Iaioflautas contra la reforma de las pensiones



Forman parte de una generación que consolidó el estado de bienestar. Consiguieron formarse, acceder a un empleo y mejorar sus condiciones laborales. Ahora, con el peso de los años cotizados a sus espaldas, ven tambalearse lo que lograron con esfuerzo y temen por el futuro, ya complicado, de sus hijos…

Iaioflautas contra la reforma de las pensiones

Forman parte de una generación que consolidó el estado de bienestar. Consiguieron formarse, acceder a un empleo y mejorar sus condiciones laborales. Ahora, con el peso de los años cotizados a sus espaldas, ven tambalearse lo que lograron con esfuerzo y temen por el futuro, ya complicado, de sus hijos y nietos. Son iaioflautas contra el empobrecimiento de los pensionistas.

Concentración del colectivo de iaioflautas de Valencia en la plaza del Ayuntamiento.

Concentración del colectivo de iaioflautas de Valencia en la plaza del Ayuntamiento.

Cada lunes, a las 18 horas, se manifiestan en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. La cita: ‘Los lunes al sol’. Lo llevan haciendo año y medio. Son los iaioflautas. Los perroflautas entraditos en años, como bromean. En Valencia son unos 200 y entre sus filas hay ex trabajadores de la sanidad pública, empleados de banca, taxistas, profesores… Los reconozco inmediatamente por los chalecos reflectantes. Una seña de identidad que los acompaña en las diferentes facciones de iaioflautas que hay por España. Sus gritos de protesta se dirigen hacia el consistorio valenciano: “Mentirosos, ladrones… Nos robáis las pensiones”.

Defienden sus derechos de forma pacífica, aunque cualquiera que pase por la zona a esas horas, curiosamente, podrá ver cómo varios policías y algún furgón policial les vigilan de cerca. “Dicen que lo hacen por nuestra seguridad”, comenta con media sonrisa Carmen Covisa, mientras abandonamos todos la plaza, tras la concentración. Ella es una de las más activas y comprometidas. Como ella, normalmente un grupo de 30 incondicionales apoyan también las protestas convocadas por otros en favor de la educación pública, la sanidad, contra la corrupción…

Nos dirigimos hacia un bar cercano, donde suelen acudir para poner en común experiencias y organizar sus próximas “travesuras”, como gustan llamar a sus acciones de calle. Hoy la tertulia en torno a la mesa gira inevitablemente sobre el tema de las pensiones. Existe un descontento evidente ante la reforma planteada por el Gobierno, ahora en tramitación parlamentaria, y que cambiará el sistema de revalorización, antes supeditado al índice de precios al consumo (IPC) del año anterior, haciendo peligrar el poder adquisitivo de los pensionistas, insisten.

La reforma planteada por el Gobierno, en tramitación parlamentaria, cambiará el sistema de revalorización, antes supeditado al índice de precios al consumo (IPC) del año anterior

“La reforma no solo afectará a las pensiones actuales, sino sobre todo a las futuras. Cambiar la ley de revalorización, que fue consensuada por PSOE y PP, es la mayor agresión que se nos podía haber hecho. Estamos de nuevo en manos de los políticos, que volverán a jugar con los jubilados, prometiendo en sus campañas electorales el mantenimiento de las pensiones“. Quien habla es Vicente Barber, valenciano de 65 años y técnico de mantenimiento en línea jubilado en Ford España. Ahora, como muchos de sus compañeros de protesta, se sorprende ante la nueva fórmula que propone el Gobierno para actualizar las pensiones.

El IPC deja de ser referencia

Desde 1998, las pensiones contributivas se han actualizado en función del IPC anual de noviembre, con un porcentaje anclado en el 2% como inflación esperada. Todo lo que ésta superara ese 2% al año siguiente, debía ser abonado a los pensionistas a modo compensatorio. Este sistema se realizaba para adaptar las pensiones a la inflación y evitar de esta manera la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas. Hasta que, asentada la crisis, la urgencia por parte de los políticos de reducir el déficit público trastocó la fórmula. En 2010 llegó la congelación de las jubilaciones de la mano del ex presidente Zapatero (salvo las pensiones mínimas, que sí aumentaron en igual medida que el IPC) y, posteriormente con Rajoy en el poder, éstas bajaron al 1% (manteniendo igualmente las mínimas), muy por debajo del IPC que se experimentaba.

Punto de información de iaioflautas Valencia en la Font de Sant Lluis.

Punto de información de iaioflautas Valencia en la Font de Sant Lluis.

Este año las pensiones de hasta 1.000 euros al mes han subido un 2%, el resto lo han hecho un 1%, siguiendo la tendencia anterior de no correspondencia con las cifras del IPC, que a finales de 2012 era del 2,9%. Por tanto, los jubilados percibieron un 0,9% menos en el primer caso y un 1,9% en el segundo. Además, se ha dejando de corregir la desviación de precios acaecida en el año 2012, como denuncian los sindicatos.

¿Cómo se revalorizarán las jubilaciones ahora?

Si los precios siguen aumentando pero las pensiones no crecen en este sentido, parece evidente que estamos ante una pérdida gradual del poder adquisitivo de los jubilados. Y la nueva reforma “formaliza” estos cambios que el Estado lleva haciendo desde hace tres años.

Con la nueva ley se plantean dos vías. Por una parte las pensiones se revisarán en función de los ingresos y gastos del Estado, de manera que en años de déficit público subirán 0,25%, y en años de superávit fiscal subirán lo mismo que el IPC más 0,25%. Por otro lado, se quiere aplicar un factor corrector por el efecto de la esperanza de vida. Pero eso será a partir de 2019. Teniendo en cuenta los últimos datos de la evolución de los precios y la situación de las cuentas de la Seguridad Social, pasarán muchos años hasta poder ver ese superávit fiscal.

Para poder comprender un poco más las consecuencias que tendrán estos cambios sobre el poder adquisitivo del pensionista hablamos con el miembro del Consejo Científico de ATTAC España y Licenciado en Economía y ADE, Eduardo Garzón, quien su parentesco con el diputado de Izquierda Unida en el Congreso, Alberto Garzón, le hace estar todavía más pendiente si cabe de este tema que ha sacado de nuevo a la calle a mayores y no tanto.

Para Garzón, la medida supone “un recorte camuflado a las pensiones públicas cada vez que el Estado presente déficit fiscal, es decir, casi siempre”, comenta y añade: “En los últimos 27 años el Estado español sólo ha tenido superávit en tres de ellos”. Para el economista, al no aumentar la cuantía de las retribuciones al ritmo del IPC, con el tiempo los pensionistas perderán poder adquisitivo. “Cada año serán más pobres. Esta reforma supone una merma de 33.000 millones de euros para los pensionistas hasta 2022, creciente en el tiempo”.

Eduardo Garzón: “Cada año serán más pobres. Esta reforma supone una merma de 33.000 millones de euros para los pensionistas hasta 2022, creciente en el tiempo”

Los 33.000 millones de euros que dejarán de percibir los jubilados y de los que habla Eduardo Garzón son los que el Gobierno anunció que la Seguridad Social ahorraría entre 2014 y 2022, según la memoria del anteproyecto de la reforma remitida al Consejo Económico y Social (CES). Unas cuentas que el Ejecutivo hizo estimando un IPC anual del 1% durante esos nueve años, algo alejado del histórico de los últimos años e incluso de las previsiones del propio Gobierno, que vaticina una inflación del 1,5% para 2014, y del 1,7% para el siguiente año. Por tanto, de ser así, ese montante podría llegar a duplicarse.

¿Ahorro o recorte? ¿Suben o bajan?

Las pensiones “subirán” un mínimo de 0,25%, pero menos de lo que lo han hecho hasta el momento. Este juego de palabras es lo que molesta a los iaioflautas como Vicente Barber: “El Gobierno, con sus eufemismos, no para de engañar a la opinión pública diciéndoles que las pensiones no van a bajar pero va a ser así” e hipotetiza: “Veamos un ejemplo, si en la actualidad yo tengo una pensión de 1.500 euros mensuales y se me revaloriza en un 0,25%, habiendo habido un 1,9% de inflación, yo perdería un 1,65%, es decir, una pérdida anual de casi 350 euros. Pero es de esperar que la inflación sea aún superior, por lo que esta bajada podría hasta doblarse”.

Iaioflautas en la manifestación del 19 de julio 2012 en Valencia.

Iaioflautas en la manifestación del 19 de julio 2012 en Valencia.

El supuesto de Vicente podría ser aún más dramático para aquellos jubilados que perciben la pensión mínima o las familias que, actualmente, dependen sólo de la jubilación de alguno de sus miembros como único sustento familiar. “Mientras la pensión media alcanzó los 945,45 euros en 2011, un 55% de las mismas (46% de las contributivas) es inferior a los 642 euros. Una cuantía ya de por sí muy baja para que sigan reduciéndola”, señala Garzón al respecto.

Pensiones privadas surgen como alternativa

Desde que se anunciara la reforma, han surgido voces a favor respaldan la idea de que las pensiones dependan de los ingresos y gastos del sistema, siendo la única vía para asegurar la buena salud económica del país. Mientras, las voces críticas hablan de un interés porque se ponga el foco sobre los planes de pensiones privados.

“Lo que buscan es deteriorar la confianza de los ciudadanos en las pensiones públicas para que acudan a fondos de pensiones privados, lo cual beneficia a las entidades financieras que precisamente y curiosamente contratan a estos “expertos” que lanzan mensajes catastrofistas sobre la sostenibilidad de las pensiones públicas”, explica Garzón. “En el futuro, una pequeña parte de la pensión será pública y mínima y la otra será privada. Con esta medida por fin los neoliberales podrán meterle mano a esos miles de millones de euros que las pensiones generan y de la que ellos podrían disponer para especular, como el modelo chileno o de Estados Unidos”, añade Barber.

Protestas en las calles

El proyecto de ley de reforma de las pensiones debe aprobarse antes del 31 de diciembre de 2013. A partir del próximo 1 de enero cambiará este sistema de actualización con un nuevo índice de revalorización. La solución, según sus opositores es clara: la calle. Para el miembro del Consejo Científico de ATTAC España, “la oposición debe transmitir a la ciudadanía que la reforma del gobierno es innecesaria, porque hay alternativas factibles de financiación; antidemocrática, porque no ha habido debate ni con los ciudadanos ni con los partidos de la oposición; radicalmente injusta, ya que afecta a una de las capas más desprotegidas de la sociedad, y suicida, pues reducirá aún más el consumo y por ello agravará la crisis. No estamos condenados en absoluto a sufrir esta reforma. La ciudadanía debe salir a las calles a mostrar su indignación y a luchar por revertir esta desastrosa situación”.

Y eso es precisamente lo que se han comprometido a hacer los iaioflautas. “La verdad es que con nosotros han pegado en hueso estos neoliberales. No nos dejaremos quitar lo que tanto costó conseguir”, sentencia Barber.