La implosión de Hollywood

George Lucas y Steven Spielberg lo avisaron en junio. Si varias superproducciones sufriesen un batacazo tras otro en taquilla, Hollywood podría cambiar para siempre. Pues bien, la profecía parece haberse cumplido. Tras una de las recaudaciones veraniegas más desastrosas que se recuerdan, la industria del cine se pregunta si hay…

La implosión de Hollywood

George Lucas y Steven Spielberg lo avisaron en junio. Si varias superproducciones sufriesen un batacazo tras otro en taquilla, Hollywood podría cambiar para siempre. Pues bien, la profecía parece haberse cumplido. Tras una de las recaudaciones veraniegas más desastrosas que se recuerdan, la industria del cine se pregunta si hay vida más allá de los superhéroes y de las secuelas.

'El llanero solitario' uno de los más recientes fiascos que podrían llevar a cambiar la industria.

‘El llanero solitario’, uno de los más recientes fiascos que podrían llevar a cambiar la industria.

A falta de películas de desastres este verano, las calamidades han venido en forma de resultados de taquilla de las grandes producciones hollywoodienses. Así, al fiasco de ‘After Earth’ (60 millones de recaudación frente un gasto de 130 millones), se sumaron ‘Asalto al poder’ (68 ingresados frente a 150 millones), ‘El llanero solitario’ (81 frente a 250 millones), ‘Titanes del Pacífico’ (72 frente a 180 invertidos) y ‘RIPD Departamento de Policía Mortal’ (33 millones frente a los 180 que costó).

La cosa podría parecer mera casualidad sino fuese porque tan solo dos meses antes, Lucas y Spielberg avisaron de que la industria entera se tambalearía si sucediese algo así. Fue durante la apertura de un nuevo complejo en la Escuela de Artes Cinematográficas de la Universidad de Carolina del Norte. Allí, dos de los directores que más han contribuido para crear dicho modelo de industria en las últimas décadas, anunciaron su futura ‘implosión‘. Lo que podría llevar a cambiar Hollywood para siempre.

Para que tal cosa sucediese sería necesario que tres, cuatro, o media docena de grandes títulos con una presupuesto de alrededor de 200 millones de dólares no pudiesen recaudar dinero suficiente como para hacer frente a la inversión inicial. Es decir, precisamente lo que ocurrió en los dos meses posteriores. En ese caso, los visionarios proseguían, las primeras en cambiar serían las salas de exhibición.

Éstas mutarían hacia un modelo tipo Broadway, con menos películas, más tiempo en cartel, y un precio considerablemente más alto. Unos 50 dólares (más de 40 euros). El precio que cualquier espectador pagaría para ver dos horas repletas de acción y efectos especiales. Algo que ya ocurrió el pasado mes de julio durante el estreno de ‘World War Z’, en el que Paramount puso a la venta en cinco ciudades norteamericanas los primeros ‘megatickets’, entradas de 50 dólares que incluían, a parte del visionado de la película en el cine, la reproducción en ‘streaming’, unas gafas 3D, y una bolsa (pequeña) de palomitas.

Todo esto nos llevaría al segundo efecto inmediato de la implosión. Una migración de las pequeñas y medianas producciones, que a pesar de ser más rentables en términos relativos, cada vez tienen menos espacio en las salas. En un futuro ya no se estrenarían en estos circuitos, sino sobre todo en la televisión. Un medio más arriesgado y que se convertiría en el refugio de un cine narrativo menos convencional, o simplemente de no acción. Como ejemplo, tanto Spielberg como Lucas citaron sus dos últimas películas (‘Lincoln’ y ‘Red Tales’), que atravesaron una multitud de problemas para poder estrenarse en salas. Algo que será completamente imposible en un futuro cercano.

Póster de 'Asalto al poder', donde Emmerich la vuelve a tomar con la casa blanca.

Póster de ‘Asalto al poder’, donde Emmerich la vuelve a tomar con la Casa Blanca.

Elefantiasis y secuelas, ¿queda alguna ciudad por destruir?

Lo que queda claro es que el modelo actual de Hollywood resulta bastante predecible: superhéroes, secuelas y destrucciones masivas. Muchos, como la veterana productora Lynda Obst, se plantean: ¿queda alguna ciudad por destruir? Y aún más ¿maneras novedosas de destruir? Sino que se lo pregunten a Roland Emmerich, que con su reciente batacazo ‘Asalto al poder’, ya ha destruido tres veces la Casa Blanca.

Para ilustrar este modelo sólo hace falta ver cuáles han sido los grandes éxitos de la industria este año: ‘Iron Man 3’, y ‘Fast & Furious 6’. Secuelas con personajes reconocibles, basados en cómics o videojuegos, y que pueden funcionar bien en el extranjero. Después de todo, no hace falta subtitular las explosiones.

Esto resulta especialmente relevante en algunos lugares como el mercado asiático, y en concreto, el chino. Así, los malos resultados domésticos pueden tornarse en ganancias si las películas resultan un éxito en estos países. Por lo que muchas producciones ya se ruedan pensando en su posible resonancia internacional, lo que les lleva, inexplicablemente, a simplificar las historias con menos diálogos y más escenas de acción.

El estreno de ‘Iron Man 3’ en China incluía varios minutos de metraje extra con guiños al espectador asiático pero sin relación con la trama principal, para supuestamente contentar a uno de los mercados más importantes de Hollywood

Sólo en el mercado chino, ‘Iron Man’ recaudó más de 21 millones de dólares durante su estreno. La cinta, además de cambiar al villano por su posible implicación con el régimen comunista, contenía 10 minutos extras que sólo se proyectaron en ese país. En esta adaptación, plagada de publicidad encubierta, se desarrollaba una trama paralela en la que Iron Man iba al país asiático a operarse. Además de establecer una extraña coalición china-ironmaniana. Los espectadores chinos llenaron la red de comentarios negativos, destacando que el metraje añadido no tenía ninguna relación con el resto de la trama. Lo que no evitó que la película haya batido el récord de recaudación en este país.

Iron Man y China, buenos socios comerciales.

Iron Man y China, buenos socios comerciales.

Es la distribución, ¡estúpidos!

Resulta curioso que la implosión de un modelo de industria del cine que se agota por la excesiva concentración de superproducciones y ausencia de otras formas narrativas, no lleve sino a otro paradigma con aún mayor concentración de tales cintas.

Sin embargo, esta situación tiene también una explicación tecnológica, más allá de la supuesta falta de calidad de las actuales superproducciones. La primera es el desplome en la venta de DVDs. Un mercado seguro para muchas productoras, y que les permitía poder asegurarse unos ingresos más estables y predecibles que los estrenos en salas. Ante la caída de ventas de este formato, los grandes estudios decidieron apostar a lo seguro, que es lo que actualmente funciona. A fin de cuentas, de todas las películas mencionadas anteriormente y que han recaudado menos de lo esperado, ninguna es una secuela. Así que la fórmula hollywoodiense podría no parecer tan descabellada, en términos puramente económicos.

El mayor cambio ha venido provocado por el auge del vídeo bajo demanda y plataformas on-line como Netflix, que han cambiado el modelo basado en salas de exhibición tradicionales

Otro factor sería la irrupción de tecnologías 3D e IMAX en los cines, que ayudó también a reducir la oferta en salas. Al tener que proyectar la misma película en varios formatos, una sola cinta ya no ocupaba una sola sala, sino hasta tres. Dejando fuera otros títulos que no podían competir en popularidad con las grandes producciones.

Sin embargo el mayor cambio ha venido de la mano del video bajo demanda y de plataformas de ‘streaming’ como Netflix. Así, la gran mayoría de los títulos ya están disponibles ‘on-line’ al mismo tiempo que en las salas, o una par de meses después (hace años, la comercialización en otros formatos tardaba como mínimo 10 meses). Esto ha supuesto un cambio radical en una industria basada en alfombras rojas, entrevistas a grandes estrellas y grandes estrenos.

Por lo que no es de extrañar que dos de sus máximos representantes (Spielberg y Lucas) hablen de implosión. Ni que otros directores como Spike Lee empiecen a utilizar plataformas de crowdfunding como kickstarter, Steven Soderbergh se pase a la televisión, o Joss Whedon ruede una cinta de inspiración shakespeareana en el jardín de su casa en 12 días. Una muestra de que, mientras la industria del cine se ha vuelto más exclusiva y monolítica, el cine como tal resulta hoy en día más fácil y variado de realizar que nunca.