado del umbral, Cristina Fernández Cubas, referente literario para los escritores de relatos; al otro, Fernanda Kubbs, seudónimo con el que avisa al lector de que en su última novela, ‘La puerta entreabierta’, encontrará una línea paralela en su obra. Una actitud literaria distinta que decide abrir la puerta de par en par a otros mundos.

Cristina Fernández Cubas es Fernanda Kubbs. Foto: Rafa Honrubia.

Cristina Fernández Cubas es Fernanda Kubbs. Foto: Rafa Honrubia.

Si lo misterioso y esotérico se colaba por los escritos de Cristina por una rendija, en la primera novela de su “hermana de tinta”, como le gusta llamar a Fernanda Kubbs, se cuela a borbotones. La historia, trenzada con varios cuentos, está protagonizada por Isa, una escéptica periodista a la que han encargado un reportaje sobre el mundo de la magia. Durante su visita a una pitonisa, entre aromas de incienso y preguntas a la bola de cristal, Isa sufre una transformación inesperada e inexplicable. De repente se encuentra encerrada en la esfera de la vidente. Este hecho acelera una trama repleta de fantasía, misterio, juegos y aventuras.

Con esta metáfora la escritora de Arenys de Mar rompe el equilibrio entre lo cotidiano y lo extraordinario, característico de su obra. Aunque se titule ‘La puerta entreabierta’ (Tusquets), lo cierto es que lo sobrenatural irrumpe en la historia sin cortapisas. Abre puertas a otros mundos y espacios que antes parecían vedados para Fernández Cubas. Pero Kubbs marca una línea distinta, menos rígida. ¿Cómo te has sentido? “Muy bien, muy libre. Como si volara”.

«Me gusta mucho que los juegos se compliquen y es un juego en el que la palabra tiene muchísima importancia. La palabra es un personaje más de la novela»

Esa libertad ha dejado una historia sin complejos, rocambolesca, donde desfilan personajes extravagantes a los que les gusta escuchar cuentos y proponer juegos. “La palabra juego está presente desde el comienzo. El libro empezó como un juego que se fue complicando. Me gusta mucho que los juegos se compliquen y es un juego en el que la palabra tiene muchísima importancia. La palabra es un personaje más de la novela”, destaca Fernández Cubas. “Sabía que me estaba metiendo en un lío tremendo y dije: da igual, adelante, voy a llegar a algún sitio. Y, en efecto, es lo que he hecho y quiero continuar”.

Porque ‘La puerta entreabierta’ es sólo el inicio de una saga. “Me he quedado con ganas de continuar y ver a muchos de estos personajes. Sé algunos escenarios, que ya es mucho. Y sé algunos avatares. Pero no sé mucho todavía. Es una aventura para mí, igual que para los lectores. Muchos de los personajes saldrán porque les he cogido mucho cariño”, reconoce la escritora.

Algunos de los cuentos que enlazan la trama son casos reales. Como el de las primas Bradford, que consiguieron engañar a media Inglaterra y especialmente al creador del astuto Sherlock Holmes, Sir Arthur Conan Doyle, menos ducho en las artes de la deducción que su criatura literaria, haciéndole creer que habían fotografiado hadas y gnomos. Un fraude que nace de la imaginación de dos niñas que se proponen convencer a medio mundo de que la magia existe.

Portada de la novela que abre la saga.

Portada de la novela que abre la saga.

Las hermanas Fox, fundadoras del espiritismo moderno

También aparece en la novela la historia de las hermanas Fox, consideradas las fundadoras del espiritismo moderno. Maquinaron una estafa basada en su habilidad para crujir los dedos de los pies. Perfeccionaron la técnica y acordaron un código que embaucó a millones de personas. Los sonidos procedían de ultratumba. Los muertos encontraron a través de ellas un medio de comunicación que resultó ser un negocio de pingües beneficios para las hermanas.

Las cinco historias secundarias hacen avanzar el relato, dan instrucciones para entender el mágico juego que propone la autora. “Todas tienen que ver con lo que se está narrando y sucediendo, no son cuentos dentro de cuentos, sino que van enriqueciendo al hilo de la acción principal. Juegan un papel y se integran perfectamente en el drenaje de la historia”, apunta la autora de ‘Parientes pobres del diablo’, ‘Cosas que ya no existen’ y ‘Todos los cuentos’.

El último cuento, que protagoniza Miroslav, un gitano que habita siempre en espacios frontera, ofrece las claves necesarias del libro. Lo descubre el lector e Isa, con la que compartimos la incertidumbre. Y ahí se conoce a Fernanda Kubbs en toda su dimensión. Como un desdoblamiento necesario para una historia que no ha dicho su última palabra.